Entrevista a Robert Bauval – “Algunos sectores de la egiptología desechan parte de la evidencia histórica por no entenderla”

Queridos lectores:

1146202_10151699532124016_2136847239_oLa Egiptología como disciplina científica fue, en su día, una revolución por la cual se empezó, digámoslo así, a entender más sobre el origen de nuestra historia. Nada más alejado de la realidad. Una serie de arqueólogos británicos sentaron las bases de lo que hoy se llama Egiptología, y a lo largo de los años, muchos “hechos” sobre esta civilización se convirtieron en incuestionables, creando así un dogma científico el cual aún persiste. No obstante, tuvimos la gran “suerte” como especie humana de contemplar dos hechos, también incuestionables: el de la EVIDENCIA arqueológica y el de la IRRUPCIÓN -a partir de finales de la década de los 60-  en el escenario mundial de egiptologos, investigadores, eruditos y científicos que empezaron a sentar otras bases, cuestionando algunos de los aspectos más incoherentes alrededor del Antiguo Egipto. Uno de ellos fue, y es actualmente, Robert Bauval. Robert Bauval es autor e investigador del Antiguo Egipto. Nació en Alejandría, Egipto, en 1948. Entre sus libros, destacan Black Genesis: The Prehistoric Origins of Ancient Egypt (con Thomas Brophy, 2011) y The Message of the Sphinx (con Graham Hancock, 1997). En esta ocasión, el arqueólogo Xavier Bartlett y el investigador y fotografo Eduardo Pi Peret le entrevistan.

 

Ankh Ancient Archaeology: En algunos de sus trabajos, en particular Talismán, con Graham Hancock, usted afirma que existe una antigua tradición hermética que ha pasado desde el Antiguo Egipto hasta nuestros tiempos a través de ciertas sociedades secretas como los templarios o los masones. Esta arquitectura monumental intenta imitar la disposición de algunas constelaciones, reflejando sobre la tierra la posición exacta de las estrellas (“como es arriba, así es abajo”). En su opinión, ¿Cuál es el propósito final de esta arquitectura?

Robert Bauval: Podemos decir que la tradición hermética, aunque tuvo sus inicios en Alejandría el siglo I a. C., procedía del antiguo Egipto. Sabemos que los egipcios ya diseñaban o alineaban sus monumentos en función de ciertos valores astronómicos y cuerpos celestes, y además –según mis teorías– creaban modelos de constelaciones sobre la tierra, como el caso de la correlación de Orión en Guiza. Lo que Graham Hancock y yo investigamos es la influencia de la tradición hermética en la tradición europea, porque lo que resulta muy obvio es que el simbolismo egipcio aparece en las artes, la arquitectura, el urbanismo, etc. en todo el Renacimiento europeo, como podemos apreciar en ciudades como Roma, llena de símbolos egipcios y obeliscos, o en París, con ciertos monumentos dispuestos sobre ejes o alineaciones de origen hermético, incluyendo un claro paralelismo con el templo de Luxor.

No me cabe duda de que algunas grandes ciudades fueron diseñadas siguiendo una notable influencia de la tradición hermético-egipcia, como también vemos en Washington, planeada según principios masónicos con reminiscencias egipcias, o en Alexandria, con el monumento a George Washington, imitando la isla de Faros. También tenemos la estatua de la Libertad de Nueva York, que representaba a Isis, y cuyo escultor, Bartholdi, era masón; de hecho, era un regalo de las logias masónicas de París a las logias americanas. Y bien, siguiendo el trabajo de Talismán, otros autores han apreciado estas mismas influencias en otras ciudades como Madrid, Milán o Londres. Finalmente nos podemos preguntar: ¿estamos ante una serie de extrañas coincidencias o más bien ante una maniobra calculada?

AAA: ¿Incluiría también en esta tradición hermética el diseño de las catedrales góticas medievales?

RB: Hasta cierto punto, sí. No ha sido éste un tema de mi interés, pero conozco el trabajo de varios autores que afirman que, en efecto, las catedrales forman patrones estelares.

AAA: Y volviendo a la pregunta inicial, ¿qué habría pues detrás de esta arquitectura de tradición hermética?

RB: Bien, lo que intriga a la mayoría de la gente es saber por qué lo hicieron de esa manera. Para ahondar en este punto, hay que entender el sentido del término “talismán”. Es un conocimiento que es difícil de entender pero una vez que se capta la idea general, se pueden entrever las motivaciones que subyacen en esos extraños diseños urbanos. Por ejemplo, tenemos el caso obvio de Washington D.C., que fue diseñada de acuerdo a principios herméticos y masónicos, los cuales representan el núcleo de los rituales masónicos relacionados con el simbolismo egipcio, el simbolismo bíblico salomónico, etc. No obstante, en última instancia, Washington D.C. es realmente un gigantesco templo masónico. Vives literalmente dentro de ese templo, y cuando uno es consciente de su disposición, de las asociaciones de ciertos monumentos con determinadas creencias, de ciertas correlaciones con constelaciones que tienen  un significado astrológico, entonces uno se activa con los monumentos, es como si estuviese integrado en ellos. Es algo similar a estar en una catedral e iniciarse en el culto cristiano; el ambiente del lugar empieza a afectarte por el simbolismo que te rodea.

En suma, un talismán es un objeto que contiene una carga de significado, siempre que el individuo expuesto a ese objeto conozca ese significado. Por consiguiente, la cuestión a la que tratamos de responder en nuestro libro es si las personas que participaron en la construcción de esos monumenos o en los diseños urbanísticos tuvieron esto en mente para causar un efecto en los habitantes de las ciudades. ¿Con qué fin? El propósito sería básicamente la iniciación de las personas. Así, una vez eres consciente de la presencia de los patrones masónicos, intentas averiguar el porqué de un monumento ahí, o del tal forma específica, etc. con lo cual uno se inicia en el culto masónico y la ciudad misma se convierte en algo así como una máquina de iniciación. Si esto es así, es una forma muy inteligente de crear enormes templos capaces de iniciar individuos sin que tengan que pasar necesariamente por un sacerdocio.

Ahora bien, no sugiero que todos los monumentos pertenezcan a estas tradiciones, aunque ciertamente se pueden plantear preguntas sobre muchos de ellos. Por ejemplo, el edificio que ha de reemplazar las torres gemelas de Nueva York es extremadamente simbólico. Es un gran obelisco de 1.776 pies de altura, que según la intención manifiesta del diseñador, se corresponde con la fecha de la declaración de independencia de los EE UU, que fue firmada por masones. También cabe señalar que no siempre el arquitecto es consciente de esta tradición; en el caso de la pirámide del Louvre, mucha gente no entendió la insistencia del presidente François Mitterrand en conceder el proyecto al arquitecto Ming Pei, saltándose el proceso de concurso, para que erigiera una pirámide con las exactas proporciones de la Gran Pirámide, y recordemos que la pirámide es el supremo símbolo de las logias masónicas.

En fin, la conclusión es que existe una tradición oculta que crea estos monumentos y diseños urbanos para causar un efecto “sobre el terreno”, y tal efecto es mayor si el individuo lo descubre por sí mismo; en otras palabras, si estás en la Place de la Concorde en París y te preguntas porqué está ahí ese obelisco y llevas a cabo una investigación personal, te estás adentrando en el sistema de iniciación de la sociedad. Así, estos monumentos son, en esencia, mecanismos de captación: atraen individuos lo suficientemente capaces para autoiniciarse.

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Piramides de Kefren y Khufu, Giza (Photograph by Eduardo Pi Peret)

AAA: Cambiando de tema, en el caso de las tres grandes pirámides, las dataciones de radiocarbono obtenidas en los ’80 arrojaron curiosos resultados. En primer lugar, mostraron una importante diferencia en datación absoluta, que hacía las pirámides más antiguas en comparación con la datación histórica (una media de 370 años). En segundo lugar, según el resultado de varias muestras, las hiladas superiores eran significativamente más antiguas que las hiladas inferiores, una diferencia de siglos. Y finalmente las muestras arrojaron una amplia dispersión de dataciones entre los tres monumentos, casi un milenio entre la pirámide de Khufu y la de Menkaure, lo que es históricamente imposible. Así, ¿cuál es su opinión sobre la fiabilidad de la datación por radiocarbono, no sólo en el antiguo Egipto, sino en otros yacimientos de todo el mundo?

RB: La opinión general sobre este sistema de datación es que es más bien poco fiable, debido a los problemas relacionados con la contaminación, con el manejo de las muestras, etc. Yo creo que la discrepancia en unos siglos para una época tan antigua es proporcionalmente aceptable, si uno admite que existe un apreciable margen de error en el método del radiocarbono. Esa puede ser una explicación; la otra explicación, refiriéndonos a la gran diferencia de tiempo entre la pirámide de Khufu y la de Menkaure, es que mucho de lo que sabemos sobre la Gran Pirámide es pura especulación. No sabemos cuánto tiempo se empleó para construir estos monumentos, pues no hay sólidas pruebas al respecto, y podría ser que dicho tiempo fuera mucho mayor de lo que se acepta comúnmente. Pudieron haber sido siglos más que una sola generación.

Además, lo que muchas personas tienden a ignorar es que no tenemos textos escritos en estos monumentos. Así, aparte de la datación por radiocarbono, sólo nos queda la datación por medio de la astronomía, como varios autores y yo mismo hemos utilizado. Lo que trasciende de esta investigación astronómica es que surgen dos dataciones: una que concuerda con la Egiptología, alrededor de 2500 a. C., basada en las alineaciones de los canales de la Gran Pirámide, y otra que se sustenta en el emplazamiento de las tres pirámides sobre el terreno que imita la disposición del Cinturón de Orión en una fecha aproximada de 10500 a. C., que también se repite en la posición y alimeación de la Esfinge, lo que a mi entender resulta muy díficil de explicar como una coincidencia.

Detalle de un jeroglífico en una pared interior del Templo de Seti I, en Abydos

Detalle de un jeroglífico en una pared interior del Templo de Seti I, en Abydos (Photograph by Eduardo Pi Peret)

Nos encontramos pues con un enorme salto de tiempo entre ambas dataciones. Mi visión al respecto es que tal vez hubieron dos momentos de construcción de estos monumentos, coincidiendo con la opinión que tiene mi buen amigo el géologo Robert Schoch. Habría habido una fase que podríamos llamar la era de las pirámides, caracterizada por la construcción con bloques de unas 2 toneladas de media –aunque hay bloques de bastante más peso, como en la Cámara del Rey– y otra fase que observamos en los templos mortuorios y templos del valle, en que se usaron bloques de unas 50 toneladas y algunos de hasta 200. Vistas estas diferencias, no encontramos coherente construir los templos con piedras de ese tamaño. Además estos templos parecen ser mucho más antiguos que las pirámides dado el nivel de erosión que presentan, lo que nos situaría en una fase que podríamos calificar de megalítica. Asimismo, tenemos la cámara subterránea de la pirámide de Khufu, excavada en la roca viva y de aspecto inacabado, que también parece ser de esta fase previa, ya que no se asemeja en nada al estilo de las cámaras superiores. Así pues, sumando estas evidencias, el conjunto de Guiza podría ser mucho más antiguo que la 4ª dinastía; el dilema es ¿cuánto más antiguo?

Por otro lado, es conveniente recordar que hay pirámides más antiguas, y por ejemplo en Saqqara vemos que estos primeros monumentos se construyeron con piedras pequeñas, que eran mucho más fáciles de manejar y más aptas para construir templos. Entonces, siguiendo una lógica de ingeniería, si sabían hacer esto en los primeros proyectos de Saqqara, ¿por qué luego iban a construir en Guiza con enormes bloques que incluso hoy no utilizamos nosotros por ser poco manejables? La idea es que los templos de Guiza deben de ser de una época diferente, y más antigua, que el conjunto de Saqqara.

Piramide escalonada de Zoser, en Saqqarah

Piramide escalonada de Zoser, en Saqqarah (Photograph by Eduardo Pi Peret)

AAA: Entonces, ¿cómo explicaría usted estas divergencias?

RB: En mi libro Black Genesis he abordado esta cuestión y he centrado mi atención en el yacimiento prehistórico de Nabta Playa, al sur de Egipto. Según reconoce la propia egiptología, este enclave es mucho más antiguo que el Egipto dinástico, con una datación de al menos 5000-6000 a. C.  si es que no es aún más arcaico. Este yacimiento es muy singular porque contiene los mismos fundamentos que hemos apreciado en la época de las pirámides. Por ejemplo, alineaciones a estrellas (al Cinturón de Orión, Sirio…), elementos relacionados con el culto a Hathor e Isis, conocimientos astronómicos, manejo de grandes bloques, etc. Todo esto miles de años antes de la aparición de los constructores de las pirámides.

Por otra parte, lo que está emergiendo ahora y que será tema de mi próximo libro, Imhotep the African, un trabajo en colaboración con el astrofísico Thomas Brophy, es que en el conjunto de Saqqara, al igual que en Guiza, apreciamos un diseño astronómico que contiene referencias a una fecha mucho más antigua. Pensamos, de hecho, que estas referencias prueban que el diseñador, probablemente Imhotep, conocía el fenómeno que llamamos la precesión de los equinocios. Con este conocimiento, que también vemos en Guiza y otros lugares, se fijarían ciertas fechas. En otras palabras, los antiguos egipcios usaban una especie de cronología histórica basada en la astronomía.

Nabta Playa

Nabta Playa

En nuestra opinión, como también reconoce la egiptología, casi todos, por no decir todos, los antiguos templos egipcios se construyeron sobre edificios anteriores, o sea, tenían fases precedentes mucho más antiguas, según las evidencias arqueológicas. Ahora bien, ¿de qué antigüedad estamos hablando? Las fechas que hemos obtenido –según la datación astronómica que hemos utilizado para este nuevo libro– nos conducen a la época de Nabta Playa, por lo cual parece ser que muchos de estos lugares ya eran sagrados hacia el 6º o 7º milenio a. C.

AAA: ¿Esto podría coincidir con lo que se ha llamado la civilización perdida, que supuestamente precedió a las civilizaciones históricamente reconocidas?

RB: Más bien vendría a coincidir con otros descubrimientos como el famoso yacimiento de Göbekli Tepe, en Turquía. Este lugar está dando aproximadamente las mismas fechas[1]. Parece ser pues, que había mucha actividad en forma de una primitiva civilización varios miles de años antes de la era faraónica. Este es el nuevo horizonte que se nos presenta, al cual mucha gente está prestando gran atención.

En definitiva, y volviendo al asunto de las dataciones en Giza, mi conclusión es que, en parte, existe esa discrepancia en la datación de radiocarbono, pero que también hay que resaltar que este lugar experimentó una gran evolución a lo largo de muchos siglos, incluso muchos milenios, con diversas fases, al igual que ocurrió en épocas posteriores, como el proyecto del Vaticano, que empezó con una rudimentaria capilla y luego fue creciendo con el paso del tiempo, con sucesivas destrucciones y ampliaciones. Creo que esto lo podemos ver en varios lugares de Egipto y particularmente en Guiza, y no me sorprendería en absoluto que se constatase la presencia humana allí hacia el 11º milenio a. C.

Sé que a los egiptológos esto les choca y ponen el grito en el cielo, pero lo hemos investigado con ciencias “duras”, como la astronomía y la geología, y las pruebas físicas están por todas partes, los bloques están ahí… Pienso que la persona que sea capaz de explicar convincentemente porqué usaron esos enormes bloques de 50 a 200 toneladas para construir los templos habrá solucionado el misterio, dado que desde cualquier punto de vista, no tiene sentido. Para hallar una salida a esta incógnita hay que abandonar las visiones convencionales y considerar elementos como una datación muy anterior o una fase de civilización previa, como varios colegas y yo mismo estamos haciendo.

Templo bajo de Kefren, Giza

Templo bajo de Kefren, Giza (Photograph by Eduardo Pi Peret)

AAA: De acuerdo con Jacques Grimault, las Piramides y Esfinge de Giza son una especie de Reloj Cosmico presente en un tiempo remoto, y donde el planeta Tierra tenía un Ecuador diferente al actual. Si se sigue este Ecuador imaginario, se encuentraban varios emplazamientos (hoy yacimientos arqueológicos) y ciudades. Existen muchas teorías sobre una Civilización Antigua Perdida, la cual existió antes del Diluvio en el planeta Tierra, y una de las singularidades sobre este tema son las similitudes que existen entre estas diferentes ciudades y emplazamientos. ¿Cual es su opinión?

RB: Soy investigador, y es un tema muy interesante e intrigante, aunque nadie me convencerá de creerlo ya que aún no he visto ninguna evidencia que pueda demostrarlo vehementemente. No obstante, conjuntamente con mi colega Graham Hancock, creemos que si que existe evidencia suficiente para creer que pudo haber una civilización previa a la Edad de Hielo, y estoy abierto a esta posibilidad. Existen varios yacimientos en los cuales no encajan en ninguna de las fases históricas del Antiguo Egipto, como Nabta Playa, los monumentos de Giza, etc. Por lo tanto, eso significa que existe una fase perdida a nivel histórico, la cual podría haber tenido lugar en lo que llamamos la fase prehistórica, alrededor de los milenios 11º y 12º, y que ha sido ignorado por  la arqueología oficial. La evidencia esta ahi, Nabta Playa esta ahí, la datación del carbono 14, las alineaciones astronomicas se han hecho….  Existe una reconsideracion de lo que pueden ser los origenes de lo consideramos Civilización, y existe una cierta barrera psicológica que ha sido generada sobre lo que es la fase del  Antiguo Egipto histórico y la fase del Antiguo Egipto prehistórico, y los egiptológos han establecido un límite temporal alrededor del año 3.100 a.C., y todo lo que se encuentra antes de este límite esta fuera de la fase del período histórico del Antiguo Egipto. Esta barrera psicológica es un problema, un lugar donde la arqueología se ha encallado. Yo no veo una prehistoria del Antiguo Egipto y una historia del Antiguo Egipto. Yo veo una gran cadena de evolución, que probablemente empezó alrededor del 15.000 a.C. aproximadamente, como el origen de la Civilización Humana. Este planteamiento ha causado mucha oposición por parte de la comunidad arqueológica. Yo estoy convencido de que este origen ocurrió en la zona subsahariana, en el Egipto subsahariano, de una cultura antigua que dejó sus marcas, con varios ejemplos de pinturas rupestres, de observaciones astronómicas, de domesticación de ganado, mucho antes de la domesticación asiática. Todo esto indica que hubo una cultura prehistorica -a la cual llamamos cultura civilizada, avanzada-, que existió cuando las condiciones climáticas y el ecosistema eran diferentes en el desierto del Sahara: cuando el Sahara era fertil, cuando era habitable, con lagos, con sabana, con vegetación. Creo que ese es el encuadre que hay que darle, y la gran pregunta aquí sería: de donde provenían esa gente, esa cultura? Estamos situando a esa cultura cada vez más en Africa Central. Sabemos que el origen del Homo Sapiens se encuentra en el Africa Central, y esta categoricamente confirmado por geneaologos, por paleoantropologos, por estudios genéticos. Podemos remontar al Homo Sapiens hasta hace alrededor 200.000 años en Africa Central, y que la difusión de este fue alrededor de hace aproximadamente 70.000 años atrás, y despues empezaron a poblar el mundo.

Piramide de Kefren, Giza

Piramide de Kefren, Giza (Photograph by Eduardo Pi Peret)

Sin embargo, Thomas Bruffy, Robert Schoch y yo pensamos que un grupo se traslado hacia el noroeste y se establecieron en lo que hoy llamamos Chad, y probablemente estuvieron alli durante muchos milenios, habiendo evidencia de su presencia alli. Aproximadamente hace 15.000 años esta gente descendió hacia las tierras bajas subsaharianas –en territorios egipcio actualmente- y permanecieron alli durante varios otros milenios, y luego hacia el 4º milenio, cuando el paisaje se empezo a desertizar y a convertirse en arido y en inhabitable, se trasladaron hacia el Valle del Nilo. Lo hicieron con un amplio conocimiento en su haber, con el ganado ya domesticado, con unas bases desarrolladas de observación astronómica y con el conocimiento de la construcción desarrollado. Una vez allí, inyectaron este conocimiento en el lugar, y al paso de los años, se convirtieron en la civilización faraónica que conocemos hoy. Mientras poblaban el Valle del Nilo, hubo, más tarde, una importación de otra gente procedente del este, de los desiertos del este, de la cual no se sabe de donde venían. Lo que se esta insinuando aquí es que los pobladores de raza negra proveniente del Chad y los pobladores de raza arabe que emigraron desde los desiertos del este, crearon lo que podríamos llamar la raza egipcia (antigua) tal y como la entendemos hoy en día, y estoy bastante convencido de ello. La civilización faraónica no empieza con la I Dinastía, tal y como los egiptológos creen, sino que empezó mucho más antes, unos 700 siglos previos a los que esta marcado el límite de la I Dinastía, y empezó en el territorio subsahariano varios miles de años antes.

AAA: A parte de las Piramides de Giza y la Esfinge y el Serapeum, existe el Templo del Osireion, en Abydos. ¿Cual es la importancia de este monumento, y cree usted que se diferencia del resto de monumentos egipcios?

RB: No hay duda de que es un monumento muy diferente a los que se suele encontrar en el Antiguo Egipto. No hay que ser un arquitecto demasiado experimentado para verlo. Por ejemplo el Templo de Seti I, justo al lado del Osireion, esta repleto de jeroglificos, y el tipo de construcción es diferente. El Osireion esta construido con bloques gigantescos de granito, y no hay ni una sola inscripción jeroglífica. Los bloques de granito utilizados en el Osireion son muy similares a las utilizados en el Templo del Valle de la Piramide de Kefren. Ha habido una sugerencia bastante prominente de que pertenece a la IV Dinastía, y sospecho que tanto el Templo del Valle, las Piramides y sus otros templos, y el Templo del Osireion, pertenecen a una fase previa a la IV Dinastía. Otra pregunta que también deberíamos hacernos es: ¿Por qué no contienen jeroglificos todos estos monumentos? Sabemos que en la IV Dinastía ya existía una proliferación de jeroglíficos, los utilizaban la nobleza. ¿Por que estas construcciones estan carentes de ellos? Estamos delante de una fase de construcción que construian sus edificaciones con  grandes bloques de granito, y que a parte eran enormes, pesaban mucho. Es muy dificil construir con granito, es muy complicado, y algunos bloques pesaban hasta unas 50 toneladas. Además, existe un elemento curioso en el Templo del Osireion: esta por debajo del nivel del suelo, el templo que esta justo al lado –Templo de seti I- esta mucho más elevado o, en otras palabras, esta al nivel del suelo actual. Esto fue debido a que el río Nilo produjo unos sedimentos, y entonces el nivel del suelo se elevó. Esto significa que el nivel de suelo de antes en el Osireion se encontraba varios metros por debajo. Por lo tanto estamos hablando sobre una fase anterior en la historia, y existen estructuras que se encuentran por debajo del nivel del suelo y que fueron carvadas por manos humanas, y aún fueron cubiertos por sedimentos que llevaron varios siglos para cubrir. Todas estas preguntas deben ser observadas y contestadas sin el partidismo que los egiptologos han lanzado sobre estas mismas, los cuales fijan la cronología basandose en otros monumentos que estan cerca de estos monumentos megalíticos, y los cuales no tienen nada que ver el uno con el otro. Un ingeniero o arquitecto que no tenga ninguna influencia del Antiguo Egipto, y ve los dos monumentos en Abydos –el Templo del Osireion y el Templo de Seti I, los cuales estan casi contiguos- concluirá en que se trata de dos tipos de construcción muy diferentes, y concluirían en que las ideologías son diferentes, las epocas son diferentes, y que en uno esta repleto de jeroglíficos y en otro no. Además, uno esta construido con piedra calcarea y el otro con bloques gigantescos de granito. La conclusión que un arquitecto o ingeniero llegaría sobre estos dos monumentos es que las ideologías de los constructores eran diferentes, y que las fechas también.

Templo del Osireion, Abydos

Templo del Osireion, Abydos (Photograph by Eduardo Pi Peret)

AAA: ¿Entonces se diría que el faraón Seti I construyó su templo justo al lado de otro templo que ya estaba alli desde hacía mucho tiempo, siendo este el Templo del Osireion?

RB: Lo que encontraremos es que las ideologías de la religión egipcia son mucho más antiguas de lo que los egiptologos han afirmado. Tenemos evidencias de esto en el yacimiento de Nabta Playa –cerca de Abu Simbel-, el cual se remonta a miles de años antes del periodo dinastico. No hay ninguna razón para no pensar de estar abiertos a la idea de que no hubiera habido otra gente antes, en una fase prediluviana por ejemplo, construyendo esos monumentos, y luego vino otra fase, la cual sería la fase dinástica. Existe mucha resistencia en el ambito egiptológico a estas nuevas ideas. La egiptología esta estancada porqué empezó con humanistas y no con científicos. Estos humanistas supieron interpretar los textos antiguos de manera correcta, pero no supieron aplicar el método cientifico para entender las características de la antigüedad o del método de construcción de estos monumentos. La astronomía no fue aplicada hasta hace pocas decadas, de hecho se reían de algien que utilizará la astronomía para hacer mediciones, confundiendola con la astrología. De hecho hoy en día el campo de la astronomía ha abierto una percepción diferente a los científicos que la utilizan para descubrir elementos como la alineación de un templo o el significado de una construcción. Un ejemplo claro de esto es el Templo de Dendera, construido a lo largo de principios astronómicos, sus rituales también eran astronómicos, incluso su fundación lo fue, a través de ritos astronómicos.

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Templo del Osireion, Abydos (Photograph by Eduardo Pi Peret)

Los varios ritos que eran representados a lo largo del año en Dendera involucraban las estrellas y la posición del sol. Sin esta herramienta –la astronomía- no se pueden comprender estos monumentos. También deberían ser considerados los planteamientos científicos técnicos del campo de la geología, y creo que la egiptología esta pasando por un proceso de asimilación de algunos planteamientos alternativos con elementos científicos, y esperemos que esta transición hacia la comprensión de esta civilización termine en asimilar evidencias que han estado ahí durante miles de años.

AAA: Como dice el historiador Nassim Haramein, “…la evidedencia esta delante nuestro”…

RB: Si, y no sólo eso: algunos sectores de la egiptología desechan parte de la evidencia histórica por no entenderla, y entonces rechazan considerarla. Una muy buena metafora sería que cuando Galileo tuvo evidencia visual del movimiento de los planetas desde su telescopio, entonces cuando invitó a los cardenales a que lo vieran por su telescopio, rechazaron mirar por el artilujio. Hay una especie de rechazo a planteamientos nuevos que se van a convertir en reales. Hay una especie de fenomeno que sucede en los académicos de que cuando no quieren verlo es que no quieren verlo.

AAA: En El Misterio de Orión usted le dio gran importancia a los Textos de las Pirámides como a un legado de una religión estelar muy antigua, más antigua que el culto solar. Los académicos creen que estos textos son básicamente una serie de formulas de rituales y encantamientos, a veces difíciles de entender. De cualquier manera, algunos autores, como por ejemplo Clesson Harvey, han sugerido que los Textos de las Pirámides esconden un conocimiento astronómico muy preciso y un conocimiento sobre los ciclos de precesión también muy preciso, incluso alguna especie de ciencia espiritual que no somos capaces de comprender. ¿Cuál es su opinión sobre esta interpretación?

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Detalle de jeroglífico en relieve del Templo de Ramses II en Abydos (Photograph by Eduardo Pi Peret)

RB: Compartimos la visión del tema con Clesson Harvey, el cual conocí hace 12 años. El llego a una conclusión sorprendente. Algunas de las características de arquitectura, los jeroglíficos gigantes. La forma que tiene la Gran Galería de la Gran Pirámide, según vemos en el Texto de las Pirámides y vista la galería en sección, significa la puerta de las estrellas. Existe mucho sentido con esto, algunas de las características arquitectónicas de la Gran Pirámide son jeroglíficos gigantes, no hay escritura. Mejor dicho, si que la hay, pero no la vemos, esta en otra escala. Concluye de que en las pirámides existe un contexto astronómico. Los Textos de las Pirámides son un manual astronómico en si, en lenguaje metafórico, ya que cuando un astrónomo los lee, parece como si fueran metáforas poéticas de observación astronómica. Son muy precisos estos textos, explicándonos lo que sucedía astronómicamente en el cielo de aquellos tiempos, como por ejemplo que Orión aparece en el horizonte, en el este, cuando el Nilo crece. El conocimiento de la precesion no esta tan solo muy claro en Giza, sino en periodos mas recientes. Por lo tanto, existen varios yacimientos que están relacionados con conocimiento astronómico a un nivel muy alto. Nabta Playa, por ejemplo, esta alineado con el Cinturón de Orión. Muestran un conocimiento sobre la precesion, y parece como si estuvieran siguiendo los movimientos de las estrellas. En el Templo de Seti, que esta  construido sobre otros siete templos: estas diferentes construcciones estaban las siete alineadas con la estrella de Sirio, en la constelación del Can Major. El nuevo templo que construían encima del otro cambia de posición de eje según el cambio de la precesion, o sea, que construyeron los siete templos cada uno teniendo en cuenta el cambio de posición de la estrella Sirio, y por lo tanto el eje de cada templo cambiaba. Parece ser que el conocimiento de la precesion ya era conocido en tiempos del Antiguo Egipto, antes de la civilización faraónica: ¿Podían calcularlo? Thomas Broffy, astrofísico, afirmo que los egipcios podían calcular la precesion: Si sabían que las estrellas podían cambiar de posición, entonces podían de la misma manera que lo hizo Hiparco en el Siglo I, porque sabia que Regulus había cambiado de posición porque había visto mapas de la Gran Babilonia, y porque el calculo el margen del cambio de posición de la estrella. No hay razón por la cual los egipcios no podían hacer lo mismo, y hacerlo sin ningún artefacto mecánico. Soy de la creencia de que la evidencia se encuentra allí, tanto en los textos que existen como en los monumentos que hay. Los antiguos egipcios conocían la precesion, la podían calcular y en los Textos de las Pirámides se puede ver que también eran capaces de alinear sus monumentos.

AAA: Siguiendo los trabajos de algunos autores –por ejemplo Chris Dunn- existen muchos monumentos y objetos en Egipto que podrían indicar que los antiguos egipcios tenían una tecnología sorprendente, la cual no encaja los fundamentos académicos sobre las capacidades técnicas de aquellos tiempos (la Edad de Bronce). ¿Cual es su opinión sobre este tema? ¿Cree usted que tenían una especie de conocimiento especial, el cual fue perdido a través de los tiempos?

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Piramide de Menkaure, Giza (Photograph by Eduardo Pi Peret)

RB: Christopher Dunn es muy amigo mío… …le invite a Egipto por primera vez en 1995, cuando estábamos con Graham Hancock haciendo un documental sobre la Gran Pirámide. El Sr. Dunn es ingeniero que fabrica herramientas para cortar piedras. La experiencia fue muy interesante, por tener a una persona allí con tal conocimiento, que diera una opinión científica sobre estos artefactos extraños hechos de piedra que se encuentran en Egipto. Le sorprendieron dos cosas: los sarcófagos gigantes del Serapeum en Saqqarah –de los cuales yo no puedo explicar como los fabricaron- que están hechos de granito duro, y algunos que llegan a tener una altura de tres metros, y cortados de manera muy precisa. No hay ninguna rascada, ninguna marca rasguñada, y muy bien acabados. La otra fue el Pyramidon, en Dashur y hecha de granito, de la Dinastía XIII. Vio que estaba tan bien cortada, que la precisión del corte era casi perfecta, de fracciones de milímetro. No sabemos hoy en día como hacer estos cortes a mano, hoy en día. Tenemos estos problemas hoy en día. En su libro La Tecnología de los Antiguos, supervisado por mi, Christopher Dunn plantea caso de duplicación. Intentó fabricar o reproducir estatuas del Antiguo Egipto, a mano, y llegó a la conclusión de que no es posible. La precisión de las estatuas originales es tan grande que las que han sido replicadas para los museos tuvieron que hacerse a partir de una maquina, ya que fabricarlas a mano era una tarea casi imposible. Esta fue la conclusión a la que llegó el Sr. Dunn, y yo personalmente estoy empezando a sospechar de que aquí hay un vacío en la historia sobre este tema –que soy muy cauteloso en hacer afirmaciones-, en el cual, o el contexto de los planteamientos que nos han sido dados por los egiptólogos es incorrecto y no encaja con lo que vemos, o esta cultura tenían una habilidad que nosotros no podemos entender, la cual nos lleva a esos grandes bloques de piedra que utilizaron, y no podemos explicar de cómo maniobraban tales bloques, como los elevaban. Es evidente que aquí hay una tecnología perdida, desconocida y no comprendida, y que estaba en las manos de esta gente. Yo no me atrevería a suscribir  teorías sobre la levitación, pero hay una tecnología perdida en estas construcciones y monumentos que utilizaba esa gente antigua, y que no sólo se encuentra en Egipto, sino que se puede ver en distintas partes del mundo, por ejemplo en Líbano o en Perú. Por ejemplo, en Egipto mismo, aún no hemos descubierto y aún no sabemos como pretendían levantar el Obelisco Inacabado de Aswan, el cual pesa unas 1.200 toneladas, y que cuando un científico asume en sus concepciones mentales el peso de este monumento, entonces es cuando se plantea automáticamente el problema de cómo levantaban estos grandes bloques de piedra, y después transportarlos a su emplazamiento original. Hoy no existe ningún tipo de tecnología moderna para transportar y mover un bloque de esta magnitud. Hay una gran incógnita en todo esto. Yo personalmente hubo una vez que deje de mirar a estos grandes monumentos, ya que te emplaza a hacerte muchas preguntas y al final uno se vuelve loco. Son monumentos demasiado perfectos, es como si no pertenecieran aquí, no deberían estar allí… …son tan grandes, tan antiguos, tan perfectos, y tan desconocidos para estar allí, y tener a un monumento de esta calidad tan abrumadora, su tamaño, su precisión, su escala, sin poder explicarlos, con alineaciones matemáticas, con constantes matemáticas, y aún sin poder explicarlo. Llamar a estos monumentos tumbas ha sido un gran error de cálculo, no lo podemos explicar. Existen muchas teorías relacionadas con la astronomía, lo cual ya no responde a un planteamiento de que es una tumba.

Entrevista realizada por Xavier Bartlett y Eduardo Pi Peret
Fotografía: Eduardo Pi Peret

Website personal del autor:  Robert Bauval

[1] En realidad, las dataciones obtenidas por radiocarbono han dado un horizonte todavía más antiguo al que Bauval se refiere; estaríamos hablando de 10.000-9.000 a.C. (nota del editor).

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2 respuestas a Entrevista a Robert Bauval – “Algunos sectores de la egiptología desechan parte de la evidencia histórica por no entenderla”

  1. Valentin cobes dijo:

    Me ha gustado mucho esta entrevista pues hace mucho tiempo que creo que Robert Bauval es el investigador que mejor entiende tanto la cultura Egipcia como la civilización previa a la edad del hielo.
    Ya que la datación que platea de entre 10.000 y 15.000 años me parece del todo correcta.
    Tan bien estoy de acuerdo con el planteamiento que hace sobre la geometría sagrada usada tanto por los arquitectos Egipcios como masones pues hay un hilo de unión entre ambos.
    gracias por colgar esta entrevista.

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