Alex Guerra Terra – Thierry Jamin y David Crespy: Machu Picchu, en busca de la Cámara Secreta

70563297_2486790881404432_770763256003297280_oEn Febrero de 2013 los medios peruanos se hacían eco de un descubrimiento que podría cambiar de forma trascendental la historia que conocemos del Machu Picchu: el hallazgo de lo que podría albergar la cámara funeraria de un gran emperador inca y su tesoro, rico en oro y plata. ¿Quién lo creería? Millones de turistas y miles de arqueólogos, habían ya transitado frente a esos muros, cuyos rincones, contra todo pronóstico, tal vez escondan el secreto mejor guardado de la arqueología peruana.

El ingeniero francés David Crespy, recorría Machu Picchu en un tranquilo viaje de turismo. Las lluvias torrenciales, o tal vez el destino, quisieron que este gran observador permaneciera más tiempo del estipulado en el santuario, para poder recorrer hasta el último de sus rincones y caminos, y encontrar, poco antes de su partida, una sólida muralla que en su parte central presentaba algo extraño, diferente al resto de la machu_picchu_1000x750misma, una suerte de abertura tapiada por pequeñas rocas que no se correspondían con las líneas arquitectónicas del resto de la estructura. Se trataba de una misteriosa puerta en pleno sector urbano de la ciudadela Inka: el Edificio de las Tres Portadas. A partir de ese momento, Crespy se vería ligado al que tal vez sea el mayor descubrimiento del siglo XXI: la última morada del Inka Pachacútec.

A LA BÚSQUEDA DE ARQUEÓLOGOS

El ingeniero contactó entonces con los arqueólogos de la ciudadela, quienes se mostraron en un principio muy interesados en sus observaciones, pero a pesar del interés inicial, pasaron los meses y no respondieron a sus múltiples mensajes. No obstante, la convicción de Crespy de que había hallado algo de gran importancia, hizo que nunca olvidara aquel enigmático vano tapiado, del cual se desconocía la existencia, y buscando información sobre los incas, se encontró con un interesante artículo que hablaba de012 Thierry Jamin, investigador también francés, director del Instituto Inkari-Cusco, que llevaba 15 años en Perú detrás de la Paititi, o El Dorado, en la Amazonía peruana. ¿Casualidad? No lo creo. Una vez más, el destino quiso que el intrigante descubrimiento no quedara en el olvido. Lo cierto es que a las pocas horas de contactar con el historiador y explorador francés, recibió la respuesta que tanto ansiaba: irían al fondo del asunto.

A LA BÚSQUEDA DE LA PUERTA

Así, Thierry Jamin decidió dirigirse a Machu Picchu y realizar sus propias observaciones in situ, a partir de las cuales tuvo la misma impresión que su compatriota: algo allí no encajaba. Sin duda era una puerta, ¡una puerta que nadie había visto! Las piedras que tapaban el ingreso, habían sido colocadas de forma irregular, sin ningún tipo de argamasa. Esto podría querer decir que por algún acontecimiento significativo en la región, alguien decidiera taparlo de forma inesperada. En algún momento de la Historia, quizá la época de la conquista española, los incas habrían intentado cerrar rápidamente el acceso, para ocultar lo que probablemente era lo más 06sagrado para ellos: la tumba de su adorado emperador. Además, la entrada se orientaba hacia el este, un criterio más que para Jamin era un claro indicador de la presencia de una tumba, idea compartida por Daniel Merino, arqueólogo español especializado en arqueología funeraria, también involucrado en el proyecto y que acompañó a Jamin en sus primeras exploraciones de observación al sitio. No cabía duda: parecía un claro contexto funerario, todo indicaba que allí podía esconderse un gran mausoleo, el del gran emperador, el que mandó construir la ciudadela, aquel que convirtió un simple cacicazgo, en el gran Imperio del Tahuantinsuyo: Pachacútec.

PACHACÚTEC, “EL INKA DEL CAMBIO DEL RUMBO DE LA TIERRA, DIGNO DE ESTIMA”

¿Pero quién fue Pachacútec? ¿Qué importancia tuvo para el gran Imperio Inca? Pachacútec fue ni más ni menos que el noveno gobernante del estado Inca, aquel que convirtió un simple curacazgo en el gran Imperio del Tahuantinsuyo. Demostrando una gran capacidad de liderazgo, administración, planificación, conquista y expansión, pasó a ser nombrado “hijo del Sol” y, sin corresponderle, fue designado el gran emperador del Imperio, desde 1438 hasta su muerte, en 1471. Estableció el Cusco (el obligo del mundo) como capital, y dividió el imperio en cuatro suyus (Antisuyu, Contisuyu, Chinchaysuyu y Collasuyu). Su personalidad extremadamente carismática queda reflejada en numerosas referencias históricas, las primeras sobre un Inca, y su legado, será continuado por su 02hijo Túpac Yupanqui y su nieto Huayna Cápac. Asimismo, fue quien encargó grandes obras arquitectónicas hasta hoy admiradas, como el “Inticancha” o “Templo del Sol”, reedificado sobre la humilde morada de sus antepasados, con bloques líticos de una distanciada cantera, y tan lleno de riquezas que pasó a llamarse “Coricancha”, o “Templo de Oro”. También construyó la famosa Sacsayhuamán, y finalmente, y es lo que más nos interesa en esta apasionante historia, se dice que fue el constructor de Machu Picchu, y que es en este santuario donde fue depositada su momia, vestida de suntuosas mantas y ricos adornos en oro y plata, junto a las de su panaca (clan familiar) y su inmenso tesoro. El problema reside, en que algunas crónicas comentan que luego su momia fue trasladada al Toqocachi, barrio del Cusco (actualmente barrio San Blas), lo cual no querría indicar, que su panaca y su tesoro no permanezcan descansando ocultos en Machu Picchu, o Patallaqta, como mencionan las fuentes.

 

PATALLAQTA, MACHU PICCHU Y PACHACÚTEC: LAS FUENTES HISTÓRICAS

Antiguas crónicas coloniales, ofrecen interesantes pistas sobre la presencia de Pachacútec y su panaca en Patallaqta. Pero ¿qué es Patallaqta? Según las últimas investigaciones, Machu Picchu se llamaba antiguamente Patallaqta, nombre que deriva de las palabras quechuas pata (escalón) y llaqta (pueblo), y provendría del sistema de sembradíos en terrazas usado por los incas. Esta teoría se basa en la crónica del español Juan Diez de Betanzos (1551), donde se menciona que el inca Pachacútec, quiso ser enterrado en “sus casas de Patallaqta”, centro administrativo de un territorio muy fértil aunque de escarpadas montañas. Pero la teoría del nombre de Patallaqta no es nueva, ya otras crónicas conocidas desde hacía años, describían Machu Picchu como el mausoleo de Pachacútec: Pedro Sarmiento de Gamboa y Juan Polo de Ondegardo, en la misma época, lo mencionan. Y aunque más tarde la momia fuera trasladada al Cusco, y de allí a Lima, como mencionan otras fuentes, todo parece indicar que en algún momento, fue Machu Picchu el lugar de descanso de Pachacútec. Por otra parte, la momia jamás sería encontrada, y su paradero, sigue siendo uno de los grandes misterios de la historia de los Incas…

¿QUÉ SE OCULTA REALMENTE TRAS LA PUERTA?

Volvamos a la historia del descubrimiento. Después de confirmar la presencia de la puerta, o vano de acceso, identificado por Crespy en el santuario, Jamin y su equipo del Instituto Inkari se pusieron manos la obra. Necesitaban obtener una base sólida con la que especular sobre la existencia de la puerta, a lo que probablemente eran cámaras funerarias, y su contenido. Así que después de estudiar las fuentes que confirmaban la historia de Pachacútec, procedieron a realizar una minuciosa labor de resonancias electromagnéticas en el área, estudio que se llevó a cabo en 2012, dos años después del descubrimiento. Las avanzadas técnicas utilizadas por el investigador francés, y financiadas por Crespy, como un Discriminador Molecular de Frecuencias (MFD), y un 05geo-radar capaz de ver en 3D hasta una profundidad de 20 metros, no dejaron espacio para la duda. Los resultados científicos de estos aparatos eran incontrastables, ofreciendo un 100% de seguridad, y corroboraron algo sorprendente: la presencia en el subsuelo de escaleras que se bifurcaban en dos caminos que conducían a una cavidad principal, tal vez una cripta, y otras más pequeñas, cuyas paredes, según resultados de las resonancias, mostraban un carácter definido de forma trapezoidal (anti sísmica) que confirmaba el carácter antrópico de los recintos. Y más… se detectó la presencia de enormes depósitos de metales preciosos, probablemente, oro y plata. Estas cavidades, y teniendo en cuenta tanto las fuentes como las resonancias, contendrían tal vez las momias de la panaca de Pachacútec, y sus enormes riquezas.

ACUSACIONES, CALUMNIAS Y AMENAZAS DE MUERTE

Pero la inquietante puerta aún no ha podido ser abierta. Además de intentar convencer a la opinión pública de la absoluta improbabilidad de presencia de tumbas y depósitos de metales en Machu Picchu, las autoridades peruanas comenzarán una serie de difamaciones e insultos directos hacia la persona de Thierry Jamin y el Instituto Inkari-Cusco. Una especie de pánico general se ha levantado sobre las sombras nebulosas del santuario de Machu Picchu, y el misterioso contenido de los recintos, continúa oculto al mundo. Incluso las amenazas de muerte sobre Jamin no tardaron en llegar, a causa de lo cual vivió semanas bajo protección policial. Así las cosas, y en medio de una enérgica campaña de desprestigio del historiador francés, la Dirección Regional de Cultura Cusco expresaba en un comunicado oficial, en febrero de 2013, y para que no quedaran dudas, su rechazo contundente al proyecto de investigación arqueológica en Machu Picchu. ¿A qué tienen miedo? ¿Qué pretenden? No es difícil vislumbrar intereses de índole económico, político y académico, que están poniendo serias trabas a una evaluación rigurosa y objetiva del asunto, un hallazgo que podría cambiar radicalmente la historia que conocemos de este símbolo arqueológico: Machu Picchu.

MACHU PICCHU ¿CIUDAD PERDIDA?

Hasta hace algún tiempo se creía que Machu Picchu había sido una “ciudad perdida”. Pero los mapas de prospecciones mineras empiezan a mencionarlo en 1870: el norteamericano Harry Singer coloca por primera vez en un mapa la ubicación del Cerro Machu Picchu y se refiere al Huayna Picchu como “Punta Huaca del Inca”. El nombre revela una inédita relación entre los incas y la montaña e incluso sugiere un carácter religioso (una huaca en los Andes Antiguos era un lugar sagrado). Un segundo mapa de 1874, elaborado por el alemán Herman Gohring, menciona y ubica en su sitio exacto ambas montañas. Por fin en 1880 el explorador francés Charles Wiener confirma la existencia de restos arqueológicos en el lugar, aunque no puede llegar al 03emplazamiento, y más tarde, Antonio Raimondi también incluye a Machu Picchu en un mapa. En cualquier caso está claro que la existencia de la presunta “ciudad perdida” no se había olvidado, como se creía hasta hace algunos años. A pesar de estar devorada por exuberante vegetación selvática, campesinos del lugar, los Recharte y los Álvarez, la habitaron, y las primeras referencias directas sobre visitantes de las ruinas, indican que Agustín Lizárraga, un arrendatario de tierras cusqueño, llegó al sitio en 1902 guiando a los también cusqueños Gabino Sánchez, Enrique Palma y Justo Ochoa. Los visitantes dejaron un graffiti con sus nombres en uno de los muros del Templo de las Tres Ventanas que fue posteriormente borrado por Hiram Bingham, quien cuando llegó, guiado por el famoso Pablito, quiso hacer creer al mundo que un ser humano pisaba el santuario por primera vez en 400 años…

LOS MISTERIOS DE MACHU PICCHU, LA “MONTAÑA VIEJA”

Su función es aún poco conocida, y puede decirse que continúa siendo uno de los grandes enigmas de la Historia. Aunque es probable que Machu Picchu cumpliera más de una, según se infiere tanto de las excavaciones del lugar, como de las estructuras que lo componen, fue un granero para guardar las hojas de coca de los altos dignatarios, una fortaleza de defensa (la ciudadela está rodeada por zanjas y muros), un observatorio 04astronómico (representado sobre todo por la famosa Intihuatana, o “donde se amarra el Sol”, piedra monolítica de enormes proporciones que indica los puntos cardinales), y la casa de invierno del gran Inka. Todas ellas a la vez. Pero sobre todo, fue un santuario, un lugar sagrado, ceremonial, probablemente, el mausoleo del gran Inka Pachacútec. Según los estudios, la ciudadela fue construida, habitada y abandonada en un período inferior a 100 años. Posee 285 estructuras de vivienda como para 4 personas, de lo que se podría calcular una población media de hasta 1.200 habitantes. Así, podemos afirmar que en pocos años adquirió una importancia de primer nivel durante el Imperio. Sobre el hecho de si los españoles llegaron o no al sitio durante la conquista, hay controversias, aunque en un manuscrito de un trinitario encontrado en un archivo español, se menciona la existencia de un lugar al norte del Cusco llamado “Picchu”. Por lo tanto está claro que sabían del lugar, aunque tal vez, nunca llegaron a él, a pesar de la presencia de algunos elementos que indicarían presencia hispana en la ciudadela, como una espada española o cierta iconografía en los diseños cerámicos, que recuerda a los conquistadores.

PRÓXIMAS REVELACIONES

El intrépido historiador, geógrafo y explorador francés, no piensa abandonar su lucha por la verdad, y a pesar de los ataques, continúa firmemente convencido de que el vano será abierto, y ofrecerá, además de importantes depósitos de oro y plata, un material arqueológico que aportará insuperable (y sorprendente) información histórica. Por obra del destino, Crespy dio con Jamin y le contó su historia del descubrimiento que había027 realizado una tarde gris y lluviosa de otoño. Ninguno de los dos, dejarán de canalizar todos sus esfuerzos a este asunto de importancia internacional, que curiosamente, parece no querer salir a al luz, añadiéndole, si cabe, aún más misterio.

LA MOMIAS DE LOS SOBERANOS

Los incas consideraban a su soberano un hijo del Sol. Cuando el Inca moría, se embalsamaba (extrayendo los intestinos y colocando hierbas en su lugar) y momificaba su cuerpo en posición sedente. Luego de secada al sol, se sentaba la momia en un trono, con una máscara de oro y ricamente vestida, donde los sirvientes la trataban como si estuviera viva: le llevaban comida y ofrendas, la lavaban y vestían. Durante las fiestas, las momias de los soberanos muertos eran extraídas de sus cámaras funerarias, y participaban de las mismas, sobre todo durante el Inti Raymi, dedicada al Sol y celebrada en junio. En ellas se sentaba la momia en un trono junto al Inca vivo para que pudieran ver las celebraciones, en las que cien blancas llamas en arneses rojos y de oro se sacrificaban al dios Inti, para asegurar abundancia. Después de festejar hasta el anochecer, se volvía a introducir a las momias reales en sus cavidades o recintos ocultos, con el objeto de que estuvieran listas para las siguientes días de fiesta.

LAS MOMIAS FEMENINAS DE MACHU PICCHU

Una de las ideas sobre Machu Picchu indica que fue un santuario para el refugio de Aclla o vestales, o mal llamadas “vírgenes del Sol” por los españoles, que creyeron que todas debían conservar su virginidad para el gran Inka, hecho que no es del todo cierto, pues sólo las Yurac Aclla (las de mayor categoría) eran las escogidas para ello. Pero lo cierto es que se han hallado desde principios del siglo XX, una gran cantidad de cuerpos femeninos momificados, supuestamente Aclla, muchas de ellas, alrededor de cien, con una extraña expresión de dolor en sus rostros, que podría estar indicando que fueron víctimas de sacrificios. Estas Aclla jugaron un papel fundamental en la imposición del concepto de reciprocidad existente a lo largo de todo el imperio incaico, ya que ayudaban al Inca a congraciarse con los curacas (caciques) y señores vecinos del Tahuantinsuyo.

¿LO SABÍAS?

Oficialmente fue Hiram Bingham quien “descubrió”, en 1911, Machu Picchu al mundo occidental. Pero un empresario alemán llamado Augusto Berns, en 1867 no sólo habría “descubierto” las ruinas sino que habría fundado una “empresa minera” para explotar los presuntos “tesoros” que albergaban (Compañía Anónima Explotadora de las Huacas del Inca), para luego vender lo encontrado a coleccionistas europeos y norteamericanos.

Considerando la importancia del tema que recorría el mundo la semana pasada, a partir de la tarde del jueves 7 de febrero 2013, sobre el hallazgo de la posible cámara funeraria de Pachacútec y su tesoro en el Edificio de las Tres Portadas de la ciudadela de Machu Picchu, me gustaría hacer una pequeña reflexión, a la luz de nuevas revelaciones. Mientras lees este artículo, puedes escuchar música relacionada en el siguiente enlace: Wipala (Grupo Inkuyo, con fotos de Machu Picchu)

Se da noticia del hallazgo

Desde el jueves 7 de febrero del 2013 en la tarde, los medios de comunicación se hacían eco de un hallazgo que podría cambiar de forma trascendental la historia que conocemos del Machu Picchu: el hallazgo en el Edificio de Las Tres Portadas, de lo que podría albergar la cámara funeraria de la panaca (clan familiar) de Pachacútec (noveno gobernante del estado Inca y primer inca del imperio del Tahuantinsuyo, convirtiéndolo de un curacazgo en un imperio, 1438-1470) y su tesoro, rico en oro y plata. A pesar de haber salido hace sólo unas semanas a la luz pública, es un asunto que se viene gestando 014desde el 2010, cuando el ingeniero francés David Crespy, recorría Machu Picchu en un viaje de turismo, encontrándose con una sólida muralla que, en su parte central, tenía una suerte de abertura, que según parece, estaba a la vista de todos pero nadie había observado, cerca de la cual vio un grafiti (dejado por algún turista irresponsable), con la palabra “tesoro”. Se trataba del Recinto 02, Sector II, Sub Sector E, unidad 03, del sector Urbano de la Ciudadela Inka de Machu Picchu. El Edificio de las tres Portadas. Se contactó entonces con los arqueólogos de la ciudadela, y estos le aseguraron que investigarían el asunto, sin cumplir con lo prometido. Fue por eso que Crespy, ya en Europa, contactó con Thierry Jamin, arqueólogo francés, director del Instituto Inkari en Cusco, Perú, que lleva 15 años detrás del Paititi (el mito de El Dorado), y realizando múltiples expediciones en el sureste peruano, reconociendo y registrando más de 113 importantes sitios arqueológicos. ¿Quién lo creería? Millones de turistas, miles de arqueólogos, han transitado frente a los muros que tal vez escondan el secreto mejor guardado de la arqueología peruana: la última morada del Inca Pachacútec.

Permiso para la prospección

Un poco escéptico, T. Jamin (Historiador por las Universidades de Tours y de Toulouse) se dirigió a la ciudadela Inca, y tuvo la misma impresión que su compatriota. Respecto a las características del muro que sella el mausoleo, el arqueólogo español Daniel Merino (U. Complutense de Madrid), secretario ejecutivo de Inkari, señalaba que lo primero que observó de las piedras que tapan el ingreso al recinto es que éstas fueron colocadas de forma irregular, sin ningún tipo de argamasa. Esto podría querer decir que por algún acontecimiento significativo en la región, decidieron taparlo de forma inesperada. La idea de que los incas cerraron el vano de acceso por una urgencia que tal vez se dio en la época de la Conquista es compartida por Jamin: Probablemente los incas escondieron el 030tesoro del Cusco en momentos del caos de la caída del incanato. De manera que Jamin presentó un proyecto para realizar una resonancia electromagnética en el edificio que Crespy había identificado en Machu Picchu, entregándolo el 19 de diciembre de 2011 al Ministerio de Cultura. El 22 de marzo de 2012 este proyecto era aprobado. El Instituto Inkari coordinó entonces con el antropólogo Fernando Astete, jefe del Parque Arqueológico de Machu Picchu, el establecimiento de las fechas para llevar a cabo las resonancias. El estudio electromagnético se llevó a cabo entre los días 9 y 12 de abril 2012, y terminó por corroborar la presencia de varias cámaras subterráneas y unas escaleras que se bifurcaban en dos caminos principales que conducen posiblemente a unas cámaras específicas (probablemente funerarias, muchas pequeñas que podrían corresponder a niños). Las avanzadas técnicas utilizadas por el investigador francés, (como el uso de un Discriminador de Frecuencias Molecular, MFD, y un georadar capaz de ver en 3 dimensiones hasta una profundidad de 20 metros) hicieron que llegaran a detectar la presencia de materiales arqueológicos importantes, además de grandes depósitos de oro y plata. Incluso se ha podido verificar la existencia, detrás de la puerta de acceso, de una escalera que conduce precisamente al recinto principal. Sobre esto me permito comentar que la financiación de estas prospecciones corrió por cuenta privada, desembolsando el ingeniero David Crespy (quien dio la primera voz sobre el asunto) nada menos que 100.000 dólares. Por otra parte, las resonancias electromagnéticas realizadas por Jamin, estuvieron en todo momento supervisadas por arqueólogos oficiales que tomaron buena nota de cada detalle de la prospección.

Presentación del segundo proyecto

Aprobado el informe del primer proyecto por el Ministerio de Cultura, el Instituto Inkari presentó el 2 de mayo de 2012 un segundo proyecto, que incluía excavación, necesaria para saber exactamente qué se esconde debajo del edificio, e intentar desentrañar así uno de los más velados misterios históricos de la historia del Perú. Sin embargo, el 5 de noviembre de 2012, Ana María Hoyle, a cargo de la Dirección General de Patrimonio 015Cultural (Ministerio de Cultura), denegaba la autorización del segundo proyecto. Los fundamentos y argumentaciones para la no aprobación del proyecto, acompañados además de feroces acusaciones a Jamin, reflejan, según mi entender, algunas consideraciones importantes a la hora de llevar a cabo tan importante proyecto (en el que tanto está en juego). Es imprescindible sopesar tranquilamente los riesgos y beneficios implicados. Eso está claro. Sin embargo, también, y como he mencionado al principio, se vislumbran ciertos intereses de índole económico, político y académico, que están poniendo serias trabas a la evaluación rigurosa y objetiva que merecería el proyecto a raíz de dicho hallazgo. Una gran tumba como la de Pachacútec, noveno gobernante que convirtió el simple curacazgo Inca en un imperio (el Tahuantinsuyo), bien valdría la pena el desmontar un edificio o dos de Machu Picchu, más que por el oro y la plata, por el verdadero tesoro de información que se obtendría.

Argumentos en contra

Arqueólogos peruanos, aseguran que es imposible que el lugar sea una tumba, y menos varias, y entre ellas la de la panaca (clan familiar) de Pachacútec. El proyecto, de momento, se ha paralizado.

  1. Huaqueo. Entre los argumentos de los arqueólogos figuran que el sitio ha sido huaqueado (expoliado) tan profusamente durante la colonia y hasta el siglo XX, que es imposible que pueda encontrarse algo desconocido… Bueno, esto sólo refleja un supuesto escepticismo sin fundamentos, idea secundada por la práctica totalidad del ambiente cultural oficial peruano. Supongo que no deben leer la prensa, para enterarse de que constantemente se suman nuevos hallazgos en lugares insospechados, muy estudiados durante decenas de años, tremendamente visitados por millones de personas al año, como por ejemplo hace muy poco, una enorme escultura de Huhuetéotl (dios del fuego) en la Pirámide del Sol de Teotihuacán (nada menos, qué lugar más visitado en México), sólo por poner un ejemplo muy reciente. Hace pocos años, algunos arqueólogos buscaron la tumba de Pachacútec en el Huayna Picchu, pues consideraban que ya todo había sido estudiado en la ciudadela misma (siempre siguiendo las crónicas). Se tenía la idea de que no era posible hacer un hallazgo de esta trascendencia en el principal monumento incaico, pero también se pensaba que esa tumba debía encontrarse en el mismo MP. Pero en realidad, los estudios sobre Machu Picchu se han limitado a temas de fallas geológicas o de conservación, pero no se ha investigado el subsuelo en profundidad, con nuevas tecnologías, y hay muchas galerías y socavones esperando la atenta mirada de los arqueólogos.
  2. Las fuentes. David Ugarte Vega (director regional de Cultura de Cusco) y Luis Lumbreras (afamado arqueólogo peruano) aseguran que es imposible que el lugar sea una tumba, y menos varias, y entre ellas la de la panaca (clan familiar) de Pachacútec. La primera consideración que me hago sobre esto, es la extrañeza que me produce la tajante negación del arqueólogo Luis Lumbreras sobre la posibilidad de que exista en el sitio una tumba y un tesoro, argumentando que el lugar fue reiteradamente huaqueado. Este escepticismo sería bastante fácil de creer, si no fuera por el detalle de que el mismo arqueólogo declaraba hacía solo tres años, y apoyándose en los textos de una antigua crónica colonial, que Machu Picchu fue el mausoleo de Pachacútec. Hago referencia a la entrevista a Luis Lumbreras en la revista digital “Arqueología del Perú”, del día 30 de junio de 2011 (aniversario del descubrimiento de MP por Hiram Bingham), que comienza así: “El estudioso Luis Lumbreras, uno de los más reconocidos historiadores vigentes del Perú, destacó que en Machu Picchu se habrían guardado los restos del Inca Pachacútec, y pidió evitar mezquindad con el papel cumplido por Hiram Bingham en la difusión de la maravilla del mundo.” En otro número de la misma revista, pero del 13 de mayo de 2011, el citado académico también hace referencia a lo mismo (al final del artículo aporto enlaces a estas entrevistas digitales).

Por su parte, el historiador del parque arqueológico Donato Amado Gonzáles, comenta también las crónicas del siglo XVI del español Juan Diez de Betanzos, según el cual la tumba del inca estaba en el sector de Toqocachi, barrio del Cusco, donde actualmente está el barrio tradicional de San Blas. Se indica que similar opinión brindaron los cronistas Pedro Sarmiento de Gamboa y Juan Polo de Ondegardo, en la misma época. Sostiene que la historia da cuenta además de que el virrey Conde de Nieva, quien gobernó entre 1561 y 1564, dispuso que los restos de 10 incas fueran llevados de Cusco al entonces Hospital San Andrés de Lima. Estos incas fueron Huayna Cápac, Túpac Inca Yupanqui, Wiracocha, Yawar Huaca, Sinchi Roca, Inca Roca, Lloque Yupanqui, Cápac Yupanqui, Mayta Cápac y Pachacútec.

  1. Oro y plata. Además, dicen que la presencia de metales preciosos no justificaría en sí misma (y en esto estamos de acuerdo), desmontar un edificio del sitio. Sin embargo, Jamin confirma que la tecnología empleada ha permitido constatar no sólo la presencia de estos metales, sino de oquedades que sin duda serían cámaras funerarias.
  1. Estabilidad estructural del Edificio. Por su parte, Piedad Champi, directora del Parque, fue quien firmó el informe técnico, señala que el proyecto no está dentro de los lineamientos del Plan Maestro de Machu Picchu. Además, dice que “poco o nada saben sobre conservación, y que la apertura del muro generaría problemas de inestabilidad estructural”. Sugiere directamente, que Inkari va en busca de metales preciosos sin tomar en cuenta el contexto histórico. Respecto a la “inestabilidad 028estructural”, la defensa legal de Inkari indica que la arqueóloga Champi se atribuye calidades de ingeniero civil, competencia que no tiene. Y presentan un informe del ingeniero civil César del Carpio, quien garantizó que la apertura del muro no alteraría la estructura del recinto. El proyecto está bien estructurado, con una buena hipótesis, adecuada metodología, y criterios científicos. Tienen un equipo multidisciplinar competente, con buenos antecedentes. Son opiniones subjetivas.
  1. Posible ola de huaqueo. También se alertó que este tipo de anuncio puede despertar una ola de huaqueo. Claro está, no desean llamar la atención de los posibles huaqueros que constantemente esperan noticias de este tipo, para ir tras la caza del tesoro. Pero indudablemente, eso ya está hecho. Y además, seamos objetivos, todas las vías de acceso a la ciudadela están perfectamente controladas. A la ciudadela misma, se accede por dos vías:  o a través de los viejos caminos incas, cuyo trazado aún se conserva y están controlados, o por la carretera Hiram Bingham, que nace en el pueblo de Aguas Calientes (al que sólo se accede desde Cusco, y desde el que se llega a MP sólo en tren o helicóptero). 
  1. Profesionalidad del equipo. Los argumentos para denegar el proyecto ponen además en duda la profesionalidad del equipo del Instituto Inkari, atacándole de forma feroz y desmedida, comentando cosas como que lo que manejan Jamin y compañía es más una intuición que una hipótesis de trabajo, y que no es válida para embarcarse en una aventura de tal envergadura. Por otro lado, sólo el Estado debe evaluar si es pertinente o no realizar excavaciones, y este tipo de labor debe estar a cargo de académicos responsables. Lumbreras personalmente hizo notar que “la competencia arqueológica ahora es profesional. El Director Regional de Cultura Cusco, David Ugarte Vega, señaló que el único interés de Thierry Jamin es  encontrar tesoros ocultos (oro y plata), sin tener el mínimo conocimiento sobre conservación de una importante estructura arquitectónica que forma parte de un monumento considerado Patrimonio Mundial. Además de acusaciones personales como: aventurero, cazatesoros, advenedizo, irresponsable y desconocido en el ámbito de la arqueología profesional.

El Instituto Inkari: Todas las investigaciones realizadas por Thierry Jamin y su grupo sistemáticamente son objeto de un proyecto dirigido por un arqueólogo peruano (necesaria contraparte nacional, además del español Daniel Merino y un arquitecto, Víctor Pimentel) y presentado a las autoridades competentes: Ministerio de Cultura, Ministerio del Medio Ambiente, etc. Las investigaciones arqueológicas de Jamin, respetan el “Reglamento de Investigaciones Arqueológicas” y la “Ley General de Patrimonio Cultural de la Nación”. Cada campaña de investigación forma parte de un 035proyecto sometido al Ministerio de Cultura, el cual, después de un examen, lo avala a través de una Resolución Viceministerial. Es así como consiguieron hacer la prospección con georadar en el Edificio de las Tres Portadas de Machu Picchu. Al término de cada campaña, Thierry Jamin entrega a las autoridades de Perú un “Informe Final”, acompañado por la totalidad del material arqueológico encontrado. Este informe luego es objeto de un estudio, y, finalmente, de una Resolución que aprueba el documento. Los sitios arqueológicos encontrados por el equipo de Jamin son oficialmente registrados al Ministerio de Cultura y los materiales arqueológicos están codificados según la nomenclatura vigente. Más de 113 sitios por él encontrados y estudiados, algunos en proceso de ser calificados como Patrimonio Cultural de la Nación.

Denegación definitiva del proyecto

La Dirección Regional de Cultura Cusco expresó en un comunicado, la tarde del 8 de febrero de 2013, y para que no quedaran dudas, al ver la repercusión de la noticia, su rechazo de manera contundente al proyecto de investigación arqueológica por el francés Thierry Jamin, quien en su condición de codirector del proyecto de Inkari y su equipo técnico, confirman fehacientemente un hallazgo trascendental que cambiaría la historia de Machu Picchu.

Recordemos varios elementos: que la Fundación Inkari (quien ha pedido los permisos para excavar) es presidida e integrada por investigadores extranjeros en su mayoría (los elementos peruanos no son los principales investigadores, sino colaboradores), y que la misma consiguió el permiso para la prospección con georadar (pero no para continuar con el proyecto). Que los intereses turísticos son de importancia vital para Perú, y Machu Picchu es un icono de identidad nacional, por no mencionar otros intereses que se hallan en juego en este asunto, ya discutidos.

Deberíamos pasar a una siguiente reflexión: si el Ministerio de Cultura no creía de antemano en la posibilidad de encontrar algo, ¿por qué concedió a Jamin el permiso para la prospección con georadar? Sobre esto me permito comentar que la financiación de estas prospecciones corrió por cuenta privada, desembolsando el ingeniero David Crespy (quien dio la primera voz sobre el asunto) nada menos que 100.000 dólares. Por otra parte, las resonancias electromagnéticas realizadas por Jamin, estuvieron en todo momento supervisadas por arqueólogos oficiales que tomaron buena nota de cada detalle de la prospección. Después de concedido el permiso para prospectar, y de la constatación a través del georadar de tumba y tesoro, el Ministerio de Cultura rechaza enérgicamente su existencia. Pero las palabras, aunque sean muchas y muy doctas, no pueden, de ninguna manera, desmentir los resultados científicos de un georadar de última tecnología, necesario en este caso donde la roca es de un granito de gran dureza. Este aparato, constata fehacientemente la presencia de oro y plata, metales que responden a una frecuencia determinada, así como de cavidades que responden a las características de cámaras funerarias. Incluso, han sido publicadas algunas imágenes arrojadas por el georadar con las debidas explicaciones.

Muchas voces se han levantado para expresar argumentaciones supuestamente basadas en la necesidad de proteger el patrimonio y actuar de manera responsable. Pero es evidente que intereses económicos, políticos y académicos se están interponiendo en la evaluación objetiva del proyecto presentado por el Instituto Inkari a raíz de dicho hallazgo.

Como podemos ver, la polémica está servida, y esta noticia, todavía en estado incipiente, va a dar, sin lugar a dudas, mucho más que hablar. Sus entresijos envuelven intereses económicos, políticos y académicos que están poniendo serias trabas a la evaluación rigurosa y objetiva que merecería el proyecto a raíz de dicho hallazgo, llamado “Machupicchu 2012: En busca de la Cámara Secreta”, sin duda un nombre bastante sensacionalista y poco académico, pero por la información a la que he podido acceder y que hemos comentado, el mismo cuenta con absolutamente todos los elementos de cualquier proyecto científico.

El tema no ha quedado paralizado, por más que las instituciones oficiales peruanas parece que en ello se empeñan, y con toda seguridad el Instituto Inkari seguirá trabajando para proseguir con su proyecto, sobre el cual esperamos pronto tener noticias, ya que se trata de un hallazgo que podría cambiar de forma trascendental la historia que conocemos de este símbolo nacional peruano que es Machu Picchu.

Texto: Alex Guerra Terra

Fotos: © Thierry Jamin, Abril 2012

 

 

 

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