Alan Watts – It starts now

Dear readers.

alanwattsAlan Watts (1915-1973) was a British philosopher, writer, priest, lecturer and speaker, and an expert on religions. His best known activity was communicating the Eastern philosophies to the Western modern world audience. Here are fragments of one of his lectures.

This is therefore to say that the transformation of human consciousness through meditation is frustrated so long as we think of it as something that I by myself can bring about, by some sort of wangle, by some sort of gimmick. Because, you see, it leads to endless games of spiritual one-up-man-ship. And of guru competition. Of my guru being more effective than your guru. My yogas are faster than your yoga. I am more aware of myself than you are. I am humbler than you are. I am sorrier for my sins than you are. I love you more than you love me. There’s this interminable goings on where people fight and wonder whether they are a bit more evolved than somebody else and so on.

All that can just fall away. And then we get this strange feeling that we’ve never had in our lives except occasionally by accident. Some people get a glimpse that we are no longer this poor little stranger and afraid in a world it never made. But that you are this universe. And you are creating it at every moment. Because you see, it starts now. It didn’t begin in the past. There was no past. If the universe began in the past, when that happened it was now. But it is still now and the universe is still beginning now and it’s trailing off like the wake of a ship from now and as the wake of the ship fades out, so does the past. You can look back there to explain things but the explanation disappears. You will never find it there. Things are not explained by the past. They’re explained by what happens now. That creates the past. And it begins here. That’s the birth of responsibility.

Because otherwise you can look over your shoulder and say, ‘Well, I am the way I am because my mother dropped me. And she dropped me because she was neurotic because her mother dropped her.’ and we go way way back to Adam and Eve or to a disappearing monkey or something. We never get at it. But in this way you are faced with that you’re doing all this. And that’s an extraordinary shock.

So cheer up! You can’t blame anyone else for the kind of world you’re in… And if you know, you see, that the I — in the sense of the person, the front, the ego — it really doesn’t exist, then it won’t go to your head too badly if you wake up and discover that you’re God.

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Robert Moss – Las Grandes Historias de Nuestras Vidas nos Cazan

Queridos lectores,

Robert_MossRobert Moss es un historiador, periodista y autor australiano, nacido en 1946 en Melbourne. Es el creador de Active Dreaming, una síntesis original del soñar y de chamanismo.

Todos los que conozco que realmente tengan algo que ver con chamanes andan cerca de la muerte. Creo que todos tendemos a tomar mejores decisiones si estamos conscientes de nuestra propia muerte como consejera. ¿Que significa esto? Significa que somos capaces de ver que todos los asuntos de la vida tienen que ver con la muerte.

Esto forma el carácter. Si fueran capaces de de considerar todas las cosas de la vida como si fueran a morir hoy, podría ser que tomaran decisiones con mayor valor, más pasión, y compasión de lo que harían de otra manera. Podría ser que lo perdieran todo, que lo tiraran. Pero si, junto, con la manera de considerar todos los asuntos, como si usted fuera a morir hoy, hubiera una comprensión firme y directa de la vida que hay más allá, que tiene sus propias condiciones, creo que entonces usted actuaría mucho mejor de lo que haría en caso contrario.

Yo se que hay una gran diferencia en la forma de tratar el mundo entre los que tienen una experiencia clara y personal de la vida más allá de la muerte y las que no la tienen. Uno tiende a mirar las cosas de otra manera. En nuestra cultura, un acercamiento personal a la muerte no esta bienvenido. La muerte más bien se oculta. No se piensa mucho en ella. Nuestra cultura no nos entrena lo que sigue a la muerte, como lo hacían las culturas antiguas. En las culturas antiguas se entendía que una de las grandes cosas que se puede hacer en la vida, es prepararse para morir. Porque la cosa sigue más allá de la muerte, y uno se puede preparar para ello. El soñar, nos prepara para la muerte. El soñar nos muestra lo que puede ocurrir después de nuestra muerte física. Nos pone en contacto con gente que vive en el otro lado de la muerte. Y esto da poder.

Los Aborigenes dicen que las grandes historias en la vida acechan a la gente adecuada para contarlas como depredadores de la selva. Las grandes historias cazan a la gente que las cuenta. Las grandes historias de nuestras vidas nos cazan. Nos cazan en sueños. Los guardianes del conocimiento que nos pertenece a nivel del alma y del espíritu, que nos perteneció antes de venir aquí, nos están cazando. Nos cazan en sueños, donde las inhibiciones de la parte izquierda de nuestro cerebro y las ocupaciones cotidianas no están.

¿Para hacer el que? Ponernos en contacto con lo que se entiende como nuestra gran identidad. Los acontecimientos y circunstancias en nuestra vida cotidiana tienen su origen y sentido en un orden más profundo de realidad. Los chamanes tradicionales, por ejemplo, dicen que nada en la vida cotidiana ocurre hasta que no se sueñe. De la misma manera vemos el futuro en los sueños que creamos o tenemos parte en crear, en los sueños para nosotros mismos y quizás para el planeta entero. Yo creo que esto es así. Y creo que si no estamos en contacto con este proyecto de creación, estamos limitando nuestro mundo y nuestra experiencia del mundo de una manera espantosamente radical. Y digo espantosamente radical porque si no estamos en contacto con esta experiencia más profunda, sentir, somos capaces de hacernos cosas a nosotros mismos, a nuestro alrededor y unos a otros, que no seriamos capaces de hacer si estuviéramos en contacto con la naturaleza más profunda y el propósito de la vida.

No podemos seguir estudiando nuestro medio si estamos en contacto con ese nivel más profundo. Si sabemos que el mundo sueña, compartimos el sueño del mundo. Si sabemos que los arboles sueñan, compartimos los sueños de los arboles. Si sabemos que los animales sueñan, compartimos los sueños de los animales. Como lo hacen todos los chamanes, por ejemplo. Lo podemos percibir en la vida cotidiana. No podemos hacer a nuestro Karma lo que le estamos haciendo.

Y sabemos que en los sueños podemos compartir las vidas de otra gente, saber como es vivir sus vidas, saber como es andar con sus zapatos. No podemos hacerles daño, incluso ser indiferente para con ellos como lo hacemos de otra manera. Y sabemos que soñar es una dimension más profunda de la realidad, un mundo real, quizás más real que el mundo cotidiano, antes de ser un mundo de fantasia. Entonces traer magia de aquel mundo a este, y volver a llenar de encanto nuestra vida.

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Samuel Laboy – Patrón arquitectónico de la Gran Pirámide

Queridos lectores,

1465113_493005834142932_4241833647444926534_nEl ingeniero Samuel Laboy Alvarado nació en Lajas, un pequeño pueblo en la Isla de Puerto Rico. Realizó sus estudios universitarios en el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas en Mayagüez, en donde obtuvo en 1958, el Bachillerato en Ingeniería Civil. En 1970, recibió su grado de Maestría en Ingeniería Civil en la Universidad del Estado de Oklahoma, en Stillwater. Laboy trabajó por 32 años en el Gobierno de Puerto Rico. Durante su trayectoria de empleado gubernamental, recibió cuatro nominaciones para recibir el Premio Manuel A. Pérez, considerado el máximo premio de reconocimiento por trabajos extraordinarios que ofrece el Gobierno de Puerto Rico a sus empleados. Laboy recibió el codiciado premio en tres de las cuatro nominaciones. Sirvió como oficial militar en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Como inventor, ha recibido tres patentes de la oficina de Patentes de Estados Unidos. Como autor, tiene publicados cinco libros sobre las pirámides de Egipto, y es considerado como un estudioso e investigador incansable.

Su mayor logro como profesional ha sido el descubrimiento del origen y diseño geométrico utilizado por los egipcios para realizar el diseño de sus pirámides, en especial, el de la Gran Pirámide. Cuando Laboy terminó sus estudios de maestría en la Universidad, se comprometió con él mismo de usar el tópico la “Solución de la Geometría de la Gran Pirámide de Egipto” en su tesis para sus estudios. A pesar de no poder proseguir sus estudios doctorales, comenzó, y continuó usando los requisitos aplicables a las tesis universitarias, hasta terminar en el 2008. Sus estudios fueron basados con base a requisitos y principios científicos, y técnicos, que le proveen la debida credibilidad y exactitud.

Laboy reside en la actualidad en Guaynabo, donde continúa trabajando en sus investigaciones sobre las pirámides.

El siguiente artículo, tiene el propósito de explicar a todos los interesados, la existencia de un patrón geométrico-arquitectónico, que puede ser el responsable y explicar los diseños de muchísimas estructuras que encontramos, construidas por antiguas culturas y en diferentes países sobre nuestro globo terráqueo. Este patrón geométrico es resultado de mis investigaciones y estudios, en una cruzada personal sobre las pirámides egipcias, por los pasados 40 años. Son muchos los descubrimientos resultados de mis estudios, gracias a este interesante patrón geométrico, los cuales deseo compartir con todos.

No pretendo forzar a nadie a que lo crea, solo que los interesados lo vean, los analicen y que cuando los reconozcan como algo real, lo endosen y los utilice en beneficio de la historia verdadera de esa Gran Cultura Egipcia, conocida como “Los Constructores de Pirámides”. Entiendo que es responsabilidad de las personas que revisan y mantienen informados a la humanidad sobre nuevos descubrimientos y el de darle seguimiento hasta verificar los mismos de forma definitiva. De mi parte he realizado y reconfirmado a saciedad durante muchos años mis documentos, antes de presentarlos. No obstante, mis documentos no tienen la fuerza necesaria que ellos poseen como evaluadores, para poder esquivar y sobreponerse a los protocolos y dictámenes de ciertas organizaciones que intervienen con el propósito de controlar y regular los estudios. En este caso no estamos hablando de teorías, o ideas, estamos hablando de verdades que pueden ser confirmadas en varios minutos mediante la Geometría y las Matemáticas, evitando así la pérdida de tiempo y de trámites innecesarios.

En relación a la Gran Pirámide de Egipto, concebí la idea de que para diseñar una estructura de ese tamaño y complejidad, se necesitaría utilizar un patrón arquitectónico geométrico. Estuve varios años buscando su existencia, que resultó infructuosa. Por tanto, finalmente decidí crearlo, utilizando para ello, únicamente un compás de trazar círculos y un tiralíneas, como hacían los antiguos eruditos.

Para mí fue una gran satisfacción en dar finalmente con este patrón geométrico que posee características y propiedades únicas y muy especiales para diseñar obras de construcción. Fue tan grande mi emoción que lo llamé el “Símbolo Perfecto”, y lo registré como mi propiedad intelectual en Puerto Rico y Estados Unidos. El patrón es perfecto para realizar la mayor parte de diseños rutinarios. El mismo consiste de 3 figuras geométricas entrelazadas siguiendo un determinado proceso geométrico. Está compuesto de un círculo, un triángulo y un cuadrado.

Su diseño no tiene relación directa alguna con las pirámides egipcias u otras estructuras construidas, sin embargo podemos decir con certeza, y probar que es el origen del diseño de la estructura de la Gran Pirámide de Egipto y otros diseños piramidales.

Por otro lado, podemos señalar que el origen de esta útil herramienta de diseño, tiene su origen en la Ciencia de la Geometría, ya que puede ser creada en cualquier país, sin hacer referencia alguna, a las pirámides. En su creación no se utilizan números, cálculos, o fórmulas. Solamente se necesita un compás para trazar círculos y un tiralíneas. Las tres figuras son entrelazadas geométricamente mediante un procedimiento especial de mi creación.

De acuerdo con legados de símbolos egipcios, sus obras demuestran que conocían muy bien y le rendían tributos a la figura circular del sol. El círculo era conocido por ellos como la “Flor de la vida”. No obstante, también ilustraban las figuras de dos círculos que eran tangentes en un punto de sus circunferencias. Entendí que esta ilustración debía tener alguna razón especial de parte de ellos y de ahí nació mi idea de que la unión o comunión entre los dos “círculos de la Flor de la vida”, podría ser la generadora del patrón geométrico que estaba buscando.

UNIÓN DE DOS CÍRCULOS “LLAMADOS LA FLOR DE LA VIDA”

CREACIÓN DEL SÍMBOLO PERFECTO MEDIANTE LA UNIÓN DE LOS DOS CÍRCULOS PROCEDIMIENTO

  1. Trace dos círculos, tangentes en el punto (B).
  1. Trace una línea del punto (K) al centro (L) y marque el punto (M) en la intersección entre la línea KL y la circunferencia del círculo adyacente.
  1. Coloque un compás en el punto (K) y con un radio igual a la distancia (KM), trace un arco desde el punto (M) que corte la circunferencia del círculo de centro O, y marque los puntos (P) y (N), luego, una los dos puntos con una línea. Marque el punto X’ en la intersección de la línea (PN) con el diámetro vertical.
  1. Desde el punto (Q), el tope del diámetro vertical, trace una línea inclinada al punto (P) en la circunferencia del círculo.
  1. Desde el punto (Q) trace otra línea inclinada al punto (N).
  1. Marque los puntos (H) y (T), en las intersecciones de las líneas (QP) y (QN) con el diámetro horizontal (AB).
  1. Trace un circulo con centro O, y radio igual a la distancia (OH), o igual a (OT), marque los puntos (Y) y (U), en el diámetro vertical (QK).
  1. Trace un cuadrado cuyos lados pasen por los puntos (H), (T), (Y), y el punto (U). Defina las cuatro esquinas del cuadrado con los puntos I, II, III y IV.

La figura geométrica que se ha creado, y que he llamado el “Símbolo Perfecto”, define de forma exacta y convincente la geometría con la que fue creada la estructura de la Gran Pirámide de Egipto. Además, el Símbolo nos proveerá las dimensiones y ángulos correctos que todavía no han sido determinados en su estructura. Adicionalmente, suplirá otra información de interés para todos y que no contamos actualmente, la cual despejará todas las dudas de que es en realidad el origen de la Gran Pirámide y de que forma el marco de su diseño.

Utilizando el Símbolo como patrón del diseño, podemos crear el plano geométrico completo de la estructura de la Gran Pirámide. Pero increíblemente, lo lograremos hacer sin utilizar números, fórmulas, cómputos, y sin hacer referencia a las dimensiones de su estructura, mediante el método que señalaremos adelante.

La figura del círculo del Símbolo Perfecto puede construirse usando cualquier valor para el radio, o con el tamaño que se interese, no importa. En la figura del Símbolo, el punto O identifica el Centro del círculo. La línea AB que representa el diámetro horizontal, ahora será el nivel del pavimento en que se construirá la pirámide. La línea QK que representa el diámetro vertical será el eje vertical de la pirámide. El triángulo entre los puntos (PQN) representará el corte de la sección vertical de la pirámide que incluye el área que cubrirá los trabajos subterráneos. El triángulo (QHT), muestra la sección del corte vertical de la estructura de la Gran Pirámide. La distancia (HT) representa la longitud de los lados de la pirámide. El cuadrado entre los puntos I, II, III, y IV, nos muestra una vista vertical del cuadrado de su base.

En la creación del símbolo se establecen los puntos X y X’ los cuales he constatado que son muy importantes para los diseños piramidales egipcios. El punto marcado X identifica, el lugar debajo el centro O, donde al dividir el diámetro vertical del circulo en dos partes desiguales su proporción es igual a Fi = f = 1.6180339. Es decir, al dividir el diámetro en dos secciones, la proporción resultante es igual a f. Significa que la distancia (QX) ÷ (XK) = f.

Por otro lado, el punto marcado X’ identifica el segundo lugar en que encontramos la función de f. Esta vez, ubicado sobre la posición del centro O del círculo. La proporción de los dos lados del diámetro también es igual a f, pues se han invertido los lados. Por consiguiente, es igual a (XK) ÷ (QX’) = f. Como curiosidad, si establecemos la distancia vertical XX” como diámetro de un circulo con el centro O de la figura, crearemos el símbolo del Ojo de Horus, o el iris del ojo, en los símbolos egipcios.

Teniendo en cuenta que El Gran Matemático, Creador del Mundo, integró los parámetros de Pi = 3.14159… y de Fi = 1.6180339… en sus medidas para proporcionar el Cosmos, se nos muestra la función de Pi = π, que multiplicada por el diámetro del círculo representa su circunferencia, y por el otro lado, se nos presenta la función de f, que distribuye armónicamente las partes de las figuras para darle las proporciones adecuadas y belleza. El Símbolo Perfecto contiene estos dos parámetros, que unidos a sus extraordinarias propiedades, hacen de él, la herramienta perfecta para realizar los diseños piramidales egipcios.

Además, como veremos adelante, este pequeño patrón geométrico, es el responsable del diseño de gran parte de las obras históricas de diferentes culturas en el mundo, especialmente para construir la Gran Pirámide de Egipto. Me tomó 4 décadas de investigaciones y estudios para descubrir, probar y reconfirmar mis grandes descubrimientos sobre las pirámides, los cuales no son teorías, ni ideas, pues son sucesos verídicos.

A continuación se muestra la figura del Símbolo Perfecto, sus fórmulas y algunas de sus propiedades más importantes. El tamaño de la figura del símbolo queda definido automáticamente por el valor que se le asigne al radio del círculo, y el cual representará la altura de la pirámide. Del Símbolo Perfecto corresponder al diseño de la Gran Pirámide, como queremos establecer, cada valor que se le asigne al radio del círculo, generará una pirámide proporcional en sus partes, pero diferente en tamaño. Solamente un número, el correcto, generará las dimensiones correctas en la pirámide. También significa que un solo número (la altura de la pirámide), generará todas las medidas de la construcción de la Gran Pirámide. No obstante, como ya la Gran Pirámide fue construida, tenemos una sola oportunidad para conseguir ese número, que fue el utilizado para la construcción de la pirámide.

Para probar que el Símbolo Perfecto corresponde a la estructura de la Gran Pirámide, lo usaremos para crear una pirámide modelo, la cual representará ser la estructura de la Gran Pirámide. Para ello, no utilizaremos números, cómputos, formulas, ni siquiera las referencias sobre las dimensiones de la estructura de la pirámide. Primero crearemos un diseño sin dimensiones, utilizando un proceso únicamente geométrico. Luego de terminar todo el plano modelo, asumiremos el valor del radio y su unidad de medida para calcular todas las dimensiones del plano diseñado y se definirán sus características y propiedades.

Finalmente, se cotejará, sección a sección las dimensiones calculadas para nuestro plano modelo, con las medidas, características y propiedades que han sido tomadas por agrimensores e investigadores en la estructura de la Gran Pirámide.

  1. Como se ha señalado, podemos utilizar cualquier unidad de medida para definir el radio del círculo. Es decir; podemos usar pulgadas, pies, metros, yardas, y también codos egipcios, o cualquier otra unidad de medida de nuestra predilección. Los resultados a obtenerse estarán definidos en la misma unidad de medida, utilizada para el radio.
  1. Para definir matemáticamente la figura completa del Símbolo Perfecto, si no tenemos un programa de computadoras que lo haga automáticamente, puede usar las fórmulas creadas para definir las distancias entre sus diferentes puntos. Al definir el círculo con un radio unitario (= 1) el Ing. Laboy desarrolló las fórmulas para definir las distancias y las cuales se indican en la figura. Basta establecer el valor del radio y la unidad de medida que se interese y al multiplicar por la fórmula correspondiente, obtendrá las medidas entre los puntos indicados, en las unidades de medida del radio.

LA FIGURA DEL SÍMBOLO PERFECTO DEFINIDA EN TÉRMINOS DE LA FUNCIÓN DE FI = f = 1.61803398

3. Adelante mostraremos el diseño del plano generado sin sus medidas, y luego, el diseño del plano creado con sus medidas calculadas mediante el Símbolo Perfecto

  1. Como ya sabemos, el plano original de la Gran Pirámide nunca ha sido encontrado, o reproducido por nadie, en sus aproximadamente 4,500 años de su construcción. Sabemos que muchas de las medidas tomadas en la estructura han sido realizadas con mucha precisión, pero también hay áreas donde las distancias entre determinados puntos, que no se pueden medir. No obstante, el uso de las fórmulas desarrolladas facilitará el obtener esas distancias, las cuales serán iguales tanto en nuestro diseño del modelo, como en la estructura de la Gran Pirámide. Los siguientes son algunos ejemplos del uso de las fórmulas y de sus resultados. Para un radio del círculo del Símbolo, o altura de la pirámide modelo, equivalente a 480.6637 pies, obtenemos los siguientes resultados:
  • Distancia vertical del punto Q al punto X:

= D ÷ f = 961.33 ÷ f = 594.13 pies

  • = Distancia vertical del punto Q al punto X’:

= D ÷ f2 = 961.33 ÷ f2 = 367.19 pies

  • Distancia vertical del punto X’ al punto X:

= D ÷ f3 = 961.33 ÷ f3 = 226.94pies

  • Distancia vertical del punto O al punto X:

= R ÷ f3 = 480.66 ÷ f3 = 113.47 pies

  • Distancia inclinada del punto Q al punto P, o del punto Q al punto N:

D ÷ √f = 961.33 ÷ 1.27201 = 755.75 pies

Nota: Esta distancia es igual a la medida de los lados de la pirámide:

  • Distancia inclinada desde el punto K al punto P:

= Distancia inclinada desde el punto K al punto P = Distancia inclinada desde el punto K al punto N: = (√5 -1) (R) = (√5 -1) (480.66) = 594.13 pies

  • Distancia inclinada desde el punto H al punto Q:

Es igual a la distancia desde el punto Q al punto T:

Conocida como la apotema de la pirámide: = (√f) (R) = (√f) (480.66) = 611.41 pies

  • Distancia vertical del punto O al punto X:

= (R ÷ f3) = (480.66 ÷ f3) = 113.47 pies

  • Distancia vertical del punto X al punto K:

= (3 – √5) (R) = (3 – √5) (480.66) = 367.19 pies

  • Horizontal distance from point P to point N:

= (4 R ÷ √f3) = (4) (480.66) ÷ (√f3) = 934.16 pies

Al comparar estas medidas calculadas para nuestro plano modelo, con las medidas tomadas en la estructura de la Gran Pirámide, estas deben iguales.

Por otro lado, las medidas básicas obtenidas en la estructura real de la Gran Pirámide, son las siguientes:

La altura de la pirámide = 480.75 pies

Los lados de la base de la pirámide = 755.75 pies

La medida inclinada del tope de la pirámide al centro de su base = 611.41 pies

El ángulo de las caras de la pirámide varía solamente por minutos de la medida correcta de acuerdo al patrón geométrico que es 51.82729319°, o sea, 51° 49’ 38.25”.

La comparación entre las medidas interiores de pasadizos, cámaras, corredores, etc., en la Pirámide y las del diseño realizado mediante el Símbolo Perfecto, están ilustradas en el libro ya que toman mucho espacio. Todas las dimensiones concuerdan en ambos diseños.

DISEÑO DEL PLANO REALIZADO MEDIANTE EL SÍMBOLO PERFECTO CORRESPONDE AL DISEÑO DEL PLANO DE LA GRAN PIRÁMIDE SIN CALCULAR SUS DIMENSIONES

PLANO CREADO AL CALCULAR LAS MEDIDAS DEL PLANO SIN DIMENSIONES, CON UN RADIO EQUIVALENTE A 480.66 PIES EL PLANO RESULTA SER IGUAL AL “AS VUELTA” DE LA GRAN PIRÁMIDE

Es decir, que al establecer el radio del círculo igual a 480.6637 pies y calcular sus dimensiones, independientemente de las que tiene la estructura de la Gran Pirámide, y luego confrontarlas, sección a sección, con las tomadas en la estructura de la Gran Pirámide, se comprobará si en verdad son iguales. Si comprobamos que estos datos son correctos y que son iguales, podemos entender que el Símbolo Perfecto es lo que da origen a la Gran Pirámide, y al diseño para su construcción.

Es importante hacer notar que este ejercicio para probar la igualdad entre el diseño modelo de la Gran Pirámide utilizando el Símbolo Perfecto, sin utilizar números, cálculos matemáticos, o fórmulas, y sin hacer referencia a las medidas tomadas en la estructura de la Gran Pirámide, para luego confrontarlas, sección a sección, con las medidas tomadas en la Gran Pirámide, es una sumamente extraordinaria y cuyos resultados no dejan lugar a dudas que ambas estructuras son iguales.

Veamos esta complicada situación:

  1. Si el diseño geométrico de la Gran Pirámide es exactamente igual al de la pirámide modelo diseñado, significa que un solo número con su unidad de medida, generará todas las medidas a utilizarse para la construcción de la Gran Pirámide. (Entendemos que esta declaración parece improbable y muy difícil de creer para muchos de que sea cierta.)
  1. Por otro lado, si el número a ser utilizado como la altura de la Gran Pirámide, que ya fue construida, no es el correcto, sus medidas no corresponderán a las medidas del diseño realizado con el Símbolo. En otras palabras, el valor del radio a seleccionarse tiene que coincidir exactamente con la altura de la Gran pirámide, así como toda la geometría envuelta en su diseño y construcción para que las medidas resulten ser iguales. Solo tendremos una oportunidad y con un solo número, para probar la igualdad.
  1. Pero, existe algo muy importante, se desconoce la altura correcta de la Gran Pirámide. El ápice de la Gran Pirámide nunca fue construido, o fue destruido luego de su construcción. Conocemos que la estructura de la pirámide es trunca, termina en una plataforma. Además, se desconocen los ángulos correctos de sus caras. Por consiguiente, por falta de estos datos, el plano que se ha creado con las medidas “as built” de la Gran Pirámide es incompleto y sus medidas estarían sujetas a una pequeña variación.
  1. Claro está, para establecer un valor estimado con su unidad de medida, para el radio que tenga sentido, deberíamos tener una razón para poder predecirlo, sin hacer ejercicios de magia. El radio del círculo asignado a nuestro Símbolo Perfecto, tiene que, por obligación, ser equivalente a la altura de la Gran Pirámide y generar medidas iguales en ambos planos.
  1. No obstante, debemos recordar un dato muy importante, el diseño de la pirámide modelo fue realizado, en su totalidad, independientemente de la estructura de la Gran Pirámide. Podemos entender que no hay razón alguna para pensar que las dimensiones entre los dos planos sean iguales.
  1. Hay que tener en mente, que además, de las medidas, también los ángulos, sus características y propiedades, entre ambos diseños, tienen que ser exactamente iguales.
  1. Por otro lado, el que todas estas condiciones mencionadas surjan y que ambos diseños resulten ser exactamente iguales, es algo que tiene probabilidades ínfimas de suceder. Sería algo inexplicable e increíble y que debería ser investigado por los expertos.
  1. ¿Se le ocurría a alguien pensar, que todas las medidas, distancias y ángulos, existentes en la estructura de la Gran Pirámide fueran determinadas únicamente por un simple diseño geométrico, sin la intervención, o la opinión, de ninguno de sus diseñadores? Esto significa que la estructura que muchos expertos indican que solamente es una pila de grandes piedras sin ninguna atribución de ingeniería, están muy equivocados, y que es una estructura construida de principio a fin, según concebida y delineada en un plano. Además, que nunca hubo cambios en su plano de construcción, contrario a lo que señalan algunos expertos investigadores. Estamos hablando de una estructura de casi 50 pisos, construida con grandes bloques de piedra, de 2.5 a 60 toneladas de peso, sin equipo especial de construcción, que tendrían más posibilidades de fallas en sus medidas. ¿Y que resulte ser igual en dimensiones, propiedades y características a un plano diseñado por una sola persona en la actualidad? ¿Dónde están los expertos en las pirámides para que vean esto?
  1. De otra parte, bastaría un error de solamente varias pulgadas, entre el valor que se asuma para el radio del círculo y el de la altura de la pirámide, para que las medidas no sean iguales. Además, sabemos que hay miles de medidas envueltas en los dos diseños y las cuales tienen que ser equivalentes.
  1. Ahora, para hacer el ejercicio más interesante y más complicado, el número a seleccionarse para el radio del círculo será hará a base del producto de dos números independientes, y se usará una unidad de medida diferente a la usada por los egipcios. Digamos, que el radio del Círculo Perfecto será igual al producto del número 153 multiplicado por el valor de la función de Pi = 3.14159, expresado en unidades de pies. Por consiguiente, el radio a utilizarse será igual a R = 153 (𝜋) = 480.6637 pies, por tanto, la altura de la pirámide modelo también será igual a 480.6637 pies.
  1. Sabemos que los egipcios usaban las medidas de codos egipcios, no unidades de pies. Pero sucede que el que se haya seleccionado la unidad de pies como medida, no afecta en nada el resultado del ejercicio, pues conocemos las equivalencias entre las dos unidades de medida. No obstante, los sumamente interesados en utilizar codos, pueden usar el equivalente de 480.6637 pies, en codos, y sus resultados, serán expresados en codos.
  1. Como el Símbolo Perfecto usado en el modelo de pirámide es el marco del plano de nuestra pirámide modelo, las dimensiones tienen que cuadrar en cada dirección de sus diámetros, sin salirse de la circunferencia. Ese no es el caso del plano que se ha creado mediante las medidas tomadas en la estructura, ya que estas no tendrían límites que satisfacer, en ninguna dirección.
  1. En mi libro “A Civil Engineer looks at the Great Pyramid” – 390 páginas” y su “Suplemento” – 160 páginas, en inglés y fotos a colores, que se puede obtener en Amazon.com, contienen 550 páginas de nueva información sobre las pirámides, la cual usted no conseguirá en otros libros con los resultados de mis investigaciones y descubrimientos, así como el plano completo de la Gran Pirámide. En ellos se comparan las dimensiones entre el diseño de la pirámide modelo y las de la estructura de la Gran Pirámide, citando las personas que las tomaron.
  1. De todas maneras, luego de pasar este cedazo casi impenetrable para probar su igualdad, esta presentación y la de mis libros, definitivamente prueba que el radio de 480.6637 pies representa la altura correcta de la Gran Pirámide y que el “Símbolo Perfecto” representa el patrón geométrico que enmarca su diseño.
  1. Las medidas producidas con el Símbolo Perfecto nos dan la medida vertical que falta para arribar a la cúspide de la Gran Pirámide, y más importante aún, nos da el ángulo correcto de las caras de la pirámide que resulta ser igual a 51° 49’ 38.25’.

Para los usuarios de computadoras, todo este ejercicio es muy sencillo de realizar, pues puede crear el Símbolo Perfecto geométricamente, con una altura de 480.6637 pies (o la unidad de medida que desee) y marcar geométricamente el diseño interior de la Gran Pirámide, siguiendo mi diseño geométrico. Finalmente, la computadora le dará directamente todas las dimensiones de su modelo, las cuales podrá comprobar con un plano de las medidas tomadas en la Gran Pirámide. Si desea las medidas en codos, busque la equivalencia de 480.6637 pies en codos y márquelo en el programa de computadora, todas sus medidas se mostrarán en codos egipcios.

El poder realizar este ejercicio geométrico y matemático para establecer el plano completo de la Gran Pirámide, representa una seria e inequívoca realidad, de que el plano que nos provee el Símbolo Perfecto es el origen de la Gran Pirámide y que constituye su plano de construcción.

Además, podríamos señalar, que este nuevo plano de la Gran Pirámide, perfectamente enmarcado con el Símbolo Perfecto, es mucho más preciso y confiable que el plano arbitrario que se ha trazado en base a las medidas tomadas por muchos años por agrimensores e investigadores de las pirámides.

Este plano diseñado por el ingeniero Samuel Laboy será de gran beneficio para actualizar la historia de las Pirámides egipcias, definir los planos de otras pirámides, usar un nuevo sistema de clasificación de pirámides que él ha preparado, determinar la localización de sus entradas, de las cámaras mortuorias, y para el rediseño de los planos de muchas ruinas de pirámides.

En resumen, el que las medidas, ángulos, características y propiedades entre la estructura de la Gran Pirámide construida hace casi 5 milenios, resulten ser exactamente iguales al diseño geométrico diseñado independientemente por el ingeniero Samuel Laboy, usando el patrón arquitectónico geométrico y el cual llamó el Símbolo Perfecto, demuestra que tanto el diseño original de la Gran Pirámide y el diseñado por él, tienen un mismo origen. Este ejercicio podría ser comparado como una prueba de ADN, usadas para probar la paternidad, donde la probabilidad de ser iguales ambos diseños, resulta ser 99.9999%.

 

REFERENCIAS:

 

Book: “A Civil Engineer looks at the Great Pyramid” and it’s “Supplement”

Obtenibles en amazon.com/ samuel Laboy/ books

EJEMPLOS DE USO DEL “SÍMBOLO PERFECTO” PARA CREAR DISEÑOS

LOCALIZACIÓN DE PIRÁMIDES EN GIZA DISEÑO DE PIRÁMIDE ROMBOIDAL

ENTRADA ORIGINAL A LA PIRÁMIDE DISEÑO DE CÁMARA DEL REY Y SUS CINCO TECHOS

CREACIÓN DE SÍMBOLO PERFECTO DISEÑO DE LA GRAN PIRÁMIDE

PIRÁMIDE DE MICERINO TABLETA DE NARMER

OJO DE HORUS JOYERÍA

ESTATUA DE FARAÓN SÍMBOLO Y PIRÁMIDE EN CATEDRAL, PARIS

SÍMBOLO EN TERRENOS DE NAZCA, PERÚ ESTATUA DE ESCRIBA

PINTURA PINTURA

EL PANTEÓN, ROMA TUMBA

CARTERA TALLADO DE LEÓN EN PARED

MASCARA DE ORO DEL REY “TUT” AGRIMENSURA DE PIRÁMIDE

PIRÁMIDE DE KUKULKAN MÉXICO PROPIEDAD DE GRAN PIRÁMIDE: PQ = QN = HT

PINTURA DE PINTOR “MENGS” DISEÑO JOYERÍA

REDISEÑO DE PIRÁMIDE ROJA DE UN “SKETCH” REDISEÑO DE “STEP PYRAMID”

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Manuel Plana – Reflexiones sobre el Evolucionismo a la luz de la Metafísica y la Física Tradicional

Queridos Lectores,

Manuel Plana es director de la revista-blog Mundo Tradicional, en internet. Escribe artículos sobre simbología en relación a la Tradición Antigua, aquello que el mundo moderno occidental ha perdido desde hace tiempo, y que pronto esperemos que recupere.

“Contempla, o Prithi, Mis formas.” 

(Bhagavad Gîta. 11.5)

(…) El Pândava  contempló entonces, en el cuerpo del Dios de Dioses, el Universo  entero con múltiples diferenciaciones unido en una sola forma.”  

                                                                                                      (Bhagavad Gîta. 11.13)

“En verdad, esta Mi Forma que acabas de ver (Arjuna), es muy dificil de contemplar.”

 (Bhagavad Gîta. 11. 52)

La hipótesis moderna de que la consciencia y la vida proceden de la materia por evolución de la misma, y también el ser humano, que lo hace a partir de un tipo de simio que ha seguido una evolución transformista por adaptación temporal, se apoya en unos ejes principales que cabe examinar no solo a través de la “lógica” materialista de la ciencia moderna, sinó también de la física y la metafísica tradicional, cuya competencia al respecto en ningún caso ha devaluado aquella.

El primero de estos ejes es una concepción exclusivamente lineal, homogénea, uniforme y progresiva del tiempo, es decir, mecanicista, la única que podría concebir un desarrollo indefinido del ser vivo en una sola dirección y en una sola dimensión.

El segundo, una concepción confusa y puramente cuantitativa de la materia limitada a lo sensible, es decir, la materia “extensa”, separada e independiente de todo principio agente, plasmador y formativo.

Y otro axis, quizá el más curioso, es la creencia en un “azar” como substituto de una consciencia, voluntad o entidad creadora, azar que sería el responsable de la aparición de la vida química de la materia tanto como de las leyes naturales, de su evolución formal, siempre in crescendo, como de la consciencia misma. Nos centraremos de momento en estos tres puntos aunque sin duda podríamos encontrar más.

Naturalmente, hablar de estas cosas requiere de una perspectiva, como aquí es la puramente materalista, pues, es la perspectiva la que marca la conclusión. Desde puntos de vista perfectamente reales y válidos pero no “materialistas”, no hay creación ni materia ni nada que se “cree” y después se “descree”, es más una cuestión de percepción que de establecer puntos de vista monolíticos, pues, la naturaleza objetiva de la realidad es inseparable de su percepción subjetiva. Y es en este sentido que todo es relativo desde su propia “horizontalidad”, y toda pretendida “objetividad”, por “científica” que se pretenda, estará siempre afectada por lo mismo. Decir que “todo está en la consciencia” no es una figura retórica del lenguaje espiritual, sinó una verdad “científica” y rigurosamente literal. La “realidad” depende de ella, ella la consigna y la certifica según sus luces. “Como en la teoría de Kant (y de la física cuántica de Heisenberg), el mundo es correlativo del sujeto humano que conoce, y por lo tanto, tiene la estructura fundamental de nuestra manera de conocer. Esto significa que el tiempo, el espacio y la causalidad no son entidades “objetivas” o extrañas, sino categorías mentales en las que todo está moldeado. La existencia y la forma de todas las cosas dependen de la mente. El saber es un producto mental. Y el mundo, tal como se ve desde la mente, es un mundo subjetivo y privado, que cambia continuamente en concordancia con la inquietud de la mente misma.” (Maurice Frydman. Introducción. Yo soy Eso. Nisargadatta Maharaj)

El evolucionismo ha necesitado primero del materialismo y éste del mecanicismo (que sucede al “organicismo”), pues, estas concepciones no aparecen espontáneamente en el tiempo ni en Europa por casualidad, sinó que “evolucionan” gestándose a partir de cierto momento de su historia como resultado o reacción racionalista (pronto atea, materialista y mecanicista) en contra de modelos tradicionales anteriores, mal explicados por unos y peor comprendidos por otros, en este caso, del “creacionismo” religioso y de su inherente lógica dual proclive a entrar en contradicción consigo misma. Como dice el profesor Juan-Ramón Lacadena: “Las ideas evolucionistas que se formularon durante la Ilustración se debieron más a un determinado clima intelectual que a los avances concretos llevados a cabo por las ciencias biológicas”.

Pero el creacionismo contemporáneo no es católico sino protestante. Según el mismo autor: “Muchos consideran a Henry M. Morris como el padre del creacionismo en EE.UU. a partir de la publicación en 1961 de su obra en colaboración con John C. Whitcomb, The Genesis Flood (“El Diluvio del Génesis”). Hay quien dice que esta obra es al creacionismo lo que el origen de las especies de Darwin fue al evolucionismo. Los seguidores del creacionismo siguen la interpretación literal del Génesis para describir la creación del universo y la formación de la vida.” (Creación y evolución, creacionismo y evolucionismo. Dpto. de Genética. Facultad de Biología Complutense). En efecto, el creacionismo se fomenta entre las iglesias fundamentalistas norteamericanas como reacción deísta confesional al evolucionismo ateo ya desde su difusión. Pero ellas interpretan literalmente el texto del Génesis, atribuyéndo arbitrariamente además la cifra de mil años a cada “Día” de la Creación. Evolucionistas creyentes como el profesor Francisco de Ayala, han señalado que: “El término <creacionismo> está mal utilizado intencionalmente por sus proponentes para presentarse a sí mismos como los próceres de la religión en contra del ateísmo. De hecho, muchos evolucionistas tienen convicciones religiosas y aceptan la creación del mundo.” (Ibid. Creación y Evolución, creacionismo y evolucionismo. pg. 118)  “La Iglesia Católica, dice el Sr. Lacadena en el mismo texto, no es creacionista si se entiende este término con el significado con el que se usa en EE.UU, es decir, como lectura literal del libro del Génesis de la Biblia. La Biblia es un libro religioso, no científico. Sin embargo, evidentemente, la Iglesia Católica es creacionista en el sentido de que acepta a Dios como <creador de todo lo visible e invisible>.”

Según la versión religiosa más común, Dios crea el mundo de una “nada” misteriosa que al parecer le sirve para todo; lo crea con ella y después se retira a descansar mientras el mundo, por la inercia de su impulso inicial, sigue su marcha buscando siempre hasta su fin un equilibrio estable entre la efusión expansiva de la gracia y la constricción del rigor divinos. Pero ahondando en el tema, pues, el lenguaje bíblico es obviamente simbólico y no literalista, esta materia que al principio era opaca e indiferenciada: “La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo…” (Génesis 2), necesita de un principio complementario correspondiente que actúe sobre ella para diferenciarla y así crear todas las cosas con ella como soporte (substancia: sub-stare, estar por debajo, soportar. Materia: mater, madre, principio femenino receptivo, plástico-generativo). Este principio correspondiente está prefigurado ya desde el principio: “… y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas” (Génesis 2.) para actualizarse después en tanto luz primordial: “Dijo Dios: Haya luz, y hubo luz” (Génesis 3).

Aquí entran en juego un principio agente luminoso, activo y plasmador (consciencia y voluntad puras, el “Verbo”),  y otro oscuro e indistinto, pasivo y plástico, que es lo que llamamos materia porque asume el papel maternal de generar los gérmenes vitales que le procura permanentemente su paredro cósmico. Todas las tradiciones humanas han vinculado estos principios a los influjos “celestes” y a los “terrestres”, al “Pater” y a la “Mater” cósmicos, pues ambos a su nivel (cielo y tierra, luz y oscuridad, sequedad-humedad, contracción-expansión, etc…) ejemplifican perfectamente la mutua interacción entre lo activo y lo pasivo (como el sol y la luna y todos los símbolos análogos) como instrumentos de la actividad creadora del universo.

 “Yo soy el Padre y la Madre de este universo; soy el Sostén; soy lo cognoscible que hay que conocer, el purificador, la sílaba sagrada AUM y los tres Vedas” (Bhagavad Gîta. 9. 17)

“El gran Sustentador (Maha Brahma) es Mi matriz; ahí pongo mi semilla. De ahí viene el origen de todos los seres. Todas las formas surgidas de todas las matrices tienen por matriz el gran Sustentador; Yo soy el Padre que pone la semilla” (Bhagavad Gîta. 14. 3-4)

Por ser tales, estos principios creativos, “ leyes” o energías universales son realmente “metafísicos”, es decir, no empíricos, no sensibles; son energías-consciencia no ponderables (como el pensamiento y la consciencia mismas), pero no menos “reales” pues de ellos deriva la realidad transitoria de las cosas, su identidad, su medida y el ser de todo lo que existe. Y son ellos y no otra cosa los que se manifiestan como físicos a perpetuidad mediante la “coagulación-disolución” misma de sus cualidades y potencias, siendo la materia una de ellas, como la vida en toda su extensión. Ellos son en modo incondicionado lo que sus manifestaciones son en modo condicionado, del mismo modo que el cuerpo es la coagulación momentánea de facultades anímicas inherentes a la forma sutil del ser, y ésta es un “átomo” espiritual. (*) “Sin las formas esenciales o arquetipos, el mundo no sería sinó arena que se esparze.” (Ciència moderna y sabiduría tradicional. El origen de las especies. T. Burckhardt)

Pero a parte del relato bíblico, en el mundo occidental han florecido modelos cosmológicos de tradiciones diversas muy análogos entre sí (Hermetismo, Cábala…) e incluso con modelos orientales, persistiendo hasta bien entrada la era moderna. Y todos describen el Cosmos como manifestación finita de una realidad infinita e incondicionada que al reconocerse a sí misma como consciencia inaugura un proceso de interacción consigo misma desplegándose en Esencia y Substancia, Espíritu y Materia, y en última instancia, en sujeto y en objeto de sí misma. Dice la Càbala: “El mundo nace del conocimiento que tiene Dios de Sí-Mismo”.

En las cosmologías de Oriente, de igual modo, es por la interacción de estos dos aspectos del Uno (Âtmâ, Tai’Yi) pasivo uno y activo el otro, que se producen todas las cosas: Purusha y Prakriti, Yin- Yang, etc… principios que en cada nivel cósmico adoptan diferentes características y funciones, (Cielo y Tierra, macho y hembra, dia y noche, eléctrico y magnético, atracción y repulsión, coagulación y disolución, etc…) pues, es obvio que de la “nada”, del “azar” y de la pura inercia no procede nada, y menos la vida organizada y la consciencia, que vendrían a ser una verdadera anomalía del azar… una colosal “chiripa”… (1), tan colosal que, aún así, hasta el más ingenuo sospecharía…

“Aunque no tengo nacimiento y soy imperecedero, aunque soy el Señor de todos los seres, dominando (empleando) Mi Prakr.ti, nazco de Mi propia Mâyâ.” (Bhagavad Gîta 4. 6)

“Bajo Mi dirección (y teniéndome como Testigo inmóvil) la Prakr.ti produce lo móvil y lo inmóvil, lo animado y lo inanimado.” (Bhagavad Gîta 9. 10)

No puede omitirse que el oficialismo religioso europeo pierde poco a poco la capacidad de explicar estas cosas (estos “misterios”) con la coherencia lógica que merecen y no con las vaguedades alegóricas de pretensión dogmática que la caracteriza, cosa contra la que reacciona mal el materialismo filosófico y científico modernos, aunque hasta Feuerbach y Marx no se consolida como tal ni tampoco el ateísmo. Francis Bacon, Newton, Galileo, Leibniz, Descartes, Pascal, son precedentes de la ciència moderna pero, no obstante, defienden una causa espiritual del universo, es decir, una causa consciente superior. La modernidad, es cierto, no tiene el monopolio del ateísmo ni del materialismo aunque éstos la definan, sino la mentalidad “asúrica” (contraparte oscura de la “dévica”), nunca tan expándida y consolidada como ahora.

“Dicen (los seres asúricos) que este mundo es falso (que la existencia no tiene sentido), que no tiene fundamento (espiritual), ni tiene Dios. Dicen que su causa no es una sucesión regular de causas (de lo más sutil a lo más denso) sinó que está producido por el deseo y la casualidad. Agarrándose a este punto de vista, esos hombres extraviados, de intelecto limitado, embrutecido por lo material, entregados a acciones temibles, crueles y peligrosas para el mundo, buscan destruirlo.” (Bhagavad Gîta. 16. 8-9)

A parte de las tres religiones del Libro y de la cosmología grecorromana, las demás doctrinas tradicionales no hablan tanto de creación (sino es en sentido simbólico, metafórico), sinó de “manifestación”, naturalmente, la de un Principio inmanifiesto, produciéndose no sólo en el orden horizontal del tiempo, el espacio y la materia sensible, sinó en muchos órdenes verticales simultáneos, es decir estados, siendo aquel la coagulación transitoria de realidades superiores mucho más sutiles, con un “Motor Inmóvil” central como Principio permanente e invariable. “El Primer motor, dice Aristóteles, mueve no <empujando>, no<haciendo>, no produciendo, poniendo, construyendo o formando, sinó <atrayendo>.” (Metafísica. Libro XII. Cap. VII). Es la idea de un cosmos concéntrico, simultáneo y multidimensional: la proyección de una consciencia-energía (Shiva-Shakti) no-dual que se conoce a sí misma revelándose objetiva y subjetivamente en indefinidos estados o niveles de ella misma, revistiéndose para ello de las condiciones de cada uno; el mundo corpóreo es uno entre tantos, una generación-corrupción constante de formas vivas y conscientes como ella misma, sus “imágenes”.

“Soy Yo, desprovisto de toda forma sensible, quién ha desarrollado el universo; todo este universo está impregnado de Mi Forma no-manifestada.” (Bhagavad Gîta. 9. 4)

Decir que Dios, el Principio o la Consciencia universal (o Energía–Shakti- creadora universal) se ha “retirado” después de crear el mundo, es una manera simbólica de decir que reposa eternamente en su centro, y desde ahí regula y gobierna como un eje (Axis Mundi) las revoluciones de la Rueda de la Vida (Rota Mundi), o de “Su” vida tendríamos que decir… El mundo no podría “devenir”, es decir, circular, rotar, sin un centro, lo cual es lógicamente irrebatible. Todo mundo, toda realidad organizada tiene un centro neurálgico, como la consciencia en el ser humano, el corazón o el cerebro el cuerpo, o el sol nuestro sistema. Y el Mundo total no podría ser una excepción. De hecho debe existir una correspondencia precisa entre el Macrocosmos y el Microcosmos, pues el equilibrio es la ley fundamental allí donde diferentes tensiones e influencias entran en juego para producir algo, como también la identidad entre la causa y su efecto.

A ese centro se le podrían dar indefinidos nombres, también desde numerosos puntos de vista, aunque ninguno le hace justicia. La religión lo llama Dios; la metafísica tradicional Consciencia Suprema, Ser Supremo o Sí-Mismo; la física moderna “energía oscura”; la astronomía Big-Bang; la biología “principio antrópico”; la psicología ego o yo psicológico, etc… Sin embargo, es dificil definir con palabras algo que está incluso más allá de una relación dual de causa y efecto, de nombre y forma.

En todo caso, muchas de las concepciones científicas modernas provienen de un creacionismo religioso mal entendido que ha llevado a invertir de algún modo los términos normales después de haber eliminado alguno que no era de su gusto, dándole a la materia el estatuto ontológico mismo del espíritu junto con todos sus poderes y cualidades inherentes, después, claro está, de haberlo exiliado del dominio cósmico, natural, humano y vivencial.

El espíritu se ha confundido con el alma desde Descartes, y con sus estados infraconscientes desde Jung, por lo que ha quedado relegado a lo más bajo de lo vital. Hoy en día: “El espíritu es definido negativamente con respecto a la materia, y se le atribuye una <naturaleza mental> identificada con el <res cogitans> cartesiano.” (Ibn Asad. La Danza Final de Kali. Pg. 17).

La mentalidad de las sociedades modernas está impregnada de este estigma acuñado por un “materialismo científico” que ve como un “progreso” el desarrollismo industrial, inspirando por igual a formas de gobierno liberales-capitalistas tanto como comunistas-socialistas. Lo que Evola denuncia de ésta última ¿no podría decirse perfectamente de la otra? : “La filosofia oficial del bolchevismo es una forma de <hegelianismo> en que la <idea> se transforma en <materia> y el juego dialéctico de las oposiciones sirve como inicio de una explicación puramente mecànica del proceso, con respecto al cual cualquier forma de <idealismo> es considerado como mera <superestructura>”. (Americanismo y Bolchevismo. Julius Evola)

El resultado final es una concepción puramente mecánica y materializada del universo, la existencia y el ser. Y es por ello que no se encuentra rastro de esa peculiar concepción de materia ni de espíritu en las altas civilizaciones tradicionales y en general en todas las no modernas sin excepción, incluida la occidental hasta la modernidad, aunque es verdad que Demócrito es un antecedente epónimo del materialismo.

La “nada” precósmica, el caos del que saldrá el cosmos, es el vacío o no-existencia de “todo-otro-que-Él” o de esa Consciencia universal e incondicionada a la vez trascendente e inmanente; es ese todo potencial indiferenciado que aún no es nada pero que tiene la capacidad de dar soporte a todo. Ese y no otro es el significado de la “nada” bíblica, una pura potencialidad inherente a la consciencia. Dicho de otro modo, la Consciencia crea todas las cosas partiendo de su propia substancia (que no es más que ella misma auto-limitada, “coagulada”, objetivizada), auto-envolviéndose en ella y permaneciéndo en todas las cosas a la vez como núcleo esencial subjetivo y como periferia substancial objetiva. (Podríamos preguntarnos también qué materia es la que queda informada por la idea que tiene el arquitecto en su mente de la casa a construir). (2)

La “forma” con la que la materia queda diferenciada e “informada” (actualizada) no procede de ella misma –de la materia- sinó de su principio complementario luminoso (autoconsciente) que permite el paso de la potencia al acto. Si la materia es “oscura e informe” (Tohu-Bohu) es porque no tiene en ella misma la capacidad de la luz, de la idea, de la forma, del límite, del contorno, es decir, de la “imagen” (3), la cual procede de las luces o cualidades de la Consciencia Suprema (Espíritu o Principio de la Construcción universal, también llamado Gran Arquitecto del Universo). En efecto, en las tradiciones metafísicas orientales como el shivaismo cachemir o el Vedanta, las cualidades propias de esa Consciencia son Prakâsha (consciencia-luz), Vimarsha (consciencia-energía) y Svatantriya (libertad absoluta).

Como en un prisma, por poner un ejemplo, la luz pura e indiferenciada del intelecto cósmico (Buddhi, Mahat) queda refractada, es decir, diferenciada, en una serie de rayos de diferentes colores (cualidades) y formas al reflejarse en la materia (de sí misma) que le sirve de espejo. Realmente la materia no existe sino como consciencia o luz coagulada, reflejada. Y si ahora el concepto moderno la ve como una “forma sutil de energía” más que como algo “sólido”, es porque por sofisticados análisis que sufra nunca llegarán a un fin, a un verdadero “átomo”, siempre revelará alguna sub-estructura más profunda; todo lo corpóreo es extenso y por lo tanto indefinidamente divisible y sub-divisible; porque ella misma es imponderable separada de la consciencia formativa. Para la tradición, los materiales del mundo natural (grosero y sutil) son los cuatro elementos, que se contemplan como diferentes estados vibracionales de una misma cosa, del éter, “espacio” o Quintaesencia (el Akâshâ hindú), de naturaleza homogénea e isotrópica, el “lugar” y el medium de la vibración primordial.

“Comprende que los seres moran en Mi de manera anàloga a cómo el vasto viento permanece siempre en el espacio” (Bhagavad Gîta. 9. 6)

La concepción moderna, empero, afirma que la consciencia proviene por evolución de la materia, dando por supuesto que esa materia suya es portadora de toda posibilidad superior a ella misma (?). Eso es decir, como Lamarck, que la función y el uso hacen al órgano. Es muy significativo que las pautas más importantes que marcan la evolución del individuo humano procedan siempre de “fuera”, de estados ambientales a los que el individuo y su biología deben adaptarse. Los cambios genéticos, biológicos, moleculares, etc. se deben siempre a causas mayormente exógenas, de acciones del medio sobre los individuos y de hecho, desde esa concepción, son los individuos mismos los que hacen a la especie y no a la inversa. La materialidad y la exterioridad de las cosas parecen imponerse a la vida interior, como si el individuo y la especie no comprendieran en sí mismos las posibilidades mismas de ese medio y tuvieran que adquirirlas. El universo subjetivo de los individuos, el de su sensibilidad, consciencia, inteligencia, instintos, etc… son producto de fuerzas externas objetivas. El mundo objetivo, exterior, crea o fabrica por “azar” el mundo subjetivo y toda su indefinida riqueza, mucho más compleja, por cierto, que los sistemas fisiológicos. En suma, el mundo material exterior crea el mundo espiritual interior de los seres. Volvemos otra vez a constatar la manía de ver no solo separadas la naturaleza subjetiva y objetiva del ser, sinó a uno como producto del otro y no dos aspectos simultáneos de lo mismo.

 “Los –verdaderos- arquetipos se distinguen fundamentalemente sin separación en el interior del ser y en virtud de él, como si el ser fuera un cristal único y puro que, en su forma universal, contuviera todas las cristalizaciones posibles.” (T. Burckhardt. Ibid)

Que el orden de manifestación de la cosas suponga siempre la expansión de una potencialidad seminal que integra no solo el propio diseño de su estructura, sinó las pautas precisas de su desarrollo vital (que parecerían exógenas), es algo natural y evidente, pero parece no tener demasiada importancia para los científicos.

La ciencia tradicional anuncia desde siempre lo contrario que la moderna: que la materia es un modo de la consciencia, como también los seres, las formas y los mundos.  Y que la facultad -la potencia- crea al órgano y no un uso externo impuesto por la necesidad. “Lo oculto y lo manifiesto se generan mutuamente”, dice el Tao Te King (v. 2). Y que en última instancia, no existe dualidad irreductible entre ámbas, pues, tanto materia como forma tienen a su causa en esa consciencia, no precisamente antropomorfa sinó incondicionada (supraformal) pero incluyendo el poder de autolimitarse  y generar todas las formas posibles (la Shakti, la Maya  y la Prakriti del hinduismo). Y es interactuando con la materia de sí misma que se distinguen, proyectan o refractan dichas formas, es decir, mundos, reinos, criaturas y especies. El símbolo del Huevo Cósmico o Huevo del Mundo, muy común a muchas tradiciones, explica muy bien el proceso creativo o mejor “formativo” -morfogénesis- (4) de coagulación y desarrollo de las posibilidades contenidas en un mundo.

El Hiranyagarbha hindú es el “Huevo de Oro” o el cosmos embrionario con los tres mundos (Lokas) ya diferenciados (vida espiritual, vida anímica, vida somàtica). Su núcleo es el Bindu, el punto primordial, la gota (del Logos Spermatikos griego), la semilla de Brahma-Ishvara como fuente de todas las manifestaciones que se desplegarán durante el ciclo completo junto a sus diferentes subciclos (Kalpa, Manvántaras, Yugas). El Pinda (embrión corporal) es el Bindu coagulado en átomo individual (Anu), es pues, el prototipo formal de la individualidad (psicosomàtica), preexistente en modo sutil desde el origen mismo de la manifestación cíclica, integrado al Bindu como una pepita de granada dentro de su fruto. La analogía entre el micro y el macrocosmos proviene de la unidad original misma entre el Pinda y el Bindu, es decir, entre Jivâtmâ y Âtmâ. Ese Bija (semilla, germen) como modalidad de Bindu, “encarnará” en Pinda (semilla corporal) gestando dentro de la matriz el cuerpo grosero cuando las condiciones del ciclo sean las aptas para él.

“Luego hicimos que fuera una gota dentro de un receptáculo seguro. Luego transformamos la gota en un coágulo de sangre, creando una substancia como <masticada>.” (Corán 23:12-14)  Esta “gota” original que es el ser, cumplirá su propio ciclo para retornar después a la fuente.

La materia “prima” de los mundos es absolutamente ininteligible al no estar diferenciada y ser indistinta; es la materia “segunda”, ya cualificada de algún modo, la que se presta a este discurso, pero no gracias a ella misma sinó a las cualidades que le imprime la luz o la “energía” de esa Consciencia necesaria cuya “existencia” niega la ciencia moderna, a pesar de hacerse tan evidente en todas las cosas y en el hombre especialmente. La materia “prima”, dice R. Guénon: “…es el único principio que puede llamarse propiamente <ininteligible>, no porque no seamos capaces de conocerlo, sino porque no hay efectivamente en él nada que conocer.” (El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos. C-11. pg. 13)

La ciència empírica moderna no ha hecho sino substituir un modelo  anterior vivo, orgánico y multidimendional del universo (una verdadera Imago Mundi) por otro mecánico, como los propios artefactos que fabrica. ¿Qué Imago Mundi mental tiene el hombre moderno contemporáneo?

Para eso ha tenido primero que invertir el orden natural de las cosas, especialmente el concepto de calidad o cualidad por el de cantidad en todos los órdenes, presumiendo después de que es la cantidad de la que proceden por evolución todas las cualidades, en última instancia, la consciencia y la vida mismas, y eso es el materialismo. Sin embargo, nadie en su sano juicio podría afirmar que la cualidad sea reducible a la cantidad, bien a la inversa, la cualidad es absolutamente independiente de ésta. Del mismo modo, la naturaleza de la consciencia no es cuantitativa (ni “material”) sino puramente cualitativa; un grado “mayor” o “menor” de consciencia entre seres y especies no puede medirse por referencias cuantitativas sino por evidencias cualitativas, no materiales. Tampoco la finalidad de la inteligencia o la consciencia en el hombre es el poder fáctico de construir artefactos cada vez más sofisticados, desarrollar la tecnología, sino conocerse a ella misma en todo lo que tiene de profunda e ilimitada, en eso consiste su plenitud y su perfección.

La concepción lineal del tiempo añade a este proceso de “auto-superación” de la materia un sentido progresivo ( y “progresista”) indefinido, aunque el “ser” final se desconoce tanto como su modelo primigenio, y también sus etapas evolutivas precisas. No quedan rastros de ellas en el mundo vivo, los necesarios “eslabones perdidos”, por lo que dicha tesis, curiosamente basada, dicen, en supuestos “empíricos”, es la que menos tiene para apoyarse, viniendo a ser más bien una “filosofía” o una “confesión” en muchos casos, exigiéndo a la práctica un esfuerzo de mucha más “fe” en lo irracional que la propia religión. Es por ello que de ella se ha dicho que es la teoría científica moderna menos científica de todas. Advirtamos que la secuencia discursiva de una tésis, teoría u opinión puede ser correcta, lógica y razonable en su desarollo, pero falsa en su planteamiento, su punto de vista y en su idea original. En todo caso, los propios evolucionistas admiten, como Dobzhansky, que: “Las causas de la evolución y el modelo de los procesos que la originan distan mucho de ser comprendidos completamente.” (T. Dob. Nothing in Biology makes sese except in the light of evolution: American Biology Teacher 35. 125-129)

El tiempo en ningún caso es lineal sinó circular, y no progresa más que declina en cada revolución de cualquier ciclo dado. El movimiento cíclico es connatural al tiempo, y hablamos de él como si realmente supiéramos de qué estamos hablando, pero no es así. El tiempo es el elemento más abstracto del mundo sensible (natural), tanto que si no lo relacionáramos con el espacio sería para nosotros algo perfectamente ininteligible. En realidad nunca hablamos del tiempo sino siempre del movimiento, que es la resultante de la acción del tiempo sobre el espacio (5), de una influencia centrípeta (contractiva) sobre otra centrífuga (expansiva). Del más general al más particular todo movimiento es cíclico, consiste en una “circulación” de posibles regulada por el ritmo y la ley del número que se dan al unísono en sucesión. La visión cíclica del mundo no es más evolucionista que involucionista, sinó que se atiene a la realidad de las cosas en permanente revolución, siempre naciendo, creciendo, menguando y muriendo, sin detenerse el proceso en ningún momento. Es el Samsara védico y búdico, el Zoo-Díakos o Rueda de la Vida, o el Dunya islámico.

Siendo el ritmo cíclico una ley universal, podemos constatarla por doquier, en lo sideral y lo atómico, en lo natural y lo fisiológico, en el comportamiento de la materia, sus cambios de estado, su organización y su desarrollo, en los múltiples sistemas “circulatorios” de que se componen los cuerpos y las indefinidas estructuras y sub-estructuras que los sostienen. Esas formas, ciclos, modelos y patrones inteligibles que animan la materia dotándola de cualidades superiores, haciéndola consciente (luminosa) y útil, son los prototipos permanentes de la dinàmica de la consciencia universal, configurando a “su imagen” a todos los seres vivos (y a los mundos), por dentro y por fuera. La forma, siendo la condición que caracteriza principalmente todo estado individual, es el límite justo, el “campo” y la cualidad diferenciada de esa estructura multidimensional que es todo ser vivo.

A nivel sensible, las formas de los seres se confunden con el cuerpo y con la materia corporal misma, pero la “forma” no son los kilogramos de carne y hueso, como la forma de una jarra no es el agua que contiene. “La forma –morphos- de los escolásticos, señala Guénon, es lo que Aristóteles llama eidos y que esta última palabra es empleada igualmente para designar la <especie>, la cual es propiamente una naturaleza o una esencia común a una multitud indefinida de individuos, pues, esta naturaleza es de orden puramente cualitativo, pues, ella es verdaderamente <innombrable> (la especie), en el sentido estricto de la palabra , es decir, independiente de la cantidad, siendo indivisible y toda entera en cada uno de los individuos que pertenecen a esta especie, de tal manera que no está de ningún modo afectada o modificada por el número de éstos, y no es susceptible de “más” o de “menos”. Además, “eidos” es etimologicamente la “idea” no en el sentido psicológico de los modernos, sinó en un sentido ontológico más próximo del de Platón de lo que se piensa de ordinario.” (El reino de la cantidad y los signos de los tiempos. C.1. René Guénon. Éste define la esencia, asimilada aquí a la forma, como: “la síntesis principal de todos los atributos que pertenecen a un ser y que hacen que este ser sea lo que es, y que atributos y cualidades son en el fondo sinónimos”. También: “Mientras que la forma representa la esencia del objeto, de la sustancia, lo que hay en ella de universal, la materia representa lo que hay de particular, de distinto en la sustancia, La materia es, pues, principio de “individuación. La forma, por el contrario, representa no solamente la esencia de cada ser, sinó también su naturaleza”. Ibid)

Siendo la parte “esencial” del compost individual, la forma, a modo de molde, da también a la materia la figura y la apariencia del límite que adopta, como su constitución, aunque éstas no proceden de los propios individuos sinó de su especie, de su prototipo. “El alma, decia Aristóteles, es la “forma” del cuerpo”, diferente de su materia, el sello de identidad personal, diferenciada y singular del individuo y la especie. Como tales, las formas y las especies son las “esencias”, los “moldes” de su materia constitutiva; ella no hace sinó ajustarse al modelo de la forma misma de su especie, como la arcilla en manos del alfarero. Las formas, las “ideas” o las “almas” de los cuerpos son perennes, preexisten a los cuerpos como el diseño de la casa en la mente del arquitecto. Son prototipos los que dan la tipología propia a cada especie viviente, orgànica o inorgànica, molecular o biológica. Pero desgraciadamente: “La ciència moderna ignora lo que los antiguos designaban como <forma>.” (T. Burckhardrt. Ibid), pues, la materia, en efecto, es indefinidamente divisible (la extensa), pero la forma es indivisible.

El mundo mineral refleja una geometría casi perfecta que también contemplamos en lo sideral, una geometría que da pleno sentido a las formas (ver la geometría sagrada) y hacia la que parece tender sin lograrlo todo el mundo natural, que bien puede decirse que se despliega entre la esfera y el cubo como extremos formales. En la naturaleza no encontramos formas “puras” pero sí su momentánea corporificación aproximada. Son prototipos o aspectos eternos de una Consciencia universal que personificada convertimos en Dios, el Espíritu o el Creador (como un sujeto creador distinto de su creación u objeto) aunque en sí misma es necesariamente impersonal y no-dual, Consciencia cuyo aspecto dinámico o manifiesto está en un proceso de “auto-limitación” –o auto-creación- y “auto-liberación” perennes. El reflejo de sus luces en la “Superficie de las Aguas” (materia cósmica del universo sutil, las Aguas Superiores y las Aguas Inferiores de las antiguas cosmogonías; todo el estado corporal se gesta en las aguas) produce el espejismo de la creación, al coagular momentaneamente en prototipos cíclicos y éstos en formas vivas, reinos, especies y razas en el mundo corporal. Podríamos ejemplificar esta imagen con la de un fractal sino fuera porque éste último repite su misma forma general en todas sus partes y miembros, cosa que la consciencia no se repite a sí misma en clones sino en una variedad indefinida de formas y estados diferentes, aunque marcados todos por el número, la forma y el código, ya que de estados condicionados se trata. Si se pregunta por el principio de unidad necesaria de la especie, puede verse tanto en su prototipo formal único como en la singularidad de sus individuos, iguales todos a su especie pero únicos cada uno en sí, es decir, irrepetibles.

Todo individuo es una forma viviente, la unidad tipo de una especie dada. Es un todo en sí mismo y no una parte: es una totalidad contractada, “atomizada”. Y una de las principales funciones de la vida y de la especie es la de conservar la identidad, la forma y la integridad de los individuos y las especies dentro de un estado de cambio constante (generación-desarrollo-corrupción). Es el principio de unidad necesaria de toda forma de vida dentro de una diversidad cósmica en estado de devenir indefinido. En el hinduismo ese principio de conservación universal se lo llama Vishnu, aunque tiene muchos derivados. Y su acción se combina con la de otros dos tan necesarios como él en la manufactura del cosmos, un principio creador (paso de la potencia al acto), y otro destructor o transformador (6). Igualmente, toda forma de energía comporta estos tres elementos (positivo, negativo y neutro). Del universo puede decirse que está en permanente construcción  tanto como en constante destrucción, y del tiempo que es un comienzo perpetuo o un perpetuo final. De hecho, es por el equilibrio de ambos (coagulación-disolución) que la vida y el mundo se sostienen. Este principio de equilibrio o estabilidad en medio de la inestabilidad del cambio, se convierte en la “forma”, en una configuración estable que ha de perdurar como tal durante todo el ciclo vital de su mundo, como individuo y como especie, pues ambos son indisociables.

Eso es decir que a la realidad horizontal del cambio y el devenir de la materia y la energía (el Samsara. La energía al igual que la materia, no se crea ni se destruye, solo se transforma -1ª ley de la termodinàmica- siendo además “convertibles”) hemos de sumarle siempre la realidad vertical de lo simultáneo, la permanente acción de “presencia” de la Personalidad única y sus prototipos (nombres, luces, potencias, etc..) o energías, como la voluntad e inteligencia creadoras, inherentes a la consciencia universal misma. El abismo ontológico que separa al animal del hombre y al vegetal del animal no es horizontal ni sucesivo, sino vertical y simultáneo. Del mismo modo, de la química “inorgànica” a la “orgànica” va un salto (quizá “cuántico”) que ninguna cosmología tenía prevista… Para realizar su perfección, plenitud o finalidad los seres no pueden ni tienen que converirse unos en otros porque todos son ya formas de una misma unidad y porque “todo está en todo” (En to pan) simultaneamente pero en diferentes grados de “contractación”. En suma, el problema mayor y al parecer infranqueable de la ciència actual, y por extensión, del pensamiento moderno materialista: “resulta de su incapacidad de concebir <dimensiones> de la realidad que no sean encadenamientos puramente físicos.” (T. Burckhardt. Ibid)

La actualidad de lo “Real” es ahora y siempre, sin condiciones temporales ni espaciales, tanto como que el “origen” del tiempo es siempre “atemporal”. El Logos, Verbo o Palabra creadora, como expresión de la Consciencia o el Pensamiento divino, es eterno como Él. Es la consciencia creadora la que crea el tiempo y el espacio en un riguroso y permanente presente, y la continuidad alterna del tiempo es el testimonio de esa unidad simultánea que la sucesión parece negar sin lograrlo. El gesto o acto creador es rigurosamente actual; es “ahora” que todo se renueva, siendo pasado y futuro proyecciones ilusorias de la memoria y la imaginación respectivamente. El tiempo y el orden cíclico no son sinó la puesta en sucesión del perpetuo y simultáneo gesto creador en la forma de proyección (generación-conservación-transformación) de prototipos vivientes a “imagen suya”, revestidos de una materia que les sirve de soporte, el elemento sutil-formal y denso-material que luego habrá de nacer, crecer, menguar y morir en el mundo corporal para cumplir su ciclo y renovarse, pero sin perder la forma, es decir, la identidad en el proceso. Los evolucionistas no parecen darse cuenta de que cualquier modificación formal en la estructura viviente dentro de la cadena evolutiva de la especie, implicaría de algún modo y necesariamente la preexistencia de la nueva especie en la anterior.“Para que una especie pudiera surgir, debería esconderse en la sustancia viva de la especie existente algo que pudiera servir de <materia plàstica> a una forma específica totalmente nueva; en la práctica, una o más hembras de una especie ya existente, deberían engendrar <espontaneamente> frutos de una especie nueva.” (T. Burckhardt. Ibid) Pero esa “lógica” que invocamos aquí no la usan los científicos, no les interesa.

Para realizar la “plenitud “ y la “identidad” de sí misma, de su forma, una especie no necesita mutar en otra, al menos en “este” mundo, basta con que sus individuos desarrollen todas las posibilidades contenidas en ella, las acordes con el mundo o estado en el que se encuentran. En cuanto a la “perfección” de la forma, es lo que la escolàstica entendia por “entelequia”, cuando el sujeto se desarrolla de manera tal que alcanza el cúlmen de perfección que le es propia a su especie.

Cumplir con la condición, la ley, el estado, la norma o el deber natural (el Dharma hindú) de cada ser o especie, es lo más contrario a tomar otros ajenos para evolucionar (en el caso de poder ser); es como si para ser plenamente tú mismo y perfectamente consciente de tí mismo, tuvieras que dejar de ser quién eres, es decir, tú mismo, para ser otro.

Transmutación o metamórfosis no es transformación; lo primero es una modificación formal dentro de un mismo esquema o prototipo (del ser embrionario al adulto: huevo, capullo, oruga, mariposa); lo segundo es una “salida” de la forma, un ir más allá de la forma, tema que aquí no podemos desarrollar ahora pero que nada tiene que ver con un “transformismo” evolucionista. Una especie, un prototipo formal, se debe a él mismo, podríamos decir, “ab-eternum”, pues, nacen y mueren los individuos pero no la especie, que se perpetua a sí misma en ese proceso. Una especie puede aparecer y desaparecer, mejorar o degradarse, algunas incluso mezclarse (empaltes vegetales), pero no cambiar en otra diferente, su propia ley de conservación, de unidad y de identidad se lo impedirían. Su estatuto ontológico forma parte de un orden universal perfectamente sincrónico cuya unidad dinámica mantiene cada posibilidad en su nivel y estado própios, como es en la naturaleza los cuatro reinos mineral, vegetal, animal y humano. Naturalmente, el orden “total” abarca lo físico y lo metafísico, lo visible y lo invisible.  ¿No se piensa que el evolucionismo da por supuesta la preexistencia, en el modo que ahora conocemos, del tiempo, el movimiento, el espacio, la energía y las leyes físicas, etc… ¿De donde surgen éstas?

Además, desde ese punto de vista, al no ser ninguna especie efectivamente un “prototipo” formal sinó un mero accidente, el híbrido transitorio de una especie a otra en formación hacia una “super-forma” o “super-especie” definitiva, la identidad y la continuidad ontológica necesaria del presente y de la propia especie, queda abolida, sólo existe el tiempo lineal, el pasado y el futuro pero sin un presente que los unifique dándoles la “realidad” actual necesaria; no hay “ser” sino solo “devenir”. (7) Así, el tiempo nunca fue “presente”, ni hubo consciencia humana de eso hasta ahora, ni era cíclico, por lo visto era una ilusión del “homínido” pre-moderno.

Por otro lado, si la ley de la evolución fuera real y una condición cósmica fundamental, podría observarse en todo y en todas las cosas; se allarían restos por doquier de las fases mutativas, especialmente en los registros fósiles, ya que son muchas (indefinidas) las especies en juego, cada una con su diferente grado de evolución. Todas las altas civilizaciones hubieran hablado de ella. Toda la naturaleza estaría implicada desde siempre, constantemente, y todas las especies y reinos por descontado, si es que todo viene de una “sopa” precósmica y un azar químico auto-evolutivo. Sería una evidencia que no hubiera tenido que esperar al hombre moderno para ser descubierta, o como mínimo podríamos observar miles de testimonios de ella. No es casual que sea el pensamiento científico, materialista, progresista y tecno-industrial quién ha urdido la hipótesis del evolucionismo: naturalmente, con el hombre moderno como su espécimen más avanzado, más “evolucionado” (?).

El elemento vertical de la forma y el horizontal de la materia (para emplear la términología aristotélica, aquí la del Hyle-Morfismo, madre lejana del pensamiento occidental y en buena parte moderno), son ambos inseparables a la hora de concebir de la manera más aproximada e inteligible la naturaleza real y la estructura de nuestro mundo, el mundo natural. La materia recibe del prototipo formal-sutil las cualidades que la diferencian en elementos complementarios. Se opera una vibración armónica (el Fiat Lux, el Logos, Verbo o Palabra creadora, el AUM) en la homogeneidad etérica (materia prima) que al romperse produce, por polarización de sus cualidades respectivas (frío-calor, húmedo-seco), los cuatro elementos que darán cuerpo a la forma. Esta vibración le imprime a la materia no solo su sello, la forma, sinó también la vida, la “anima” (luz: consciencia, forma; calor: vida, movimiento, circulación), por lo que toma las características mismas de la energía que la informa. Y no es extraño que, ante el permanente desconcierto de nuevos aspectos desconocidos de la materia, la ciencia moderna la asimile finalmente a “formas” de energía. Los principales sistemas corporales (circulatórios) se relacionan precisamente con esas dos cualidades, luminosa y calorífica, como el nervioso, el sanguíneo, el digestivo, etc…

Por sí misma, la materia (prima), que ejemplifica la inercia perfecta, no tiene ninguna cualidad positiva ni activa, como no sea la pura receptividad, la plasticidad indefinida, es decir, la potencialidad negativa, y por lo tanto ininteligible. Esa forma que se le imprime para producir mundos, especies e individuos, es una determinación, a un nivel dado, de la identidad, singularidad o personalidad de la Consciencia; tiene la función de molde y de sello, de prototipo, y los cuerpos son su resultado coagulado, su copia en materia sensible. Como estado general dentro del conjunto cósmico, el de la forma y la materia del mundo natural (el de la generación y la corrupción, el mundo “sublunar” de los antiguos), no representa una posibilidad superior del ser, sino de su estado psicosomático sometido a la “corriente de las formas” en tanto individuo, pero no en tanto prototipo de una identidad única, estable y real,  no mudables.

Mutando constantemente, al desarrollarse en el devenir temporal de su ciclo vital, los cuerpos permanecen sin embargo dentro de su forma original, en la cual está delimitada su individualidad y su especie. En efecto, individuo significa no-divisible, es decir, átomo, lo que por su simplicidad y singularidad ya no puede dividirse o sub-dividirse más. Ese es el caso del individuo, de la especie y del prototipo formal. Éste contiene en sí mismo, además de toda las posibilidades de la especie, el programa completo de todo su desarrollo vital-individual, como el embrión o la semilla físicos, aunque aquí en el orden de las formaciones sutiles o prototipos corporales. Ninguna cosmología tradicional ha ignorado que lo que llamamos materia no es más que una abstracción del pensamiento, ya que únicamente la podemos concebir por sus estados ya diferenciados, sea a nivel sutil o grosero-sensible, sólo la podemos nombrar ya cualificada, es decir, siempre en relación a su forma; una materia “informal” es inconcebible.

La “embriología” es apenas un pequeño aspecto de todo un andamiaje complejo pero invisible que se concretiza y objetiviza en el orden corporal. Nada de lo que integra éste último podría escapar nunca de las pautas inherentes a su modelo sutil y por ende cósmico, tal y como el estado corporal al completo estaba integrado en su totalidad en el diminuto embrión humano. A una morfogénesis (hylemorfismo) en el orden sutil y corporal-material precede una cosmogénesis y a esta una ontogénesis necesaria como determinación primera del ser universal mismo. La palabra griega êidos, que le sirve a Platón para desarrollar la doctrina de los arquetipos, proviene de êidon, que significa “yo vi” (en latín videre) y “obra” (de ahí éidôlon: imagen, y idónêo: lo adecuado, lo apropiado), en el sentido de principio formal (Logos) de todas las cosas, las cuales siguen todas en su constitución a su “tipo” (del griego typos: modelo, caracter grabado, imagen, huella, como el hebreo “tselem”).

“Las <palabras> (nombres, verbos, ideas, formas) son las verdades profundas de las cosas existenciadas y sus seres esenciales.” (Addur Razzaq Al-Qachani. Comentario esotérico del Corán. La Fatiha)

No es casualidad que los principales detractores del evolucionismo transformista sean mayormente especialistas en física molecular y genetistas, pues es en este campo donde mejor se observan las contradiciones y las imposibilidades de la tésis. (8)

Suponer que no existen leyes sutiles o energías formativas que actúan sobre la materia procedentes de una voluntad consciente, que el mundo no es producto de un plan inteligente, “que no tiene fundamento espiritual ninguno”, es afirmar que un azar (algo ni siquiera infra-consciente) crea el orden universal y el particular, los géneros y las especies, pero sobretodo y lo más importante la consciencia; un azar, ignoto hasta para sí mismo, que crea, conserva y transforma todas las cosas  además de establecer una justa jerarquía entre ellas y entre órdenes diferentes de realidad. Supone un universo incongruente: animado y consciente en sus criaturas y dominios (en lo particular) pero no en su unidad de conjunto (en lo universal), un cuerpo sin cabeza o una cabeza sin cerebro (?). Supone que la consciencia individual, aquella que se cuestiona a ella misma y que es consciente de que es consciente, carece de un principio de consciencia universal sino que es fruto de una casualidad químico-material.

Hasta un teórico del azar evolutivo como el premio Nobel Jacques Monod, ha de buscarle al azar una “compañera” para “jugar”: la “necesidad”, partiendo de ese necesario binomio para poder especular sobre los orígenes y los desarrollos, ya sean “imaginarios”, pues la lógica de la razón, dual en este caso, así lo exige. Y omitimos muchas otras inconsecuencias que genera tal suposición, planteando muchas más preguntas que respuestas y opiniones que certezas. (9)

Creer que el orden cósmico viene del azar y es un producto actual del azar, es confundir el cosmos con el caos, un caos puramente cuantitativo, material e inconsciente, es decir, perfectamente imaginario en el peor sentido. No es otra cosa la supuesta “sopa cósmica” de la que habla la física moderna, una sopa solitaria y estúpida, sin ningún “viento” del espíritu o luz alguna que aletee por encima de ella. Y si el evolucionismo transformista pretende hacer de ese caos un cosmos, será siempre un cosmos a su imagen y semejanza, una caricatura, no un verdadero cosmos. Por mucho que gire y ”evolucione”, la rueda del Samsara nunca llegará al Nirvana. Al Nirvana solo se accede saliendo de la noria, por el centro o por el “Eje de la Rueda”.

En definitiva, llamamos evolución al desarrollo expánsivo que antecede a toda madurez adulta y a su involución contractiva. Fuera de este ciclo universal, de esta rueda, no podría haber evolución indefinida ninguna, acaso en el orden vertical ascendente, no horizontal, aunque ese caso también culminaría en su Principio superior o Centro invariable. La vida no evoluciona sino que se perpetua mediante ciclos de evolución e involución.

En cuanto a la “selección natural” por adaptación, otro de los ejes del tema que no se han tocado, si una forma de vida especial no encuentra en su medio propio y natural las condiciones necesarias para su desarrollo vital, se extingue o emigra, no “muta” biologicamente para adaptarse. En cuanto al hombre, sigue las mismas pautas con mayor libertad, pues puede, no ya adaptarse al medio, sino adaptar el medio a él, como siempre se ha visto en las culturas y pueblos especialmente sedentários. Y es de un simplismo inaudito ver en la “ley del más fuerte” (la ley de la selva llamada “selección natural”) la clave del asunto. Al revés, el equilibrio entre lo fuerte y lo frágil, lo grande y lo pequeño (micro y macrocosmos), lo longevo y lo efímero, lo sutil y lo grosero, es precisamente en lo que consiste el programa de la naturaleza, la “Madre” naturaleza, vilipendiada ahora por la misma mentalidad que la ve tan solo como interacciones químicas o materias potencialmente rentables. Lamentablemente, no se ve el mundo como espejo del Arte o del Juego de la Consciencia, sino como un plan material progresivo de objetos de consumo sensible.

En resumen, para comprender un poco el programa de la vida y su finalidad última, no basta con analizar, mediante complicadas prótesis técnicas de los sentidos humanos, su componente material-sensible, que es apenas una fina película de la realidad total, sino comprender por síntesis su estructura esencial y sus pautas más universales. No puede deducirse el todo por una parte, ni lo “más” a partir de lo “menos”, ni confundir la realidad con las apariencias, ni separar al sujeto que conoce del objeto conocido, pues forman siempre una unidad indisoluble. Y en este sentido, a veces son más iluminadoras las palabras de un hombre espiritual que las de un científico moderno, cuya jerga no es realmente científica, sino puramente especulativa: “El mundo no existe sin el cuerpo, el cuerpo nunca existe sin la mente, la mente nunca existe sin la consciencia, y la consciencia nunca existe sin la Realidad (del Si mismo o Conciencia Suprema.” (Ramana Maharshi. Sea como usted es. pg. 14) 

*.- En el Shivaismo Cachemir es el Cid-Anu o mónada espiritual de consciencia como primer resultado de Akhyati o auto-limitación de la infinitud-plenitud de Paramashiva; es el Jiva védico como réplica formal de Àtmâ. La doctrina tradicional de los números, nombres, medidas o “cualidades”  universales, y el papel creador y ordenador que le confieren todas las ciencias sagradas, ilustra muy bien el paso de la unidad (el punto) a la multiplicidad (circunferencia) y el orden mismo de la creación, doctrina que ignora la ciencia moderna al darle al número una asignación meramente cuantitativa, la propia de la cifra.

1.- Decía E. F. Schumacher (Guía para los perplejos) sobre la teoría moderna del “azar”, que de ser cierta equivaldría, para poner un ejemplo, a desparramar un saco enorme de letras sueltas al suelo y quedar todas perfectamente ordenadas por palabras y frases componiendo, por casualidad, la Divina Comedia. Pero “causalidad” no es casualidad. También Fred Hoyle dice: ”La formación de una célula viva a partir de la materia inanimada es tan probable como el ensamblado de una avión 747 por un torbellino que pasa a través de un depósito de chatarra”. Y Chandra Wickramasingue: “La probabilidad de la formación de la vida a partir de la materia inanimada es alrededor de 1 seguido de 40.000 ceros… Es suficientemente grande para sepultar a Darwin y toda la teoría de la evolución.”

2.- Esa es la doctrina del Shivaismo advaita cachemir, la contracción (Akhyati) del Infinito (Paramashiva) a fin de asumir un límite para auto-revelarse a Sí mismo (Shiva) en modo distinto y finito. De igual modo la doctrina del Zim-Zoum de la Càbala luriánica, el En Sof haciendo un vacío en sí mismo, autolimitándose a fin de manifestar el universo, que no es otro que él mismo en modo condicionado y diverso. Es un proceso de diferenciación (por limitación) a partir de un todo potencial que sólo aparentemente se polariza (Esencia-Substancia, espiritu-materia), pues la interacción mútua de los polos son la propia dinámica de su unidad indivisible o no-dualidad.

La célula y su forma es una imagen muy gráfica de lo dicho, la entidad corpórea más simple, un círculo con su centro destacado. La polarización de su núcleo en dos focos o polos crea el huevo (que es “oval” u “ovalado”, no circular), y de él surge el ser vivo corporalmente completo pero sin desarrollar. La unidad se refleja a ella misma produciendo el dos y el tres simultaneamente. La yema o el núcleo es el ser esencial mismo coagulado, y la clara también como medium alimenticio y locativo del que se reviste, depende y se inserta; la cáscara es su cobertura y su protección exterior. Por ello dice la Cábala que el mundo material, el mundo sensible, “exterior”, es el mundo de las “cáscaras” (qifloth). Los tres elementos del huevo ejemplifican aquí muy bien (dentro del orden corporal mismo), la triple realidad espiritual, anímica y corporal del ser.

El apaño que intentó hacer el teosofísta jesuita Theilard de Chardin entre evolucionismo moderno y creacionismo cristiano, lo sacó en parte de las doctrinas de H.P. Blavatski y de su propia fantasía religiosa, obteniendo cierto favor por parte de algunos sectores de la iglesia.

3 .- En la bíblia la palabra imagen es en hebreo tselem, que también tiene el sentido de negativo, molde, forma, huella. La palabra griega idea (eidos) también significa lo mismo, prototipo, forma. El griego typos significa también impresión, huella, modelo, patrón.

Ver la Teoría de las Formas de Platón, también en Ireneo, Dionisio Areopagita… Platón dice en el Crátilo que sin las Formas en este mundo no habría estabilidad, todo sería flujo sin coagular (arena que se esparce). No habría tampoco conocimiento, pues son las formas las que hacen inteligible el mundo, ni habría lenguaje referencial, pues los argumentos proceden de las Formas, no van hacia ellas …. En Platón la Forma es, en el ser, “lo que es” (to ho estin. Banquete, Fedón) o bien “lo que está siendo” (to ontos on. Fedro), diferenciándolo del Devenir y del cambio, de lo que “deviene” y no es. Son los “Universales”, no conceptos mentales de seres particulares, sino la “presencia” de los Universales que determinan las cosas particulares por lo que son. La trascendencia de las Ideas se refleja directamente en la inmanencia de ellas en los particulares. Las Ideas-Formas inteligibles son ontologicamente independientes de sus copias sensibles en estado de devenir, existen por sí mismas antes y después de iluminar la materia que vehicula la forma. Ellas no pertenecen al devenir sino al ser, al Nous, al nóumeno no al fenómeno. Y el modo de acceso a las Ideas o Formas de la Inteligencia cósmica, es por la visión intelectual, la intuición de los modelos perennes, ya que son precisamente los objetos y modelos mismos del intelecto y la consciencia.

Aristóteles toma el concepto de “forma” de la geometría, la “figura” de los cuerpos espaciales, terminación o “límite” de la realidad corpórea. Cada cosa tiene la forma que debe tener, la forma define la cosa, es el significado y el sentido de la cosa, la finalidad, el “telos”: fin, no en cuanto causadas mecanicamente sinó en tanto dispuestas para la realización de un fin. La definición (a un nivel) de una cosa implica su finalidad, la forma o conjunto de aspectos esenciales que imprime en lo “formado” el sentido y la función para la que sirve. Forma: principio causal esencial inteligente que hace ser lo que es a la cosa dándole sentido y finalidad (“telos”, de ahí teleología: ciència de los fines), Gracias a la forma las cosas son inteligibles, no es por conocer su materia que conocemos la cosa sinó por su forma o esencia.

Aunque parezca raro, el sabio C.G. Jung no entendió nada en absoluto de esta teoría, de la que toma prestado el concepto de arquetipo pero ubicándolo en las cloacas del psiquismo.

4.- La Cábala hebráica distingue muy bien la acción de “crear” de la de “formar”. De hecho establece una jerarquía precisa de modos de “obrar” la manifestación el Ser Universal, el Ain Sof o Infinito: Nombrar (“llamar” de la nada a la existencia, del no-ser al ser), Crear, Formar y Hacer. En el primer caso, todas las cosas manifestables no son sino atributos de este Ser, sus “nombres”; todas las cosas están prefiguradas en sus arquetipos o nombres eternos y por lo tanto inmanifestados, siendo de ahí de donde extraen su identidad misma y su ser propio. “En la teología cristiana aristotélica, dice A. Orozco-Delclos, la omnipotencia que pone al ente en la existencia, más que un <hacer>, poner o construir, es un <llamar> –nombrar- tan poderoso que la misma llamada otorga el ser” (Teología Natural: De Aristóteles al personalismo.)

En el segundo y mediante la aparición de una segunda diferenciación o polarización, dichos nombres o modelos eternos se reflejan en la “Superficie de las Aguas” (o Aguas superiores) en modo de prototipos, aún informales pero determinados ya por una cualidad propia universal pero potencialmente particularizable. En el tercero, los prototipos toman forma y se revisten de una materia aún sutil pero diferenciada, “formando” o cincelando en ella los diferentes tipos criaturales. En el nivel del hacer, del factum sensible, dichos tipos o prototipos formales se revisten de materia densa y ya diferenciada en los cinco elementos, principios éstos a su vez, del aparato psicosomático del individuo. Todas estas “acciones” son simultáneas, están integradas en la vibración (el Zim-Zoum cabalístico, el AUM védico, el Spanda shivaita, el Logos platónico, el Verbo cristiano) primordial de la Energía (Shekinah, Shakti) de la Suprema Consciencia.

En cuanto a la “pangénesis” de Aristóteles que retoma Darwin, carecía totalmente de evidencias como demostró su primo Francis Galton, reemplazándose después por las leyes de Mendel y su descubrimiento de los genes.

5.- El tiempo y sus fases cíclicas “cuadra” y conforma el espacio, lo construye, lo conserva y lo destruye. Es la ley de la Rueda de la Vida y sus circumbalaciones, pero él mismo no es sinó un impulso ordenador procedente de más alto, del Eje de la Rueda. Ahí, en el Centro, el tiempo no gira ni podría ser sucesivo sinó simultáneo. Todas las vueltas y todos los ciclos se ven desde ahí en perfecta sincronía.

6.- Son el Brahma-Ishvara (creador), Vishnu (conservador) y Shiva (destructor) del hinduismo.

7.- Ni física ni metafisicamente existe el pasado ni el futuro, uno porque ya fue y el otro porque aún no es…

8.- En España por ejemplo son bien conocidos los trabajos de Máximo Sandín y de Mauricio Abdallah, entre otros.

9.- Preguntas surgen tantas que es dificil resumirlas.

¿Qué vino antes el ADN o las proteinas necesarias para el ADN, las cuales solo pueden ser producidas por el mismo ADN?

¿Fósiles y registros geológicos de especies en transición? “Las criaturas llegan al registro fósil aparentemente de ningún lado, misteriosamente, de repente, completamente formadas, de una forma no muy <darwiniana>?” (Francis Hitching)

¿Donde se ha observado la macro-evolución alguna vez?

¿Órganos tan complejos como el ojo, el oído o el cerebro, cómo pudieron aparecer por casualidad o gracias a procesos fortuitos y erráticos?

¿Cuales serían los antepasados evolutivos de los insectos?

¿Por qué si la teoría del Big Bang contradice todas las leyes de la termodinàmica se insiste en reafirmarla?

¿A donde se fue todo el hélio del Big Bang?

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Dave Truman – Ancient Alignment in the Andes Hints at Lost Global High Culture

Dear Readers,

dave truman copiaDave Truman is a writer, researcher and traveller, who divides his time between South America and the Wirral Peninsula in England. In the past, he has worked as a lecturer and civil servant, but more recently organised the highly successful Beyond Knowledge Conferences in Liverpool, England in 2008 and 2009.

He has written articles for Cort Lindahl’s True History Journal on South American geomancy, has appeared as a guest on Sweden’s Red Ice Radio and was a speaker the North of England’s Mysterious Earth Conference in 2014. Dave’s other interests include geopolitics, and in pursuit of this, he has written articles for the Los Angeles based on line publication End the Lie. His contributions provided a critique of the influence of globalisation on contemporary Latin America and its politicians.

Over the last four years, he has been doing research for his forthcoming book, to which he has given the working title, Lost Science in the Andes: understanding the minds that shaped the great civilisation of the Ice Age. The article he has written for Ancient Explorers captures but a small part of this engaging and paradigm challenging investigation.

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In the 1970s the Dutch-Peruvian mathematician, Maria Sholten D’Ebneth wrote a book in which she claimed to have discovered, or rediscovered, an alignment of pre-Columbian sacred sites stretching from the ancient city of Tiwanaku (Tiahuanaco) in Bolivia to north of the city of Cajamarca in northern Peru. The alignment appeared to be incredibly accurate and covered a distance of around 1,000 miles (1,600 km), cutting across some of the highest mountains and steepest gradients in the entire world. The alignment had a precise orientation of exactly 45° West from true North, following the line of the Andes mountains.

Published only in Spanish, and now out of print even in that language, Sholten D’Ebneth’s, La Ruta de Wiracocha (The Route of Viracocha)[i] contains a wealth of information hardly known to the English speaking world. The alignment’s association with Viracocha, the great Andean creator god, teacher and civiliser of humankind, is a highly significant one. Many legends concerning the feats of Viracocha speak of his undertaking a journey, from the city of Tiwanaku towards the North West, eventually to leave the shores of South America’s Pacific coast just south of the present day border between Peru and Ecuador. Viracocha’s legendary journey, Sholten D’Ebneth revealed, corresponded with her own geometrical discovery of the alignment of many of the most ancient and sacred sites in the Andes, including the famous ones at Cusco (Cuzco), Ollantaytambo and, of course, the great and mysterious complex of Tiwanaku.

The many megalithic sites along Way of Viracocha have long given rise to theories and speculations about who built them and controversies about when they were built. At this juncture, it is perhaps worth pondering the sheer technical challenge of surveying this vast alignment across some of the most rugged, remote and mountainous terrain on earth. Indeed, my own research and that of others, indicate that the alignment could extend beyond Tiwanaku. The Peruvian architect Carlos Millena Villena has even suggested that it may form part of a great circle that girdles the entire globe. Whatever the length of the alignment is eventually determined to be, whoever surveyed it must have been aware of the curvature of the earth, as I hope to demonstrate.

When I plotted the Route of Viracocha, I had the benefit of using software such as Google Earth® and Marble. These programs enabled me to employ a spherical projection of the whole globe, rather than the “flat” Mercator Projection used in previous decades. As we will see later, using this map projection yielded rather different results from those of earlier researchers. This became evident when I extended Sholten D’Ebneth’s alignment beyond Tiwanaku towards the South East. If my findings are correct, it implies that whoever surveyed the Route of Viracocha, not only had an understanding of the earth’s curvature, but also understood the principles of spherical trigonometry.[ii] It is equally likely that those who undertook this work knew the dimensions of the Earth. The question then arose in my mind: could it be that Viracocha, the great teacher and restorer of civilisation in the Andes, in some way embodied the scientific knowledge of a sophisticated, but long forgotten, high culture? One clue to answering this question lies in Sholten D’Ebneth’s discovery of the connection between the Route of Viracocha and the geometry of an ancient South American sacred symbol, called the chakana.

figure2

The chakana, sacred number and geometry

Certain symbols seem to defy the changes brought about by time and ebb and flow of history. In South America, one such symbol is the chakana. Otherwise known as the Andean stepped cross, it has been found in the relics of so many of the varied pre-Columbian cultures of South America. In one form or another, you will find it in the Mapuche art work in the south, on the enigmatic stone blocks of Puma Punku, on the embroideries of the Incas, adorning the adobe walls of the city of Chan Chan and woven into the textiles of the war-like Huari culture. It has been found in the ancient pyramid city of Caral, which dates to around 4,000 BC, where it embellishes the joists of the Ceremonial Centre. Yet another name for it is the Inca Cross, but its provenance as a symbol is much more ancient. As with other symbols of great antiquity, the multiple meanings associated with chakana are the result of accretions over time.

Even today, you can see chakanas throughout South America, not just in the Andean region. I have even seen chakanas adorning the belt buckles of maté drinking gauchos in the Rio Grande do Sul in Brazil. In the Andes you will see the chakana everywhere: from rainbow coloured flags fluttering in the Plazas de Armas, to painted signs advertising restaurants and hotels. There is no space in a short article such as this to do justice to the multiplicity of interconnected meanings and correspondences associated with the chakana in contemporary Andean life and culture. These are usually summarised in the phrase Andean Cosmovision and readers interested in the manifold aspects of the chakana are encouraged to search the internet to learn more.

figure3If we take the liberty for the moment of cutting through the complex of meanings associated with chakana, we find at its heart a code of number and geometry from which all of its later associations grew. Astonishingly, these numbers appear to bear striking parallels with those found in ancient sacred texts from around the world. What is more, both the numbers and geometry of the chakana are found encoded in ancient architecture, much of it sacred, in many locations world-wide. A still greater mystery is that certain numbers also seem to be encoded in the fabric of nature itself. Are we seeing here, not just the traces of an ancient, universal and sophisticated body of knowledge, but also a code that could tell us about the nature of the world in which we live? Perhaps there is something here that our current reductionist and materialist scientific consensus has missed, because it does not have the concepts to acknowledge its existence.

Let us now examine just a small part of the chakana’s number and geometry in order to provide some evidence of the above contentions. To draw the chakana geometrically, we start by dividing a square in two diagonally, and then circumscribing it (ie drawing a circle around the four corners of the square). The stepped cross of the chakana is then constructed within the space that has been outlined.

figure4In classical Euclidean geometry, this process known as squaring the circle and was a fundamental task set for students of the discipline. In sacred geometry and alchemy, the square and the circle are thought to represent opposite principles; the square being masculine and the circle feminine. However, they are equal in that both consist of 360°. In esoteric terms, the act of squaring the circle equates with the unifying of masculine and feminine principles at work in the universe. Interestingly, a Peruvian researcher into the Route of Viracocha, Javier Lajo, found that many ancient sites and temples along its length had either square or circular geometry, depending on whether they were dedicated to male or female deities.[iii]

However, there is a little more to the process of drawing the chakana in the manner described above. It also involves drawing a 45° diagonal line across the square. The cutting of the square in this way produces a diagonal with a value equal to something called the Pythagorean Constant, which equates to the square root of two. The ancient Ancient Egyptians used exactly this geometric operation to derive the linear measurements of both the Royal Cubit and Remen.[iv] Interestingly, there appears to be a connection between this geometry, and not only ancient Egypt, but also the measurement system used at the Akapana Pyramid in Tiwanaku.[v] A further example of this geometry is seen in the traditional Andean flag, called the wiphala, which takes the form of a square divided diagonally.

figure5The modern mind is accustomed to think of numbers solely as a means of defining quantities, but the ancients saw things differently. For them, particular numbers, and their multiples, also expressed certain qualities. Thus, odd numbers were considered masculine and even ones feminine, for example. There is one particular series of numbers that seems to recur in many sacred texts, which has been identified by several researchers in various fields of study. This set of numbers, or some of its members, occur in ancient systems for measuring time, in the dimensions of sacred buildings and numerous other contexts. They include the numbers 36, 72, 108, 144, 216, 288, 432, 504 and their multiples both by 2 and 10.

figure6There is one particular number from this series that seems to be associated with the geometry of the chakana. In the form pictured in this article, the chakana contains 12 x 90° internal angles. Multiply these numbers together and we get a product of 1,080°. Multiples of this number occur frequently in the years, both human and divine, attributed to several of the Yugas in Vedic cosmology. In Gnosticism, 1,080 was said to represent the Divne Feminine and the Serpent of Wisdom.[vi] In Japan, Shinto priests strike the temple bell 108 times to herald the New Year, indicating the end of one cycle and the beginning of another. Even more than this, the number 108 seems to be encoded within certain measurements we use today to quantify the physical universe. The atomic weight of silver is 108 (traditionally considered a feminine metal) and the radius of the moon (alchemically and astrologically associated with silver) has been estimated to be 1,080 miles.

figure7

Of course, the sceptic may argue that I am simply playing with numbers and that all of this assumes that people in the ancient Andes would have had to divide the circle into 360° in order to obtain the number 1,080. The latter proposition is not so ridiculous as it may appear at first sight. The 360° circle was, we are told, a Sumerian innovation and there is evidence that it may have been applied in very early times to surveying[vii] and navigation.[viii] As for connections between ancient Sumeria and the Andes, well there is a curious artefact that is exhibited in a museum in La Paz, Bolivia, called the Fuente Magna.[ix] This first came to light in the late 1950s and was found on the altiplano (high Andean plateau) earlier in the century, not far from Tiwanaku. This ceramic bowl has writing on it that has been identified as proto-Sumerian, possibly dating from between 3,000-2,000BC.

Megalithic structures as relics of an ancient high culture?

It is no coincidence that many of the megalithic sites identified by Sholten D’Ebneth along the Way of Viracocha appear to be extremely ancient. Of course, this view is anathema to academically trained archaeologists, who see the development of culture in the Andes as a matter of slow and steady progress. In their scenario, none of the megalithic structures are much older than about 500BC (Tiwanaku/Puma Punku), and many of them, which they consider to have been built by the Incas (Cusco, Ollantaytambo), are considered much more recent still. By way of contrast, what may be termed alternative theorists consider these and other megalithic sites in the Andes to be the remains of an extremely ancient advanced culture, or cultures.

There is some evidence to support the latter view in the legends of the indigenous peoples of the Andes. Many of these speak of a time in the distant past, when there was a great civilisation of demi-gods, called the Ñapac Machula (The Wise Old Ones),[x] elsewhere called the Viracochas. Other legends speak of the destruction of the ancient civilisation by a great flood called the Uñu Pachakuti, which swept down the altiplano from the north obliterating everything in its path. In some legends, Viracocha himself is portrayed as as the one who restored the gifts of civilisation to humanity after he had destroyed his first creation in the Uñu Pachakuti.[xi] Very little of this information is valued by academic archaeologists.

Feats of engineering that defy conventional explanations

Let us now take a brief look at what the construction of just one of the megalithic sites on the Route of Viracocha involved. Ollantaytambo lies in the Sacred Valley of the Incas to the north-west of Cusco. Its megalithic blocks are fashioned from a particularly hard stone called rose rhyolite and they weigh up to 50 tons (45,500 kg). There is even one stone that is estimated to weigh some 250 tons, lying at the bottom of the Urubamba river, which runs along the Sacred Valley.[xii]

 Ollantaytambo, Perú

Ollantaytambo, Perú

It is worth considering the practicalities of this feat of construction, because stones this large would be extremely difficult to move and position today, even with modern hydraulic equipment. Now consider that these megaliths probably came from a quarry on the opposite side of the Sacred Valley, some 200 feet below the level of the construction itself, but requiring a 3,000 foot climb up the far side of the Valley just to reach them. Remember too that all of the stones had to be moved and positioned at an altitude of 9,160 feet (2,792 metres) above sea level, where there is a dearth of oxygen. When I first visited Ollantaytambo, I was left gasping and dizzy in my attempt to reach the top of its immense terraces, because I was not then accustomed to the altitude. (Some people never do acclimatise to it). The debilitating effect on muscular strength at high altitudes should not be underestimated, but it is hardly ever taken into account by conventional explanations of how this cyclopean structure ever could have been built in the high Andes. Consider also that the work was carried out in some of the most rugged terrain on earth, with the steepest of gradients and apparently without the use of any horses or pack animals, other than perhaps llamas.

Hints of a technology about which we know next to nothing

It is not just the size and scale of many of these constructions that defy conventional explanations, there is also the fact that some stones have been cut with such precision that one has to question what their original purpose may have been. The engineer Chris Dunn has remarked that the degree of precision of these stones is way beyond what would be needed for building purposes.[xiii]

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There is one type of stone in particular that seems to have been used in this way; a stone called grey andesite. Invariably, it is grey andesite that is cut to the most precise angles, has the flattest planes and which often has finely and regularly drilled holes. At Tiwanaku and neighbouring Puma Punku, you can find precisely cut blocks of it in abundance, scattered in a desultory manner amongst the ruins of this enigmatic complex. A few of the grey andesite blocks here have chakanas carved on to them. It was during a visit to Puma Punku at the end of 2012, that I discovered a curious fact about these particular stones. When a compass was moved across the carving of the chakana, the direction of the magnetic field changed; most often this was to an orientation of 45°NW.

The following year, I returned and tried the same test on two larger blocks of grey andesite marked with chakanas at a temple called Kantatallita in the neighbouring Tiwanaku complex. Again, I got a similar result when I moved the compass across the face of the chakanas. However, this time I noticed another effect. The distortion in the magnetic field appeared to be a lot stronger on the left-hand side of one of the carvings, with the compass reading settling rapidly at 45°NW off magnetic north, but it did so considerably more slowly on the right-hand side of the carving.

Figure10

I decided to explore the rear side of the stone block. Directly behind the left side of the carved chakana, and inserted into the andesite, was a small diamond-shaped piece of black stone, which I can only presume to have been magnetite. When I passed the compass along the back of the stone for the first time, it gave a normal reading until it reached the inserted black stone, when the polarity reversed to give a reading of 180° off magnetic north. The second time I moved the compass across the andesite, as soon as it reached the insert, the needle began to spin rapidly in an anti-clockwise direction!

I am not yet in a position to make sense of all of this and am currently in Bolivia to undertake further research. However, it may be helpful to give some preliminary observations:

  • the deflection in the magnetic field appeared to be “calibrated” in some way, with the compass reading settling on 45° and 180°, rather than random, or arbitrary values;
  • only grey andesite stones carved with the chakana produced this effect;
  • there seemed to be a dynamic element to the changes in magnetic field, with for example, the appearance of the sun from behind a cloud apparently amplifying the effects.

At this point, I shall resist the temptation to speculate too much, other than to note the possible correlation between the 45°NW refraction in the magnetic field and the orientation of the Route of Viracocha, which passes through Tiwanaku. Moreover, the fact that the refraction in the magnetic field seemed to be calibrated, and to occur in regular proportions of a 360° circle, suggests some form of engineering technology with which we are not familiar. Further field work is most definitely needed.

Amazing discoveries are being made in southern Bolivia

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It was my own use of computerised maps of the globe that enabled me to plot the Route of Viracocha in spherical geometric space, coupled with what can only be termed synchronicity, that led me to the yet another discovery. Sholten D’Ebneth had identified the starting point of the alignment at Tiwanaku, but as mentioned at the beginning of this article, subsequent researchers had extended it to the south east, as far as the city of Potosí in southern Bolivia.

When I came to trace the Route for myself on the computer I found that Potosí actually lay well to the south of the alignment. This was presumably because earlier researchers had used maps with a flat Mercator Projection. By way of contrast, my plotting of the alignment crossed what looked like an insignificant hill set amongst the mountains and valleys, just to the east of the Andean Lake Poopo.

In late 2013, I was travelling over land from Buenos Aires to undertake some more research work in Bolivia and Peru. I had reached the Bolivian border town of Villazon and had bought a train ticket there to take me further north. I decided to reserve some accommodation in the mining town of Oruro, at the end of the railway line that in earlier times used to run all the way from Buenos Aires to La Paz. When making my booking on the internet, I was intrigued to find a hostal called the “Explorers Inn.” with the even more intriguing sub-title of “Atlantis in the Andes.” I wondered if there was perhaps something we could learn from each other? Hence, I decided to book a room there and went off to board my train.

It was not until after my first night at the Explorers Inn, and I was chatting with the owner over breakfast, that the subject of the “pyramid” came up in the conversation. The owner was soon joined by the Tour Manager at the Inn, Luis Gutierrez, who elaborated on the subject of the “pyramid”. (Its current name is Inka Pukara, which means Fortress of the Inca). This was, I was told, was what appeared to be a large hill, directly to the south-east of Oruro, near a small mining town called Huanuni.

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Luis had spent his youth wandering the southern altiplano of Bolivia, exploring archaeological sites and gathering legends and traditions from the local Aymara people about their history and culture. As a result, he has acquired a deep understanding of the indigenous traditions in this little-known part of the Andes. His work has led him to some very different conclusions from the academic archaeologists about Andean prehistory. Luis’ knowledge of the region was also instrumental in helping Jim Allen’s pioneering work around Lake Poopo and Pamapa Aullagas.

figure12He told me that Inka Pukara was one of the most ancient huacas, held sacred to the local people and that, for this reason, it was never to be mined. Although it looked just like a hill from below, it actually has a massive vaulted roof, which spans most of its summit. There are also entrances, with staircases, some of which are spiral, that descend from the roof entrances to the interior. From here, the stairs are said to extend into a network of tunnels and passageways.

figure13It did not take much persuasion on Luis’ part for a visit to be arranged to Inka Pukara, which would of course, need to include a meeting with a local elder first. It was a little later, when Luis and I were discussing our various research interests one evening, that the realisation occurred. It turned out that Inka Pukara was indeed the apparently insignificant hill I had noticed, when extending the Route of Viracocha beyond Tiwanaku and through Oruro, on the computer screen!

figure14When Luis told me of the local legends concerning Inka Pukara the significance of the place really started to dawn on me. There were legends of tunnels stretching for many miles and of armour clad mummies. However, the most telling legend for me was that of a great flood that had swept along the altiplano from the north. The rush of water was accompanied by fire raining down on the land from the heavens. All of this occurred when, so the locals say, the sun went dark. Understandably terrified, the population of that time had taken refuge inside the tunnel system beneath Inka Pukara.

This account struck a particular chord with me, because it was so similar to ones I have read and listened to of the cataclysmic transitions that took place, both before and after the Younger Dryas period. This was the final and sudden reprise of the Ice Age, lasting from around 10,900BC to 9,500BC[xiv] in what geologists now consider a very turbulent transformation from an extended perriod of glaciations to the current Holocene era. Was this really an account of those far-off times? If so, it may have immense significance for the dating of this and other sites along the Route of Viracoha.

More work needs to be done

Luis Gutierrez is keen to explore the interior the Inka Pukara further, but this work is fraught with potential dangers. It will require a fully equipped team of trained speleologists, including some members who possess geological, geophysical and archaeological knowledge. Until that time, Inka Pukara will remain a mystery and an enigma.

There are still even more mysteries to be fathomed in and around the village of Huanuni and in the wider southern altiplano. There appear to be sophisticated stellar observatories, ancient roadways, that may pre-date the Incas by many thousands of years, and what seems to be a massive staircase sculpted into the side of a mountain. These sites, if indeed they are traces of ancient human cultures, suggest that there were peoples far more ancient, and of unknown provenance, than has hitherto been considered possible in South America. All of these phenomena need to be scrutinised and evaluated. Beyond all of this, the greater mystery of the Route of Viracocha has yet to reveal many of its deepest secrets to the modern world.

Oruro, Bolivia; March 2015.

[i]                  Sholten D’Ebneth, Maria, La Ruta de Wiracocha, Editorial Juan Mejía Baca, Lima, 1977.

[ii]                  See Jim Allison’s work on the ancients’ use of Great Circles and spherical trigonometry: http://home.hiwaay.net/~jalison/index.html

[iii]                  See: Lajo, Javier, Qhapaq Ñan: La Ruta Inca de Sabiduría, Centro de Estudios Nueva Economía y Sociedad, Lima, 2005.

[iv]                  Carlson, Randall, Cosmic Patterns & Sacred Architecture, Red Ice Radio interview, February 2013, http://www.redicemembers.com/secure/radio/program.php?id=681

[v]                  See Jim Allen’s work on measurement systems in the ancient Andes: http://www.atlantisbolivia.org/tiwanakucubits.htm

[vi]                  Michell, John, The Dimensions of Paradise: Sacred Geometry, Ancient Science, and the Heavenly Order on Earth, Inner Traditions, Rochester Vermont, 1971.

[vii]                  Munck, Carl, The Code, DVD box set, UFO TV, 1982

[viii]                  See: Hapgood, Charles, Maps of the Ancient Sea Kings, Adventures Unlimited Press, Kempton, Illinois, 1996.

[ix]                  See: http://www.faculty.ucr.edu/~legneref/archeol/fuentema.htm

[x]                  Fernandez-Baca Tupayachi, Carlos, Saqsaywaman: A Model of Atlantis, the Untold Story, Munaypacha, Lima, 2006, p161.

[xi]                  See: Sarmiento de Gamboa, Pedro, La Historia de Los Incas, http://www.ellibrototal.com/ltotal/?t=1&d=3592_3705_1_1_3592

[xii]                  Hatcher Childress, David, Lost Cities and Ancient Mysteries of South America, Adventures Unlimited Press, Kempton, Illinois, 1986, p98.

[xiii]                  See: Ancient Technology in Peru and Bolivia, UFO TV, Adventures Unlimited series, 2011.

[xiv]                  See: Schoch, Robert M, Forgotten Civilization: the Role of Solar Outbursts in our Past and Future, Inner Traditions, Rochester Vermont, 2012; Expanded Perspectives’ interview with Andrew Collins, http://www.expandedperspectives.com/andrew-collins-gobekli-tepe-genesis-of-the-gods/; & Carlson, Randall, Sacred Patterns and Cycles of Catastrophe, (DVD), Sacred Geometry International, 2012.

Article appeared in the Ancient Explorers website:

http://ancientexplorers.com/blog/ancient-alignment-in-the-andes-hints-at-lost-global-high-culture/

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Brian Harvey – A Genetic Link Between Y-DNA Dispersion in Ancient Times and the Origin of Megalithic Culture

Lightly pigmented skin and red hair are traits that originally appeared in humans as a result of a random mutation in the nucleotide sequence of a gene known as MC1R. According to genetic studies, the first hint of this mutation, which acted to alter the complex molecular pathways that deposit pigments in epithelial tissue, occurred approximately 100,000 years ago in Europe. This change in the genetic sequence of MC1R was first exhibited not in humans but in our fellow hominids, the Neanderthals who probably derived a selective advantage from the mutation by allowing them to better metabolize vitamin D from ambient sunlight in the colder, darker climate of northern Europe. It was thought at first that this mutation might have been passed down to humans through interbreeding between the species, and interbreeding may have very well happened, but it now appears that a separate mutation in the MC1R gene gave rise to fairer skin in our early human ancestors almost 60,000 years ago. If this is true, it is an interesting example of parallel evolution whereby the same type of mutation is selected for in separate species in order to give an advantage in similar environmental conditions. What is known is that Cro-Magnons and Neanderthals shared the continent of Europe and parts of the Middle East for at least 10,000 years until, finally the Neanderthals, as a separate species, seem to disappear from the fossil record approximately 20,000 years ago.

If indeed, the gene for red hair arose independently in humans, there is every indication that this would have provided a selective advantage for existence in cold climates just as it did for the Neanderthals. In fact, humans with the MC1R mutation may even have been driven north into the Neanderthals range in Europe as means to escape the harsh African sun which would have left their lightly pigmented skin susceptible to damage from penetrating UV rays in more southerly habitats. What is certain is that by 30,000 years ago our Cro-Magnon ancestors were pushing into Europe and undoubtedly interacting and competing with Neanderthals for resources and territory. It is not exactly clear what drove people from Africa into Europe but lighter skin and reddish hair, genetic traits that seem to have been well established in people living on the coastal fringes of the continent, would, as time went on, develop a peculiar habit of turning up in perplexing locations far removed from their place of origin. Often, there would be little explanation as to how such anomalous genetic traits arrived in distant lands.

Any attempt to trace the genetic history of early humans carrying the MC1R mutation must first begin with a brief account of the first migrations of anatomically modern humans out of Africa beginning somewhere around 100,000 years ago. Evidence provided by the fossil record and DNA analysis of human remains show that our ancestors first began to move out of Africa across a natural land bridge connecting the Red Sea to the Arabian Peninsula and continued along exposed coastline all the way through what is now Iran into India. Between 60 and 70,000 years ago, a second major wave of anatomically modern humans were on their way out of Africa following the original migrants through the Arabian Peninsula, past the coast of India and far beyond to south Asia and Australia. This second wave of migrants would follow coastlines exposed by the deepening ice age all the way to Australia and New Guinea, eventually becoming the aboriginal people that exist there today.

For many generations, successive waves of Paleolithic humans continued to advance out of Africa into Arabia and the Middle East perhaps to escape progressively worsening climatic conditions as the ice age set in. These migrations would pass, by necessity, through coastal India on their way to lands further east – in fact, as far as the northern coasts of Asia. One wave of migration pushed all the way to China and another took a more southerly route to what is now Korea and Vietnam. These people would eventually become the Austronesian people that would populate East Asia and much of the Pacific.

By 40,000 years ago the ancestors of the Indo-European people had migrated north through the Levant arriving in what is now the Pontic-Steppe region west of the Caucasus Mountains in central Russia. Over many generations, the success and innovation in agricultural technology achieved by these people would begin a great revolution in human civilization. This great technological leap in Neolithic farming would spread out to peoples in all directions from these forbidding plains. It is very probably that somewhere within the migratory range of these proto-Indo-Europeans another mutation occurred that would result in a particular clade or haplogroup of yDNA called R1.

The Very Strange Diaspora of yDNA Haplogroup R1b

Advances in DNA technology are allowing researchers to trace the genetic heritage of people around the world. This is done by statistically determining the amount of change in nucleotide sequences of certain variable regions of chromosomes and comparing these with variants of these sequences in other peoples. One of the most powerful techniques used is to trace accumulated changes in genes passed down paternally from generation to generation on the Y chromosome (yDNA) which is only inherited from father to son. Another is to test for maternal heritage by testing for variation in mitochondrial DNA (mtDNA) which in passed on from mothers to offspring of both sexes. A system of classifying clades of paternal DNA through a letter grade was developed and standardized in the 1950’s and 60’s and is still used today albeit with more sophisticated technique and statistical methodology.

Among the many branches of yDNA that appear in the world today, the R1 clade first arose around 40,000 years ago, it probably first appeared somewhere in the Caucasus region of south west Russia in the region between the Black and Caspian Seas or possibly in Anatolia. This mutation would become one of the most important of the major haplogroups associated with European colonization before the Neolithic agricultural revolution. Between 18 and 20,000 years ago, another mutation branched off from the original R1. This mutation became the mysterious R1b haplogroup which along with its widely ranging family of subclades came to dominate much of the Mediterranean basin and Atlantic coastlines of Europe. It is very hard to pinpoint where R1b first arose because of the strange pattern of its dispersal around Europe but the very oldest of the R1b subclades as determined by statistical regression, is still found in the region surrounding ancient Persia, the Caucasus and Anatolia so it is a safe bet that this is where the mutation first arose. Interestingly, this is very close to the range of the parent R1 haplogroup even though R1b’s background level in this region today in minimal at best.

A second major group of related R1 subclades known as R1a branched off from the main family between 10 and 13 thousand years ago. Haplogroup R1a and its associated subclades are indicative of the Indo-European speaking people who populated much of the Europe and the Near East during the Neolithic revolution. While R1 and R1a show a clear and documentable radial outward expansion from their place of origin, the 18,000 year old group of R1b subclades shows a much more erratic pattern of dispersal almost disappearing from its place of origin completely only to turn up in distant and exotic places around the ancient world. Some of these locations would become synonymous with curious megalithic structures constructed with precise engineering of massive blocks of stone.

The R1b mutation is also closely associated with lighter skin and red hair, a result of mutation to the MC1R gene discussed earlier, and must have been dispersed by a people who could navigate the shores of the Mediterranean and the open seas of the North Atlantic. Perhaps a brief description of the pattern of distribution for R1b would help give an indication of how this yDNA haplogroup can provide important clues to the migratory pattern of people during the last ice age. Keep in mind that a density map of modern occurrences of red hair in Europe and that of R1b distribution are almost identical.

Haplogroup R1b is present in 25% of the modern population along the northern coast of the Black sea. This area of Anatolia was known to be a refugia for anatomically modern humans and other hominids including Neanderthals during the ice age. It shows up at less than 15% in the rest of Anatolia and the Balkans and less than this in the Steppes of western Russia where it is thought to have originated. R1b has very low percentages in the Eastern Mediterranean but is significantly higher, close to 60% on the Islands of Sardinia, Malta and the Po Valley of Northern Italy. It occurs in the ancient Berber tribe of Algeria, a very light-skinned blue-eyed people of North Africa at 60% and the Basques, a people often associated with the very first Cro-Magnon people of Europe, carry haplogroup R1b at almost 95%. The Basque homeland around the Pyrenees Mountains was considered another of the great refugia for light-skinned people during the ice-age. The Cro-Magnon people who lived there originally were probably not R1b carriers. The rest of Spain and France are between 50 and 60 percent R1b, a little higher than the percentage for mainland Germany. Brittany on the far Atlantic coast of France is 80% R1b as are Wales and Cornwall on the Atlantic fringe of England. Western Ireland tests at near 80%. The male population of Iceland tests around 40% for R1b as does Scotland and the rest of England. The countries with the very highest percentages of males testing for R1b are also known for high populations of people with red hair.

There are isolated pockets in Africa that have very high percentages of people testing for R1b. Groups of tribesmen who’s people have long populated Northern Cameroon and the Lake Chad district test at almost 80% for R1b. Tribal people from this area known as the Kirdi have long reported a legend that a tribe of light-skinned giants lived in their lands before they arrived there. There are also pockets of R1b in the Sudan coastal region suggesting an ancient migration down the Red Sea and there is some light background distribution throughout the rest of north and eastern Africa, as well.

The striking thing about this pattern of distribution is that at appears so very strongly on the Atlantic fringes of Europe and Africa and yet decreases to almost undetectable levels, often less than 10%, in the suspected regions where its progenitor R1 originally arose. There have been some interesting explanations for this disparity of distribution between the clades of R1. The most pervasive theory suggests that the 10 – 13,000 year old R1a group of subclades associated with Indo-Europeans and the farming revolution that would sweep through Europe from the east became so prevalent there, despite being at least 5,000 years younger than R1b, because their superior weaponry and agricultural technology allowed them to completely dominate R1b males for mates and territory. Effectively, they nearly wiped the older group off the map of eastern Europe – driving them to the Atlantic fringes of the continent. The evidence for this is based solely on the very ancient R1b subclades found in parts of the Middle East suggesting that they must have arisen there and the fact that maternally passed mtDNA seems to be reasonably stable throughout this era suggesting that the Neolithic farmer were able to completely out-compete the more ancient R1b males in Eastern Europe for females.

But this scenario, while plausible, does not explain how an 18,000 year old genetic trait would come to completely dominate the Islands of the Mediterranean, the north coast of Africa and the Atlantic coast of Europe long before R1a males even existed. To reach these distant shores and colonize them during an ice age, people of R1b lineage would require navigation skills that allowed them to sail not just along coastlines close to the safety of shore but also past the pillars of Gibraltar into the cold, deep and dangerous waters of the open Atlantic. Where did this maritime technology come from in such a distant era?

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An Alternate Scenario

It is possible to envision another scenario to explain the striking dominance of haplogroup R1b on the western fringes of the Atlantic coast and the throughout the Mediterranean. Further, there is another scenario that can better explain the dispersal of light-skinned, red-haired people into the legends of so many distant cultures around the Paleolithic world. In fact, if we allow that ancient R1b carrying people had the navigational skills and maritime technology to sail open oceans, they may have been able to follow prevailing ocean currents all the way to the Americas and beyond. There is anthropological and archaeological evidence to suggest they did just that. Here is a way it might have happened:

Sometime around 40,000 years ago, a mutation leading to the original R1 haplogroup arose among early humans in northeastern Anatolia or the Caucasus region where it successfully spread to dominate much of the steppes of western Russia, the region around the Black Sea and much of ancient Persia. Approximately 18,000 years ago, the first people with haplogroup R1b arose in the same region and quickly migrated to the north coast of Anatolia. Here they intermingled with the local population of early proto-Indus speaking traders who had inhabited the region many generations before bringing their language and culture with them from the Indus Valley.

From these early Indians, the R1b people learned technologies that would be considered advanced for the day such as metallurgy, written language, astronomical knowledge and early mathematical systems which were inherent traits of the proto-Indians, one of the world’s primal founding civilizations. Being creative and living in an abundant and fertile coastal land they adapted proto-Indian knowledge to their own belief system and culture and even improved on some of the more ancient civilization’s technology. And, they became seafarers, learning first to master navigation of the Black Sea and then venturing beyond into the unexplored waters of the Mediterranean. They migrated north into Europe through the Balkans and interacted with descendants of the Cro-Magnon people there as their R1 one ancestors had been doing for years in the Middle East and Russia.

For two-thousand years, they sailed the Islands of the Mediterranean staying close to the shorelines but pushing steadily forward until they reached the Straits of Gibraltar. They colonized Islands along the way building the first maritime trading network the world would know along coasts that are now under the sea. They settled Sardinia and the Po valley of Italy, Malta and the coast of North Africa where they found a much more lush and forgiving land than exists in the Sahara region today. In fact, North Africa would be the great staging ground where the R1b people would come to nurture their burgeoning civilization. They would eventually build sea ports and trading settlements as far away as the coast of Morocco, the Lake districts of Chad, sunken lands off the coast of Guinea, the Canary Islands and beyond. As the lands of the Levant, Black Sea and Anatolia became more populated with successive waves of immigration, the R1b seafarers saw an opportunity to move west and their world began to be more centred throughout the west Mediterranean and Africa. Though their small settlements are buried under sea and sand today, the Sahara region became the cradle of their nascent civilization where the people thrived in the then lush temperate climate of ice age North Africa.

The R1b carriers discovered the great Cro-Magnon ice age refugia surrounding the Pyrenees Mountains of France and Spain. They settled there and interbred with the light-skinned and red-haired people who had lived there from the depths of the Paleolithic – from time immemorial. This land was so prosperous and abundant during the ice age that after several generations of intermixing, lighter skin and red hair, traits long associated with the ancient MC1R mutation, became a dominant feature of R1b people. In this golden age of west Mediterranean expansion, the last of the Neanderthals had been assimilated into the general population. Though hybrid Cro-Magnon/ Neanderthal giants were not uncommon, and in fact had come to be revered as spirit guides, the genetic background of the two closely related hominids had mostly blended into the dominant human genome. The Neanderthal contribution of MC1R mutations further contributed to the light-skinned and red-haired gene pool which came to dominate the region.

As their navigation and shipbuilding skills improved and their culture advanced and grew, these seafaring explorers would pass through the Straits of Gibraltar into the Atlantic where they would discover the coasts of Brittany, Wales and Ireland. From Africa they would colonize the Canary Islands and other areas of the coast that may be underwater today. Here, the original light-skinned and often red-haired Guanches natives, their bloodlines diluted through years of invasion and colonisation, still retain a high (50%) ratio of R1b lineage to this very day. Anthropologists have determined that the Guanches are closely related to the light-skinned Berbers of North Africa another descendent group of close to 80% R1b lineage. They would move over land to the southwest building trading forts in Chad and Cameroon and possibly long sunken ports off the Gulf of Guinea. From here, they built bigger ships and developed better navigational skills and further explored westward into the Atlantic.

It is likely that people who had the navigational ability to sail the Mediterranean between Africa and Europe and who had managed to navigate the north Atlantic coast as they must have done to reach Wales and Ireland, could have within a thousand years or two learned to follow the same ocean currents that Columbus did to America some 16,000 years later. Following the South Atlantic current, people embarking from equatorial Africa could have easily reached any mid-Atlantic islands still exposed during the ice age and even passed beyond these to the coast of Brazil and the great Amazon river basin. Any sailor using the North Atlantic current out of the Canary Islands could have reached the Caribbean and Central America in no more time than it took Columbus.

So, if the DNA evidence provided by the distribution map of Haplogroup R1b shows that people with this genetic trait who were also known for light skin and red hair, were conclusively native to all the regions around coastal Europe and Africa just described and can be proven to have been living there for many thousands of years, is the preceding scenario not only possible but plausible? After all, even at ice age sea levels, R1b dominant people were not just walking across the Mediterranean. They must have been proficient seafarers. How far across the sea and land could they have travelled and explored in the long ages from their origin 18,000 years ago until the ice age began to wane in more historical times? By the time the R1a carrying Indo-Europeans began moving west from the Russian Steppes to conquer the continent during the Neolithic agricultural revolution, their R1b seafaring cousins had likely already discovered whole new continents and crossed into vast new seas.

Into the Americas

Evidence for people reaching the Americas long before the advent of Clovis culture and the land bridge across the Bering Sea is mounting. There is a very strong correlation between ancient artifacts discovered in various locations around the Chesapeake Bay and Mississippi River basin and the Solutrean culture of Cro-Magnon, western Europe. These finds have been carbon dated to between 20 and 26,000 years ago – long before the earliest dates for Clovis. Skulls with Caucasoid features have been unearthed in several locations dating back 9 and 10,000 years ago suggesting more evidence of very early European contact with the Americas. Recently, a 16,000 year old female skull was discovered near Mexico City with the same narrow jaw and horizontal profile suggestive of Caucasoid rather than Amerindian features. Many American Indians of the northwest and beyond carry a mtDNA clade that is indicative of a European maternal line of descent.

Native peoples in the American south west and even as far away as Aztec and Mayan Mexico have long told legendary tales of pale-skinned, red-haired giants who populated their lands long before they had arrived and with whom they waged bloody wars. In the early part of the last century, archaeological evidence found mummified human remains buried under bat guano in an ancient horseshoe cave near Lovelock, Nevada. These remains and artifacts associated with them may give substantial evidence to back the claim that these ancient legends were more than myth. Skeletons were recovered reputed to have been in some cases over six-and-a-half feet tall with red-haired, Caucasoid features. Other strange artifacts discovered at the site, many of which are still on view at a local museum substantiate claims that an unusual type of people very different from the usual Amerinds were living here in ancient times. An account of the discovery was reported in the Nevada Review-Miner in June of 1931.

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Anecdotal accounts from explorers and administrators who followed the Spanish conquest into Peru tell of mythical Inca legends where light skinned, bearded travellers arrived in their lands from the distant shores of Lake Titicaca where they had built a great city. The newcomers established dominion over ancient Peru in the distant past long before the ascent of the Incas and were said to have brought advanced cultural traits and new technology which advanced civilization in the region. There are many anecdotal tales of explorers encountering light-skinned, curly, red-haired Indians among the natives of Peru. It is said that the Aztecs of Mexico had a similar story of bearded white people who came to Mexico bringing higher knowledge and advanced civilization to their ancestors in the distant past. While physical evidence or a strong genetic correlation between Latin America and the old world is frustratingly difficult to unearth, there are tantalizing hints that in very ancient times people with R1b traits and lineage were making their way to the new world and beyond to the islands of the Pacific.

Many European explorers of different nationalities reported populations of lighter-skinned, red-skinned “white people” among the natives of the Pacific Isles. From Easter Island to Ra’iatea and Tonga – even far across the Pacific all the way to New Zealand, there is photographic, anthropologic and increasingly, genetic evidence of European people having made their way across the Ocean long before the Spanish conquest. Jacob Roggeveen, Dutch explorer reported seeing “entirely white men,” on Easter Island in the early 1700’s. Jean Dausset, a scientist who worked on mapping the human genome, discovered genetic evidence of Human Lymphocyte Antigen markers very similar to those of the European Basques among the Easter Islanders whose ancestry suggested multiple migrations from both the east and west in ancient times. Thor Heyerdahl whose famous journey across the Pacific from Peru was documented in several of his books, undertook his Con-Tiki expedition in order to prove his theory that ancient people had taken this route to populate Pacific islands along the path of the South Pacific current. Heyerdahl had earlier been struck by the Caucasoid appearance of a certain long-eared faction of the Islanders and had set out on voyage to prove that an ocean journey from America to Easter Island was possible. Interestingly, megalithic structures dating from very ancient occupation of Easter Island bore striking similarities to those of pre-Inca Peru and an ancient writing script from that period bore similarities to proto-Indus writing from pre-historic India.

As an aside, plant crops native South America such as the sweet potato and mulberry plant appear to have been brought by humans across the pacific as far west as the Islands of New Zealand in pre-Columbian times. The word for sweet potato sounds almost identical in all of the Pacific Islands this Native American crop reached in pre-historic times.

And Then Everything Changed

By way of genetic and anthropologic evidence, it has been possible to trace the path of lighter-skinned, red-haired, people with descent from R1b through lands as diverse as Anatolia, Sardinia, Malta, to the farthest northern coasts of Atlantic Europe. R1b occurs in statistically significant populations in Algeria, Morocco, Lake Chad and Cameroon and beyond to the Canary Islands. Though genetic testing has not been thoroughly conducted in Peru and any later results may be overly influenced by admixture with Europeans that arrived during the Spanish conquest, there is already genetic evidence of contact from Europe far before Columbus arrived. By some, so far, unexplained quirk of genetics, Peru has one of the highest percentages of residual Neanderthal genes in the world. This result could only be explained by very ancient contact between South America and Europe. Further genetic testing is required but it may very well be that people with Caucasoid appearance travelled as far as Easter Island and New Zealand by sea. As we have seen, it possible to trace these very early human migrations from the very distant past by following the genetic footprints they left behind.

But what happened when, as the ice age ended, the seas began to rise flooding out many of the coastal areas that had been habitable before? Perhaps a great exodus took place to safe and familiar lands? It is possible that climate change and flooding along with attacks from indigenous peoples under pressure in a changing world forced a retreat from the new world to back to coastal Europe and the Mediterranean where this great seafaring nation had been born? A review of all the archaeological evidence from these regions shows that as the ice age ended, advanced stone-working cultures began to quickly and mysteriously arise all over the lands where R1b predominates. From Ireland to England, Brittany and Morocco, Malta and Anatolia and even the Near East and Egypt herself, megalithic structures began to arise almost over-night. Many of these structures show levels of engineering precision unheard of for they era in which they arose. Often they give tantalizing clues as to a mysterious connection with astronomical and geographic phenomenon thought to be unknown by Neolithic farming people of the era. Although there is much evidence of similar monumental buildings occurring in the Far East, these seem to arise in a slightly different time-frame than those of coastal Europe and Africa. By far the most famous examples of magnificent megalithic structures such as Stonehenge, Newgrange and Ggigantija occur in the lands where R1b predominates.

Taking into account the genetic evidence, archaeological discoveries, anthropological studies and oral traditions found around the world, a story of an ancient seafaring nation of lighter-skinned, often red-headed people with Caucasoid features emerges from the forgotten past of the Paleolithic world. Using an 18,000 year old window of opportunity, it is possible to show how these people could have explored and colonized Africa, the Americas and beyond into the Pacific ocean where evidence of their great migration still occurs today. Further, one can imagine what a great cataclysm could do to such a seafaring people as the ice age ended around 12,000 years ago. As their cities were inundated under rising seas, they fled back to their homeland in Europe where they used the technology they had gained from thousands of years of exploration and discovery to build great megalithic structures everywhere they settled in the Neolithic world. Even in ancient Egypt, archaeological evidence from mummified remains suggests that far back into the ancient kingdoms people from ruling classes were sometimes lighter-skinned and red-haired. Finally, this has been a human journey not a European one. There is compelling genetic evidence to suggest that Negroid Africans were landing in Brazil and exploring the Amazon at the same time as the R1b people were crossing the Atlantic and that Austronesian people were crossing the Pacific towards the Americas from the east. The point is that through studying human genetics, we can finally fill in some of the missing pieces of our incomplete knowledge of human history.

Works and Websites Consulted

  • Cavalli-Sforza; The Great Human Diasporas: The History of Diversity and Evolution, Helix Books, 1996.
  • Hancock; Underworld: The Mysterious Origins of Civilization, Crown, 2002.
  • Heyerdahl; American Indians in the Pacific: The Theory behind the Kon Tiki Expedition, Forum, 1952.
  • Heyerdahl; Kon Tiki: Six Men Cross the Pacific on a Raft, Rand McNally & Co., 1950.
  • Stanford, Bradley, Collins; Across Atlantic Ice: The Origins of American Clovis Culture, University of California Press, 2012.
  • Thornsby; The Polynesian Gene Pool: An Early Contribution by Amerinds to Easter Island, Philosophical Transactions of the Royal Society, 2012.
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Collin Bloyd: “La sanación espiritual transformará nuestra especie”

colin_bloyCollin Bloyd fue un sanador británico. Fue autor de diversos libros sobre el tema, ha destacado por su intenso trabajo en el campo de la sanación espiritual. La Qabbalah, las líneas telúricas de Gaia, los Templarios y los mundos sutiles son algunos de los conceptos frecuente e íntimamente relacionados por este investigador y sanador, con las esferas de actuación de la sanación espiritual, a través de los arquetipos. En la siguiente entrevista, desvela algunas de las bases sutiles que impregnan esta práctica espiritual. La sanación espiritual se nutre de fundamentos sutiles que pueden curar a las personas. A las ciudades, a los países e incluso hasta el planeta en general.

¿En qué consiste la sanación?

Debemos decir “Sanación Espiritual”, porque la medicina ortodoxa también efectúa sanación. La diferencia reside en que la palabra espiritual implica un sentido moral y una referencia al mundo de lo sutil, el cual empieza donde lo que conocemos, el mundo material, termina. Sin embargo ambos mundos son aspectos diferentes de una única realidad. Una realidad no admitida por ese sistema de la ciencia llamado Positivismo, forma de aula intelectual basada en el mundo de los cinco sentidos y que demanda siempre que el experimento, el fenómeno, sea infinitamente repetible en circunstancias idénticas. Pero claro, los aparatos científicos no pueden medir el mundo de lo sutil, no pudiendo identificar las verdaderas circunstancias de un fenómeno. Por ejemplo, Uri Geler dice, con razón, a mi entender “Lo he hecho una vez, lo has observado, entonces ¿por qué debo seguir repitiéndolo?”

¿Cómo se puede definir el mundo de lo sutil?

Este mundo de lo sutil, podemos definirlo metafísicamente como una manifestación de la consciencia universal, Dios, la primera causa sin causa. Todos nosotros somos reflejos o condensaciones, en el mundo de la materia, de la consciencia universal. Si aumentamos nuestro propio nivel de consciencia, “despertándonos” como decía Gurdjieff, entraremos en el nivel espiritual, el mundo de lo sutil, donde las manifestaciones materiales tienen su origen. Allí podemos formar una nueva imagen de la persona enferma y podemos transmitirla, a través del continuum de la conciencia universal, al espíritu o a la conciencia de la persona enferma. Esto modificará favorablemente el patrón de su realidad física y así el cuerpo físico tendrá una nueva oportunidad de conformarse según su perfección original. Todo el proceso se efectúa a través del espíritu de la consciencia, del sanador y el gran continuum de la conciencia universal, con la aceptación implícita del espíritu de la persona enferma.

¿Cómo empezó usted a sanar?

Observando a otros sanadores natos, intuitivos, que quizás no sabían explicar lo que estaban haciendo, pero que poseían conocimiento intuitivo. Los vi imponiendo sus manos, dejando fluir las energías exteriores a ellos mismos, energías del Espíritu Santo, si hablamos en el contexto cristiano, energías de la tierra (el Dragón). Vi como dejaban fluir las energías y curaban. Como radiestesista tuve la oportunidad de medir en cierta manera lo que estaba ocurriendo en esas personas mientras sanaban, también evalué con aparatos sus ritmos cerebrales, los cuales se modificaban durante esos estados. Ejercité esos estados mentales, estados de conciencia y de proyección hasta que empezaron a funcionar en mí, siempre utilizando mi mente racional.

¿Hace mucho tiempo de estos inicios?

Aproximadamente unos diez años. Hacía años que investigaba sobre las líneas telúricas, que son las arterias y venas de Gaia, el organismo vivo de la Tierra. Verifique como el sanador se conecta con este sistema energético. Todo empezó de una manera gradual, poco a poco fui aprendiendo, ganado más confianza a medida que desarrollaba la evidencia de que el método funcionaba, posteriormente tuve unas revelaciones sobre el mundo de los arquetipos, inspirado por Carl Jung, según creo.. Al entrar en el mundo de los arquetipos se me abrió toda una nueva dimensión en la sanación, de importancia fundamental, a partir de ahí era posible tratar conscientemente no sólo el cuerpo, son la mente y el espíritu enfermo. El origen e muchas enfermedades se encuentra en el aspecto sutil de la persona enferma y hay que investigar arquetípicamente la historia del ser, su código genético –que es primordial y que puede medirse arquetípicamente- hay que mirar sus esencias espirituales y muchos otros aspectos del interior de las personas.

¿Usted puede tratar cualquier tipo de enfermedad?

Sí, en la historia de la sanación se ve que se puede tratar cualquier enfermedad, pero no siempre, no existe un sanador que tenga un éxito total; quizás, el Maestro Jesús ha sido el único. El sanador hasta ahora ha sido visto por la sociedad como la solución de último recurso, con lo cual siempre tenemos gente desahuciada. El hecho de que la sanación puede ayudar a esta gente en muchos casos es importante. Actualmente, se observa un cambio en la mentalidad, Sin embargo, nunca podemos garantizar una curación. Lo que podemos garantizar es que lo hacemos lo mejor que podemos. Además, en la enfermedad existen factores que escapan a la capacidad del sanador. El sanador nunca impone, presenta nuevas opciones a la persona, consciente o inconscientemente.

¿Qué es para usted la muerte?

Una transición de un estados a otro, probablemente mejor. En este sentido, en la sanación hay un aspecto muy importante: la sanación de los muertos. Cuando los muertos han hecho su tránsito correctamente todo está bien, pero existen tránsitos traumáticos, gente que muere en accidente o en ignorancia espiritual, gente que muere en medio de grandes dolores y a veces ni siquiera saben que han muerto. En estos casos es necesario organizar sus campos, para que puedan darse cuenta de su nuevo estado que se separa de nuestra dimensión.

¿Cómo entra en contacto con ellos?

Se hace arquetípicamente. Si alguien nos dice que ha muerto su padre y que quiere saber si ha hecho su tránsito correctamente, disponemos del hilo o lazo psíquico de contacto, en este caso el propio hijo. Entonces puedo llamar a la persona desencarnada, para ver como está, para observar si su huevo áurico está bien formado, ya que existe una diferencia en la forma de los campos energéticos de una persona en nuestra dimensión o una persona en la próxima.

¿Cómo ve la medicina convencional al sanador y a su trabajo?

En principio, depende del médico. Hay médicos sanadores en Inglaterra y también en España. El otro día en Cuenca he podido “acusar” a un médico, con sobrada justificación, de ser un ¡sanador secreto! Creo que hay pocos médicos que al final, en el momento de la verdad no admitan que hay algo más en el ser humano, que únicamente una colección de moléculas con interacciones electroquímicas. Saben lo que es la diferencia entre un cuerpo vivo y un cuerpo muerto y esto es fundamental. Cada día más, existe un concepto creciente en la medicina convencional de que la medicina debe ser holística.

Entonces ¿Cree usted que algo está cambiando para mejor en el ámbito médico?

Sí. Desde Einstein, las ciencias, la alta física es un ejemplo, está progresivamente tomando en cuenta que quizás la conciencia es un campo objetivo que deben admitir en sus ecuaciones. La nueva mecánica cuántica admite el quantum de conciencia. Es evidente que cuando estos conceptos empiezan a descender a los niveles de los científicos practicantes cambian sus conciencias.

A su juicio ¿qué cambios se están dando en la conciencia de la humanidad?

Últimamente se han dado unos cambios significativos. Primero en la verificación de las líneas telúricas de Gaia se ha observado que el factor predomínate ha pasado de ser el número 7 al número 8. También en los cuerpos sutiles del hombre se están empezando a detectar nuevos centros energéticos, es como si dijéramos que están apareciendo nuevos chackras. Tradicionalmente, en el esquema indo habían 7 centros, ahora se detectan 16, porque el siete ha cambiado en ocho y el ocho es dieciséis. Se pueden detectar nuevos cuerpos, que yo no pretendo comprender en su totalidad, solamente puedo observar que existen y que el factor predominante es el nº 16. No olvidemos que hablamos del mundo sutil, del número y de la forma geométrica.

¿Todo esto se puede relacionar con algún esquema filosófico?

Existen ciertas correspondencias con la Sabiduría Tradicional del pueblo de Israel: la Qabalah. Para mí, la Qabalah es una ciencia primordial que está basada en la forma y el número y que tiene un valor cósmico. No es como algunas de las tecnologías, ciencias y sistemas de la humanidad que han sido creadas artificialmente. Quiero decir que no es un artefacto, es algo trascendental. Es válido cósmicamente.

Al sanar, ¿altera la conciencia del sanado?

Actualmente sí. Al utilizar el método arquetípico, vemos el estado espiritual y demás aspectos muy sutiles en el interior del paciente, u cuando efectuamos su sanación debe ser integralmente. Como ya he dicho, la causa de la enfermedad puede estar en lo sutil de la persona, entonces, como rutina, ponemos todo en orden. Este sistema no solo puede hacer desaparecer una enfermedad física, sino también cambiar la conciencia de la persona. Da más felicidad, más paz interior, más percepción espiritual. En la consulta, mucha tente comenta la diferencia que existe en una misma persona cuando entra y cuando sale. Se puede decir que son diferentes y observo ente cambio en las personas de forma muy positiva. En este sentido, la nueva sanación sirve como una forma de iniciación.

A menudo le he oído comentar cosas sobre los Templarios. ¿Qué relación tienen éstos con la sanación?

Siguiendo las dos líneas telúricas, radiostésicamente al principio, siempre hemos encontrado que pasaban por lugares templarios. Estudiando la historia de la Orden Templaría se nos hace evidente que cuando dijeron que su misión era la de ser guardianes de los grandes caminos de peregrinaje no estaban, necesariamente, hablando de una forma de policía. Nosotros hemos superpuesto el mapa de las grandes líneas telúricas de Europa encima del mapa de las peregrinaciones y coinciden plenamente. Evidentemente la Orden se organizó según los caminos de peregrinaje, concienciándonos de que estas líneas influyen en la conciencia colectiva de la humanidad actividad espiritual. Los Templarios tenían un plan poco más ambicioso que el de meramente proteger a peregrinos. Estaban implicados en un proyecto morfogenético, concebido antes de su formación formal, orientado hacia el cambio o conmutación de la conciencia colectiva de la especie humana. Ellos conocían anticipadamente que los sanadores se conectaban con esas líneas telúricas para efectuar su trabajo. En este sentido y según lo veo, la sanación ha asumido una importancia crítica porque admite el concepto de sanación, no solamente del individuo, sino también de comunidades, de las ciudades, de los países y así hasta un orden planetario. Considero que los Templarios participaban plenamente en este proyecto.

¿Qué opina del sida?

Como cualquier otra enfermedad, el primer deber es sanarla. Yo no puedo considerar a una persona con sida como un marginado. Durante los últimos meses ha cobrado gran importancia atender a estos enfermos en un ambiente familiar, conviviendo con estas personas que sufren y comprobar hasta qué punto la sanación tenía un papel relevante.. La Diputación de Barcelona, sobretodo la Sección de Asuntos Sociales y Servicio de Prevención, Orientación y Tratamiento de Toxicómanos (SPOTT) me han permitido hacer un programa controlado. Gracias a Dios ha salido muy positivo, con muchos resultados importantes para la gente que sufre. Ahora el SPOTT incluye la sanación como terapia oficial. Disponen de cuatro sanadores que están allí, residentes.

¿Qué puede decirnos sobre el Amor?

Los conceptos Reencarnación-Karma ligados al Árbol de la Vida de la Qabalah, explican que el alma necesita pasar repetidamente por los 32 senderos de experiencia espirituales. Son experiencias iniciáticas, es decir, cada experiencia aumenta el nivel de la consciencia. Todo ello me capacita para comprender lo que es la energía del Amor, por qué las tonterías del egoísmo, sensaciones corporales, etcétera sólo nos proporcionan sufrimiento. Debemos percibir espiritualmente y también intelectualmente que si este mundo no se organiza con el Amor puro podemos olvidarnos de él. No es una proposición muy difícil de entender. El Amor es la energía-pegamento del universo, lo que hace funcionar todo, que no se descuelgue en caos. Cuando estamos sanando, las energías que pasan por nosotros podemos, con justificación, llamarlas energías del Amor, el deseo de la percepción. No se trata de un sentimiento, el amor puro no tiene nada que ver con la actitud que supone que debemos ir por la calle con flores saliendo de todos los orificios. Es una disciplina espiritual, no una forma de exhibicionismo. El Amor es contagioso, esto es tan evidente que cuando la gente genera amor, todo a su alrededor va mejor. Cuando, a veces deliberadamente, se genera lo contrario es tan perjudicial, que se reduce la consciencia al momento de todos los que están en ese campo y también si está muy bien enfocado puede hacer daño a los individuos que son víctimas.

Al desarrollar la sanación, ¿se ha encontrado con lo que podríamos denominar como Fuerzas Hostiles?

Sí, pero siempre hay que tener en cuenta que estas fuerzas siempre funcionan a través del miedo y cuando aprendemos a no tener miedo, ya no nos pueden hacer nada.

¿Qué concepto final le gustaría que retuviera la gente sobre la sanación?

Me gustaría ampliar un poco el concepto de que la sanación espiritual es hoy día mucho más que una terapia del cuerpo físico, de alguna manera es lo que va a transformar nuestra especie. El efecto morfogenético propone que el dos por ciento de los humanos practican, por ejemplo, el amor, éste se comunica al resto de la especie por dicho efecto, o sea a la conciencia colectiva de la humanidad. Este hecho demostrable me da gran satisfacción porque indica que no estamos impotentes frente al futuro, que cualquier persona puede poner su parte en esta operación, con su amor, con sus visualizaciones y con más ejercicios de esta índole. Lograr cambiar un dos por ciento de la humanidad no es un sueño imposible, no es un camino quijotesco, es algo muy real.

La Revolución Espiritual, según Bloy

Retrocediendo en la historia vemos que en el concilio de Nicea, Constantino expuso a los obispos cristianos la oportunidad de escoger entre dos opciones: persecución o religión oficial del imperio romano. “Si queréis escoger religión oficial –les dijo-, será en ciertas condiciones. Vamos a cambiar algunas partes de los evangelios, especialmente todo eso de que el individuo puede hablar directamente con Dios. A partir de ahora, el hombre solo tendrá acceso a Dios a través de la casta de los sacerdotes, igual que la gran tradición de las religiones romanas”. Fue el momento en el que los derechos espirituales de la humanidad fueron negados. Solamente en este siglo, quizás también en el anterior, ha habido alguna forma de liberación. Considero que la revolución ocultista que empezó en el siglo pasado fue la primera reacción en público, la primera declaración de los derechos espirituales. Quizás sólo ahora estamos redescubriendo la realidad del cristianismo primitivo que no necesita de instituciones tan formales. Estamos en la década en la que hemos visto la caída del marxismo –una versión antiespiritual de la humanidad- que finalmente no ha funcionado. Sospecho que estamos también en la década en la que el capitalismo, con su avaricia, va a entrar en decadencia. Ninguno de los sistemas contempla el amor.. La mutilación de la conciencia que está ocurriendo en el seno de la humanidad y que podemos llamar la mutación del Homo Sapiens en Homo Amans, está provocando lo que podemos llamar la revolución silenciosa. Los gobiernos no van a cambiar mucho, lo que vamos a ver, en mi opinión, será un cambio orgánico en las instituciones actuales, No lo provocarán los gobiernos, sino el cambio de consciencia colectiva. La gente volverá, voluntariamente, sin imposiciones, a la colectividad con plena conciencia de amor. Será una sociedad colectiva, pero no impuesta como el marxismo. Será una sociedad que rehusará los bajos valores de conciencia, los cuales han servido para mejorar la tecnología, etc. Será una sociedad que reducirá voluntariamente los consumos de energía, de materias críticas del mundo, todo ello sin imposiciones. Actualmente empezamos a ver mucho de esto. La revolución silenciosa será sin violencia, será orgánica, me atrevería a decir que no va a ser notada hasta que haya ocurrido, por eso no va a ser noticia para nadie.

Entrevista que se publicó por vez primera en la revista Escuela de Misterios.

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